
¿Puede Argentina controlar una flotación administrada del tipo de cambio sin mayores riesgos?
Buenos Aires, Argentina
23 de febrero de 2009
El cierre de la semana pasada no le ha traído buenas noticias a la Argentina. Al dato relativo a la fuerte caída en el superávit fiscal primario en el mes de enero (que registró una baja del 41% en relación al mismo mes del 2008) y a la fuerte caída estimada en la producción industrial (de entre el 9% y el 10%), se le sumó la decisión de la calificadora de riesgo Morgan Stanley que pasó a la Argentina de considerarla economía emergente a economía de frontera.
No debe sorprender que la economía argentina esté sufriendo una fuerte desaceleración en su crecimiento y un significativo deterioro tanto en su resultado fiscal como externo. Lo que sí sorprende es que dicho deterioro se ha producido con mayor antelación a la que se suponía.
La economía argentina se encuentra sufriendo mayores tensiones que se incrementan día a día, para las que no parecen ser suficientes pequeñas correcciones en la política económica. Ante los obstáculos que están apareciendo, el gobierno argentino está respondiendo con medidas puntuales que brindan una solución en lo inmediato pero que requieren la complementación de acciones consistentes de largo plazo.
Así, como comentáramos en un artículo anterior, el canje de la deuda (de la cual se está realizando actualmente el tramo internacional), ha sido una buena medida para descomprimir el programa financiero de este año y también del año entrante.
Según publicaba el site argentino "La Nación", desde el gobierno argentino, también se estaría permitiendo que el dólar ascienda con el objetivo de llevarlo hacia finales de año a un nivel cercano a los $ 4,00. De este modo, el gobierno mejoraría su recaudación fiscal y evitaría un deterioro más profundo en sus cuentas externas.
En la jornada del viernes 21 de febrero, la cotización de la divisa norteamericana cerró en $ 3,55 para la punta vendedora minorista, esto es, cuatro centavos por encima del cierre de la semana previa. En lo que va del año, el valor del dólar en Argentina experimentó un incremento del 2,5% (un incremento de casi 10 centavos).
La intención del gobierno de que la cotización del dólar aumente gradualmente queda evidenciado en el incremento mencionado que experimentara la divisa norteamericana en tan poco tiempo, incremento permitido por el Banco Central de la República Argentina (BCRA), que cuenta con reservas suficientes para mantener estable la cotización del dólar si lo desea.
Si bien en otro momento esta dinámica del dólar hubiera sido evitada por el BCRA, la autoridad monetaria se siente cómoda con la evolución que el mismo ha observado. Es que para el BCRA que el dólar siga al alza en el contexto económico actual no representa mayores riesgos en materia inflacionaria. Es que el ‘efecto traspaso' de la devaluación del peso argentino a precios internos es mínima dado lo deprimido de la demanda interna y externa.
Pero la devaluación previsible del peso argentino puede traer riesgos por el accionar de los especuladores que buscarán sacar ventaja de esta posibilidad. Por otra parte, ante una mayor seguridad de que el objetivo del gobierno es llevar al dólar a un nivel cercano a los $ 4 incrementará seguramente la demanda de particulares quienes ven en la moneda norteamericana un buen seguro en estos momentos de incertidumbre. Vale recordar que los particulares habían incrementado sensiblemente su demanda de dólares en los momentos más turbulentos para la economía argentina durante el 2008 incluso a pesar de la pérdida de riqueza que ello representaba ante un tipo de cambio que se había comportado hacia la baja y convivía con una tasa de inflación superior al 30%.
De todos modos, el riesgo de una corrida cambiaria en la Argentina está acotado dado el poder de fuego del BCRA que actuaría en primer lugar echando mano a sus reservas y, en caso de ser necesario, actuaría limitando la demanda de dólares a través de la modificación de la normativa cambiaria.
Probablemente no haya que esperar que la devaluación administrada del tipo de cambio implique en el contexto actual grandes beneficios, ya que los mismos estarán limitados por la situación recesiva de la economía global y por el mal año para el sector agropecuario, fuertemente afectado por la sequía. Incluso se puede pensar que serán mayores los riesgos que se correrán con dicha medida que los beneficios potenciales.
Tampoco habrá que pensar que esta devaluación administrada del tipo de cambio nominal implicará una sustancial mejora en el tipo de cambio real. Es más, si consideramos como probable de ocurrencia, el dato de expectativa de inflación para los próximos 12 meses obtenido en el relevamiento realizado por la Universidad Torcuato Di Tella, que indica un valor promedio esperado del 32,8% (y una mediana del 25%), nos encontraríamos que con un dólar a $4, el tipo de cambio real se apreciaría en más de un 10%.
De todos modos, dado el contexto económico actual, el nivel de inflación más probable para Argentina en 2009 rondará el 15%. Con este nivel de inflación, y considerando un tipo de cambio a $ 4 a finales de año, el tipo de cambio real de Argentina se mantendría prácticamente inalterado.
Esta flotación administrada al igual que lo ocurrido con la reestructuración de la deuda por Préstamos Garantizados, puede darle un alivio temporal a la economía argentina. Pero el gobierno argentino pronto deberá comenzar a llevar adelante medidas que solucionen las tensiones a las que se enfrenta la economía, desde su raíz ya que las mismas aparecen cada vez con mayor intensidad.

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