¿Peligra el dinero de los bancos argentinos?

¿Peligra el dinero de los bancos argentinos? 5 Mayo 2009

Luego de la terrible crisis del 2002 los argentinos le habían perdido la confianza a las entidades bancarias. Los bancos argentinos han tenido que trabajar duro para restablecer los vínculos con la sociedad argentina.

Si bien las entidades bancarias tuvieron una responsabilidad concreta en la crisis que decretara el final de la convertibilidad, el gobierno argentino aparece como el principal responsable de la misma. Pero el gobierno argentino no solamente fue el causante de la crisis, sino que además fue el gran responsable de la situación de deterioro del sector bancario, al obligar a las entidades a adquirir deuda pública (de alto riesgo) ante la ausencia de un prestamista para el Estado.

  

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Si el gobierno ha sido el responsable destacado de que el sistema bancario argentino estuviera a poco del abismo (de hecho, varias entidades bancarias cayeron en él), se puede pensar que entre las entidades bancarias y el gobierno argentino también se rompió el vínculo de la confianza. Ello en los hechos no fue tan así ya que la crisis ha generado el surgimiento de nuevas entidades de capitales nacionales que se beneficiaron ampliamente con el nuevo modelo de país.

 

Mientras la economía marchaba sobre ruedas y todo era crecimiento, no había motivo para la desconfianza, pero en tiempos de necesidad la situación cambió radicalmente. Los nuevos banqueros argentinos hasta el momento han sido casi espectadores testigos de cómo el gobierno ha ido echando mano a cuanto recurso pudiera conseguir para equilibrar sus cuentas.

 

Como aquel amigo que se encuentra en graves problemas financieros, el gobierno argentino decidió realizar lo que se podría considerar un "default amigable". En realidad, según dio a conocer el periódico "La Nación", lo que hizo el gobierno fue refinanciar los vencimientos de este año que tenía con la Anses por un valor de $ 8.450 millones, los cuales pagaría en 2016 (imagino que la presidente habrá dicho "total, que se arregle el próximo gobierno"). No solamente, el gobierno decidió no devolver el dinero que los futuros jubilados le prestaron, sino que además, buscará que estos pobres jubilados le vuelvan a prestar más fondos.

 

Lo que ocurre con los fondos de la Anses, merece la siguiente reflexión: ¿Es este nuevo sistema público de seguridad social mejor que el sistema de AFJP? Definitivamente no, y lamentablemente eso lo comprobaremos posiblemente en un par de años.

 

Las fuentes de financiamiento se han ido agotando y todos saben que el gobierno necesita continuar captando fondos. La alternativa de disciplinar más el gasto público no es una opción que se maneje y mucho menos ante la inminencia de las elecciones.

 

No se sabe a quién se le ocurrió, pero desde el gobierno de Cristina Fernández de  Kirchner que sigue contando las monedas para llegar a equilibrar las cuentas, se habría comenzado a mirar hacia el sistema bancario.

El sector bancario argentino, que parece haber aprendido la lección, ante el nuevo contexto de volatilidad tanto interna como externa, decidió tomar una actitud preventiva y mantenerse líquido para responder a eventuales shocks negativos que puedan afectarlo sin tener que recurrir a la mano salvadora del Banco Central.

 

Es así que, para prepararse a enfrentar posibles situaciones de estrés, las entidades del sistema optaron por mantener un significativo nivel de liquidez, cuyo valor asciende actualmente a los $ 82.000 millones (sumando efectivo más depósitos en cuenta corriente en el BCRA, los pases netos y los resultados por Lebac y Nobac), según surge de una nota publicada por "El Cronista", escrita por Leandro Gabin.

 

El mismo periódico recoge una declaración hecha hace unos días por Cristina Fernández de Kirchner que dejó bastantes intranquilos a los banqueros: "Los bancos se sientan sobre la liquidez por temor a caer, y si no la hay para la economía real es el Estado el que tiene que volver a dotar a esa economía".

 

Llenos de resignación, los banqueros ya se preparan a levantar el teléfono y atender este pedido del gobierno que en este contexto parece inevitable.

 

Un dato más, que probablemente alimente aún más los temores de los banqueros en Argentina: en el día de hoy se conocerá oficialmente el dato de recaudación impositiva.  Sin embargo, ayer fue adelantado por la presidente que destacó que el mismo observó un crecimiento interanual del 13,9%. Limpiando un poco este dato considerando que la inflación real (no la reconocida por el Indec), en Argentina se mantiene por encima del 15% y teniendo en cuenta que la recaudación del mes de marzo de 2008 no contenía un buen porcentaje de los ingresos por seguridad social, el dato no puede hacer otra cosa que generar preocupación a pesar de que Cristina Fernández de Kirchner diga: "Todos se sorprenden de la fortaleza que estamos evidenciando".

 

Para tener una idea del estancamiento observado por la recaudación impositiva en el mes de abril, basta recordar que en el mes de marzo la misma había experimentado un crecimiento interanual del 23%.

Varios de los problemas que enfrenta la economía argentina fueron generados desde adentro por errores de política económica. Por lo que se puede percibir, se seguirán acumulando nuevos errores en las decisiones de política económica que seguirán impactando en la economía.

 

Sin dudas, si el gobierno decide recurrir al sistema bancario argentino para financiarse, podría estar agravando la situación adversa que enfrenta el sector privado. Es que ello  puede provocar un efecto desplazamiento del crédito privado (crowding out), que limitará aún más el acceso al crédito para los privados. Quizás se pueda pensar que esto no sucederá ya que el gobierno pretenderá hacerse de parte de la liquidez, pero las entidades pretenderán recuperar parte de la liquidez (y máxime si el gobierno toma dicha medida que aumenta los riesgos en la economía), reduciendo su cartera crediticia privada. Así, el menor acceso al crédito puede poner a un sector de las empresas en dificultades aumentando el riesgo de quiebra.

 

Si uno quiere hacer una revisión de lo que ha sido hasta el momento la gestión de Cristina Fernández de Kirchner al frente de la presidencia argentina observará como las decisiones que se han ido tomando en todo este tiempo (retenciones móviles, estatización del sistema de AFJP, continuidad de la indisciplina fiscal, entre las más destacadas), no han hecho otra cosa que tensar aún más el contexto interno (el cual, se debe reconocer, sufrió con fuerza el shock externo), obligándola a tomar decisiones cada vez más arriesgadas. ¿Podrá darse cuenta a tiempo de esto para poder cambiar?