El gobierno de Lula da pelea ante la crisis. ¿Lo ayudará hoy el Banco Central?
El gobierno de Lula da pelea ante la crisis. ¿Lo ayudará hoy el Banco Central?
Buenos Aires, Argentina
21 de enero de 2009
Ya en un artículo de la semana pasada "¿Podrá Lula revertir el panorama negativo de la economía brasileña en 2009?" les hablaba acerca de los inconvenientes por los que está atravesando la economía brasileña, con una fuerte caída en el nivel de actividad, un salto no menor en el nivel de desempleo y perspectivas desalentadoras para el sector externo.
El deterioro de las perspectivas económicas en Brasil han afectado los planes de inversión de las empresas profundizando aún más la desaceleración económica. Según da cuenta el site argentino "El Cronista", a causa de la inestabilidad financiera mundial, más de 30 empresas brasileñas y extranjeras suspendieron o postergaron sus inversiones en ese país, por un total de US$ 28.000 millones. Vale decir que la suspensión en los planes de inversión no responde a problemas en la economía brasileña sino a los problemas en la economía mundial hacia donde apuntaban dichas inversiones.
La situación mantiene en alerta al gobierno brasileño que con el objeto de compensar el impacto negativo de la disminución de los planes de inversión, el menor consumo interno y la menor demanda externa se encuentra estudiando la posibilidad de lanzar nuevos programas de estímulo en sectores claves como construcción civil, agronegocios e industria automotriz. Por otra parte, desde el gobierno brasileño se está evaluando incrementar el financiamiento de emprendimientos en siderurgia e infraestructura.
Desde el lado de la política monetaria, la cual cobra relevancia en este momento de crisis por su capacidad para estimular a la demanda interna, hoy se conocerá la decisión del Comité de Política Monetaria del Banco Central de Brasil acerca de su tasa de interés de referencia. Desde el mercado ya se ha anticipado un recorte de al menos 50 puntos básicos. Para el mercado, la política monetaria será menos rígida durante este año de lo que se preveía a principios del mismo.
En relación al comportamiento de la política monetaria en 2009, en el sondeo semanal que realizara el pasado lunes el Banco Central de Brasil, el mercado redujo sus proyecciones de tasa de interés e inflación para la economía brasileña bajando la tasa Selic, a finales del 2009, a un 11,25%, desde un 11,75%. Sobre la inflación medida por el Índice de Precios al Consumidor Amplio (IPCA), la previsión para este año se redujo a un 4,8%, desde un 5% (la meta del Banco Central de Brasil se ubica en el 4,5% con dos puntos porcentuales de tolerancia hacia ambos lados).
Desde algunos sectores, se reclama que el Banco Central de Brasil lleve adelante una política monetaria más agresiva aún de la que espera el mercado con el objeto de estimular la economía. Así por ejemplo, Benjamin Steinbruch, vicepresidente de la influyente Federación de Industria de Sao Paulo (Fiesp), decía que: "El BC debe tener coraje y realizar un corte de por lo menos 1,75 puntos porcentuales en la tasa básica. Ya no hay más disculpas para la ortodoxia".
Ante la crisis, el gobierno de Lula busca aprovechar las relaciones con países con características complementarias a la economía brasileña, para evitar el debilitamiento de las relaciones comerciales en un momento en donde se hace urgente sostener la demanda externa. Uno de estos países con los que Brasil está buscando reforzar su alianza estratégica es China. Es así que, para la segunda mitad del año, el presidente brasileño, Lula da Silva visitará el país oriental junto con una comitiva de empresarios quienes exhibirán las ventajas competitivas de la economía brasileña.
Vale remarcar que para Brasil, el mercado chino es de gran importancia en lo referente a las exportaciones de commodities tales como el acero y la soja, por lo que es de gran importancia estrechar lazos con dicha economía para sostener la demanda de dichos commodities.
El ministro de relaciones exteriores de Brasil, Celso Amorín confirmó que como parte de la alianza de los dos países, se buscarán realizar inversiones conjuntas en energías renovables, como la producción de etanol y la investigación científica para el desarrollo de etanol de segunda generación, así como la industrialización de la soja para producir aceite.
Si bien la economía brasileña se encuentra enfrentando inconvenientes, los mismos han afectado la performance económica del país en el corto plazo aunque no lo han hecho con las perspectivas económicas de mediano y largo plazo.
Es que el gobierno brasileño viene llevando adelante una política económica ordenada que preserva la fortaleza de los fundamentos macroeconómicos.
Y una muestra de la confianza acerca de la fortaleza de mediano y largo plazo de la economía brasileña lo representa la reciente aprobación por parte del Senado de Brasil para la creación del Fondo de Riqueza Soberano (FRS), que será de aproximadamente US$ 14.000 millones y que le permitirá al país adquirir activos externos y compañías extranjeras. Sin dudas, la creación de este fondo soberano tendrá implicancias geopolíticas no menores para Brasil y demuestra hacia dónde se orienta la visión del gobierno de Lula da Silva.
La fortaleza de los fundamentales macroeconómicos en el mediano y largo plazo de la economía brasileña así como el potencial de desarrollo de sus mercados internos no pasa desapercibido por las empresas que tienen como área de acción dicho mercado interno. Es que las empresas son conscientes del potencial de desarrollo que posee la economía brasileña una vez superada la crisis lo que las lleva a tomar decisiones estratégicas para reposicionarse y estar preparadas para ganar volumen y participación en el mercado. De hecho, antes de que la misma afectara de esta manera tan profunda al país latinoamericano, el mismo emergía como una de las futuras potencias mundiales, con un presidente que exhibía las ambiciones de desarrollo del país (y que de hecho, no ha renunciado a ello).
Una de las entidades que sigue apostando fuerte a la economía brasileña a pesar de su desaceleración en el crecimiento es el Banco Santander (BVSP:SANB3; NYSE:SAN). El Banco Santander se muestra convencido del potencial de crecimiento que puede lograr en Brasil una vez superadas las turbulencias de la crisis. Es por ello que el presidente de la entidad a nivel mundial, el español Emilio Botín, confirmó los planes de la entidad bancaria de invertir 2.558 millones de reales (alrededor de US$ 1.100 millones) hasta 2010 en Brasil, a pesar de la crisis financiera internacional.
En declaraciones de Botín al respecto: "Brasil es un gran país que une un mercado fantástico a un potencial agrícola, mineral, tecnológico, industrial y de servicios que lo vuelven, sin duda, una de las más promisorias potencias a nivel mundial".
Durante dicho período, Santander buscará lograr la apertura de 400 nuevas agencias así como ampliar y mejorar la gama de servicios que ofrece.
Para el Banco Santander resulta clave aprovechar este período de incertidumbre para crecer y reposicionarse en un mercado con gran potencial de desarrollo. La apuesta no deja de resultar interesante y puede generarle grandes beneficios a la subsidiaria de la entidad financiera española.
