Vuelven los capitales a las economías emergentes

Buenos Aires, Argentina
12 de mayo de 2009
Con las señales positivas que han estado surgiendo en los últimos días desde la economía estadounidense, las perspectivas de recuperación económica global han mejorado de un modo no menor.
Como a los inversores no les gusta demasiado estar mucho tiempo escondidos hasta que pase la tormenta, con los primeros rayos solares de la recuperación, están saliendo apresurados a tomar posiciones de mayor riesgo para ser los primeros en beneficiarse con la recuperación de las economías.
John Lyons, Alex Frangos y Alastair Stewart grafican claramente en una nota para "The Wall Street Journal", lo que está sucediendo en los mercados emergentes los cuales no logran comprender aún por qué están regresando los capitales externos con tanto entusiasmo.
Con las economías girando lentamente hacia la recuperación, los inversores están modificando sus posiciones y lentamente comenzaremos a observar un desarme de las posiciones más conservadoras. Así por ejemplo, en siete semanas, los inversores desarmaron sus carteras en inversiones estadounidenses por US$ 9.800 millones para orientarlas hacia mercados más rentables. No es que no valoren la seguridad, pero los inversores prefieren ampliamente buscar rentabilidad ya que es lo que está en su esencia.
El tiempo de defender el capital está finalizando según lo que han entendido los inversores. Se inicia para ellos nuevamente la etapa de buscar rentabilidad. Y qué mejor idea que recurrir a los mercados emergentes en donde se pueden encontrar gran cantidad de oportunidades de inversión de muy buena rentabilidad.
Lógicamente, en los mercados emergentes en donde se encuentra la rentabilidad, la misma se consigue aceptando un cierto nivel de riesgo. Incluso este riesgo puede no ser tan fácilmente medible luego de los sacudones que han experimentado las economías producto de la crisis, y de los que aún no se han logrado liberar.
Aunque exista incertidumbre acerca del riesgo que estarán asumiendo los capitales que se dirijan hacia las economías emergentes, se puede suponer que dicho riesgo se ve reducido por la situación de salida de la crisis. Quizás pueda parecer un argumento extraño, pero vale recordar que la crisis les ha hecho perder fuertemente valor en buena medida por motivos no vinculados a la situación propia de los mismos sino a la necesidad de los inversores de hacerse de liquidez y buscar inversiones más seguras.
El apetito inversor por las posiciones de riesgo ya se está haciendo sentir en los índices bursátiles. En el caso de Brasil, el índice Bovespa de la Bolsa de San Pablo, ha registrado un alza del 75% desde sus niveles mínimos del mes de octubre de 2008. También las bolsas de los mercados emergentes han avanzado 50% en los últimos dos meses. Así lo refleja el índice MSCI de Mercados Emergentes (NYSE:EEM), que sigue el desempeño de 23 mercados emergentes.
El retorno del apetito inversor por el riesgo, creo que es sin dudas una buena noticia aunque quizás sea un poco desmedido el comportamiento que se está observando frente a las aún insuficientes evidencias de que la crisis ha comenzado a pegar la vuelta.
Más allá de mis dudas acerca de lo fundamentado del accionar inversor (es que muchas veces, el comportamiento que exhiben los capitales carece de racionalidad), uno puede pensar en los efectos positivos que el retorno del optimismo a los mercados pueda implicar para las economías. Sin dudas, el optimismo en los mercados puede generar un efecto contagio positivo sobre el consumo de las familias y la inversión empresaria, ya que, ante la percepción de cambio de escenario, pueden animarse a reducir sus comportamientos precautorios. Así, las profecías de recuperación que están vaticinando los inversores se estarían auto cumpliendo.
De este modo, lo que se está observando en los mercados bursátiles da lugar a ilusionarse con una más pronta recuperación de la economía global ante un cambio de ánimos que se traduzca en una mayor demanda. Pero hay que tener cuidado con los riesgos que puede generar un optimismo excesivo (si es que esto es lo que está ocurriendo), ya que comportamientos extremos de los inversores pueden dar lugar a movimientos desestabilizadores en los mercados. Así, lo que parece una situación favorable puede transformarse en un elemento que obstaculice los objetivos de recuperación económica.
Para los hacedores de política monetaria, el contexto actual de movimientos bruscos en los mercados financieros representa sin dudas un gran desafío ya que la política monetaria de manejo de tasas de interés no basta para controlar la estabilidad de los mercados y conducir el comportamiento tanto de la inflación como del crecimiento económico.
Sin dudas, el retorno de los inversores a las economías emergentes se debe seguir con atención por parte de los gobiernos para evitar que se transformen en una amenaza para la estabilidad de las economías. Volviendo al caso de Brasil, el regreso de los inversores se está reflejando en la evolución del real que se ha venido apreciando en el último tiempo y actualmente está cerca de romper el piso de las dos unidades por dólar, nivel que no observaba desde octubre de 2008 (actualmente el dólar en Brasil cotiza a R$ 2,06). La apreciación cambiaria puede afectar aún más a las cuentas externas de Brasil que han sido duramente afectadas por la crisis, lo cual mantiene atemorizados a los industriales brasileños que aún no lograr superar la situación depresiva por la que están atravesando. Esta amenaza sobre el tipo de cambio no solamente está latente en Brasil, sino también en el resto de las economías latinoamericanas.
Para no resultar pesimista, creo que es válido rescatar el aspecto positivo que tiene el retorno de los capitales a las economías emergentes en general y a las economías latinoamericanas en particular. Es que el regreso de los capitales a las economías emergentes representa no solamente una señal de la recuperación del apetito de los inversores por el riesgo, sino también es una señal de confianza hacia dichas economías.
Esta confianza en las economías emergentes tiene fundamentos sólidos. Vale recordar que la actual crisis financiera internacional no se originó en el mundo emergente. Lejos de ello, buena parte de las economías en desarrollo observaban un sólido y sostenido crecimiento económico que estaba apoyando al desarrollo de las economías.
En el caso de las economías latinoamericanas, salvo los casos de Argentina, Venezuela y Ecuador, en líneas generales venían aplicando políticas económicas sólidas y consistentes con el crecimiento de largo plazo. La crisis detuvo el ritmo de crecimiento que venían observando pero no frenó las perspectivas de crecimiento de largo plazo, por lo que en ellas existen grandes oportunidades de inversión para cuando se retome la senda de crecimiento local y global.
Pienso en estos momentos en economías como las de Brasil, Perú y Colombia, economías con grandes perspectivas en un futuro no muy lejano, que antes de la crisis exhibían gran cantidad de proyectos para consolidar el crecimiento a largo plazo y para prepararse para el mismo. Estos proyectos (de infraestructura, de inversión en fuentes de energía, en sectores económicos estratégicos, entre otros), de ninguna manera han sido abandonados, sino que se han mantenido vigentes y se acelerarán en cuanto el contexto económico mejore. Sin dudas, economías con importantes proyectos de inversión, representan un ambiente más que atractivo para aquellos inversores que buscan rentabilidad. ¿Podrán aprovechar estas economías, el retorno de los inversores para potenciar su desarrollo económico?


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