La nueva política económica bolivariana: ¿Con ingredientes del FMI?

La nueva política económica bolivariana: ¿Con ingredientes del FMI?
Buenos Aires, Argentina
23 de marzo de 2009
El gobierno venezolano está en aprietos y debe tomar medidas urgentes, aunque algunas de ellas impliquen, alejarse de su cruzada socialista y hurgar soluciones en los viejos libros de recetas del Fondo Monetario Internacional.
El contexto económico internacional sigue siendo adverso. Ello ha provocado que el gobierno venezolano haya tenido que reducir su estimación del precio de la cesta local de crudo a US$ 40 por barril, desde los US$ 60 por barril fijados en el presupuesto para el 2009. También ha tenido que reducir la producción petrolera prevista a 3,17 millones de barriles por día (bpd), desde los 3,7 millones de bdp previamente estimados. Con semejante reducción en las proyecciones de la principal fuente de ingresos fiscales, el gobierno venezolano no tuvo otra alternativa que lanzar una serie de medidas para ajustarse a la nueva realidad económica.
De nuevo debo repetir que esta crisis financiera internacional es histórica no solamente por su magnitud, sino también por la multiplicidad de situaciones impensadas que se están sucediendo. Los postulados que promulgan las economías desarrolladas, se han derrumbado como un castillo de naipes, y sus economías se muestran más flexibles y tolerantes. En el otro extremo, parece que la indisciplina de la política económica venezolana, deberá desaparecer al menos por un tiempo. Así, países y políticas económicas extremas se están acercando como consecuencia de la crisis.
El sábado pasado, el presidente venezolano, Hugo Chávez comenzó con el anuncio de medidas anticrisis y la pregunta que más de un analista se habrá hecho es ¿De qué libro de “política económica socialista”, salieron? Muchas de ellas son ideas típicas de cualquier funcionario del FMI.
Obviamente, Chávez niega el haberse apartado de su política económica socialista diciendo: “Estas son unas medidas anticrisis en consonancia con nuestro espíritu socialista para salvaguardar en primer lugar lo social, al pueblo, a los trabajadores”.
Antes de darse a conocer las medidas de Chávez (aunque algunas de ellas ya se anticipaban), Oscar García Mendoza, presidente del Banco Venezolano de Crédito y con gran experiencia en el sector bancario, opinaba que: “Serán medidas fondomonetaristas, pero puestas con hipocresía, hará medidas duras y las pondrá con nombres patriotas”. Mendoza criticaba el accionar del gobierno agregando: “Lo que han hecho es despilfarrar el dinero. En lugar de aumentar el IVA y el Impuesto a las Transacciones Financieras, elimine las ayudas al exterior. Elimine las compras de armas, los enormes barcos a España y armas a Rusia y China”.
Mendoza no se equivocó, y varias de las medidas anunciadas son de las recomendadas por el FMI. Así es que la crisis ha obligado a Chávez a ajustarse el cinturón y a reducir el presupuesto del presente año en un 6,7%, aunque dicho recorte se producirá principalmente a través de la reducción de los salarios de altos funcionarios y la eliminación de gastos innecesarios. La medida es sin dudas, muy positiva en un contexto en donde se reducen los ingresos fiscales del gobierno venezolano.
Esta reducción del gasto fiscal no es proporcional a la reducción esperada de los ingresos, lo cual obliga a Venezuela a incrementar su endeudamiento interno en alrededor de US$ 10.000 millones (que sería en 2009 de US$ 15.813 millones), lo que puede provocar un efecto desplazamiento del crédito al sector privado (para consumo e inversión), que sin dudas afectará negativamente a la economía venezolana.
Otra de las medidas anunciadas apuntó al salario mínimo, el que incrementará en un 20% durante el presente año, aumento que será realizado en dos tramos. El primer aumento del 10% será en el mes de mayo y el restante en setiembre. Esta medida tendría un impacto fiscal estimado de US$ 1.584 millones. Lo que aparece como una medida tendiente a mejorar, tanto de manera relativa como absoluta, la situación de los segmentos más pobres de la población, pierde peso cuando se observa que la tasa de inflación esperada por la mayor parte de los analistas venezolanos para este año, supera al 25%. En 2008, el incremento del salario mínimo apenas compensó la pérdida de poder adquisitivo del salario provocada por la elevada tasa de inflación.
Para compensar la caída en los ingresos fiscales, Chávez anunció un incremento en el Impuesto al Valor Agregado (IVA), de tres puntos porcentuales, que si bien es positivo desde el punto de vista de las cuentas fiscales, incrementará la tasa de inflación minorista del presente año.
Chávez aclaró que entre las medidas contempladas, no se considera devaluar la moneda ni incrementar el precio de la gasolina. Si bien este anuncio ha llevado tranquilidad al pueblo venezolano no dejan de ser una noticia negativa (sobre todo la primera), considerando las tensiones que enfrenta la economía.
El tema de la devaluación del bolívar fuerte, es un tema que se viene discutiendo desde hace ya unos cuantos meses. Si bien la devaluación del tipo de cambio oficial implica riesgos inflacionarios, el mismo se encuentra cada vez más lejos de su valor de equilibrio (ello, producto principalmente del alto nivel inflacionario de la economía), aumentando las tensiones y haciendo necesario cada vez más dólares para cerrar el desequilibrio externo que se genera con esta situación.
¿Le alcanzarán estas medidas a Chávez para hacerle frente a la actual crisis? Seguramente no. Y probablemente, algunas de estas medidas provocarán efectos secundarios indeseados para la misma.
La economía venezolana está sometida a múltiples y fuertes tensiones. Seguramente a lo largo de este año, asistiremos a una sucesión de medidas económicas del gobierno venezolano para evitar que la crisis siga agravando la situación de la economía. La devaluación del bolívar fuerte está cada vez más cerca aunque Chávez lo resista. ¿Sufrirá Venezuela una fuerte estanflación?
Nos encontraremos nuevamente el próximo miércoles,
