
¿En qué se equivocaron los países latinoamericanos para estar así?
Buenos Aires, 25 de Febrero de 2009
A medida que transcurre la crisis, las mismas preguntas encuentran una respuesta diferente cada vez que son formuladas: ¿Cómo enfrentará Latinoamérica este 2009? ¿Cuánto crecerán sus economías? ¿Alguna de ellas entrará en recesión?
El famoso desacople que experimentarían las economías latinoamericanas fue tan sólo un espejismo que duró apenas unos meses. La profundidad de esta crisis histórica destruyó los argumentos válidos con que contaba la región para evitar un impacto tan profundo en sus economías.
Latinoamérica arrastraba cinco años de crecimiento a una tasa promedio anual del 5%, con sólidos indicadores macroeconómicos y una demanda interna que se fortalecía a medida que mejoraban los indicadores sociales (con disminución de la tasa de desempleo, reducción de los indicadores de pobreza e indigencia y mejora del salario medio). Con estos argumentos, no resultaba descabellada la idea de que los países latinoamericanos podían compensar con su fortaleza interna (que no mostraba, en líneas generales, signos de desgaste), el deterioro observado en el contexto externo.
Pero la realidad hoy indica que la crisis está golpeando con dureza a la región. La crisis afectó a los países latinoamericanos desde múltiples frentes y ha modificado también el contexto interno de las economías latinoamericanas. Así, la crisis impactó en la región tanto desde el sector externo con el desplome de la demanda y los precios, como en los mercados financieros con la salida de capitales y su impacto en los tipos de cambio, y desde el sector bancario aumentando la incertidumbre y haciendo que las entidades se encuentren menos dispuestas a prestar. La crisis también ha cambiado las costumbres de las familias que se muestran más prudentes en el consumo y menos deseosas de endeudarse.
En mi grupo de amigos, hace unos días, realicé un breve interrogatorio al que los he sometido (sin que ellos se dieran cuenta), y he notado cómo han modificado sus hábitos de consumo y pospuesto grandes erogaciones como la compra de un nuevo automóvil o electrodomésticos. No es que crea que mis amigos sean un parámetro de referencia sobre el comportamiento de las familias en Latinoamérica, pero siguen la línea de lo que se percibe al nivel de las variables macroeconómicas que indican una fuerte desaceleración en la demanda interna.
También los organismos internacionales han reducido sus proyecciones de crecimiento para la región. Desde el Banco Mundial, se volvieron a corregir hacia abajo las proyecciones de crecimiento para la región. En su última proyección, el BM estimó que Latinoamérica apenas podrá crecer un 0,3% durante el presente año.
¿Qué provocó el cambio drástico en las proyecciones de crecimiento del BM para Latinoamérica? Vale recordar que en el mes de enero, el organismo internacional había previsto que la región se expandiría en un 1%, mientras que hacia el mes de septiembre de 2008, sus proyecciones de crecimiento para Latinoamérica se ubicaban en el 3,7%.
Seguramente, el Banco Mundial observa que no solamente el contexto externo ha continuado deteriorándose, sino además, las condiciones internas de las economías latinoamericanas han experimentado un deterioro. Es que el impacto externo sobre las mismas ha provocado un círculo vicioso que ha afectado al mercado laboral, impactando a su vez sobre el consumo y así sucesivamente hasta derivar en una contracción mayor en el PBI.
Un poco más optimistas se muestran tanto desde el Fondo Monetario Internacional (FMI) como desde la Corporación andina de Fomento (CAF), quienes sostienen que Latinoamérica podrá alcanzar un crecimiento del 1% y el 1,5% durante el presente año, respectivamente.
De todos modos, a pesar de mostrarse más optimistas que el Banco Mundial, ambos han experimentado una fuerte corrección en sus proyecciones de crecimiento económico para la región.
Para Latinoamérica, el 2009 será un año desafiante. Y según advierte CEPAL lo será más desafiante aún con el plan de estímulo económico de Obama que impactará negativamente en las economías de la región al buscar el mismo reducir la dependencia energética y fortalecer la productividad en el sector manufacturero estadounidense. Uno de los impactos negativos más importantes provendrá de la cláusula de "compre americano", considerada una medida proteccionista por los principales socios comerciales de los EEUU.
Esta situación por la que están atravesando las economías latinoamericanas hace pensar en la existencia de errores no menores en las políticas económicas de dichos países. Sin embargo, cuando se hace una revisión, en líneas generales, de la política económica llevada adelante los gobiernos latinoamericanos encontramos, salvo excepciones (como son los casos de Argentina y Venezuela), que los mismos han seguido una línea de política macroeconómica sana cuidando los resultados fiscal y externo, controlando la dinámica inflacionaria con una política monetaria previsible y priorizando la estabilidad de las reglas para generar un ambiente amigable a la inversión.
Entonces ¿En qué se han equivocado las economías latinoamericanas? El impacto de la crisis financiera internacional sobre Latinoamérica no proviene tanto de los errores cometidos por los gobiernos de la región. Quizás se puede pensar que la falta de desarrollo de las economías latinoamericanas hizo que el impacto resulte ser mayor al inicialmente esperado.
Seguramente los gobiernos latinoamericanos deberán trabajar en limitar la fragilidad de sus economías en sectores claves para limitar el impacto de shocks externos futuros. Así por ejemplo, Chile deberá seguir trabajando en la cuestión energética, Colombia y Perú en el comercio externo, Argentina en mejorar su infraestructura y recuperar la disciplina fiscal.
Si hay algo que tienen que tener en claro los gobiernos latinoamericanos que han aplicado políticas macroeconómicas sanas, es que deben mantener dicha línea de acción ya que la misma les permitirá asegurar el desarrollo económico y mantener el crecimiento de largo plazo.
Hasta el momento, la conducta que están siguiendo los gobiernos latinoamericanos demuestra que pretenden mantenerse en dicho camino. Seguramente no les será fácil superar este año tan duro, pero cuando lo hagan, sin dudas recuperarán rápidamente la senda de crecimiento sostenido.

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