Más pesimismo en Europa ¿Preocupación para Latinoamérica? 

Buenos Aires, Argentina

20 de enero de 2009 

Desde que se desató la crisis del mercado de hipotecas subprime, cada vez que se da a conocer un pronóstico de crecimiento para las economías, más allá de su condición de desarrollada o en desarrollo, el mismo resulta ser más negativo que el anterior. 

Ayer la Comisión Europea (CE) relevó sus pronósticos de crecimiento tanto para la Eurozona como para la Unión Europea, y esta vez no ha sido la excepción. Llamó la atención el fuerte pesimismo en las expectativas de crecimiento de la CE que pronosticó para este 2009 una contracción en el producto de la eurozona del orden del 1,9%, en tanto que para la Unión Europea la perspectiva no es mucho mejor ya que la Comisión espera una caída del producto en el orden del 1,8%. 

Si bien la CE tiene la expectativa de que se pueda recuperar la senda de crecimiento positivo para 2010, el mismo no superaría el 0,5%. 

Según la CE, las perspectivas en el mercado laboral también desalentadoras ya que la comisión espera que en 2009 la UE observe una tasa de desempleo del 8,7% y del 9,3% para la eurozona.  

En materia fiscal lo más probable es que, debido a la implementación de los planes de estímulo económico por parte de los gobiernos europeos, los mismos no logren cumplir con el Pacto de Estabilidad y Crecimiento que fija un límite de déficit público del 3% del PIB. 

Este pesimismo en las expectativas de crecimiento económico en Europa se suma a otras malas noticias surgidas en los países del viejo continente formándose un círculo vicioso que ya se está haciendo costumbre por lo repetitivo. 

Ayer no solamente surgieron malas noticias para Europa en su conjunto. También surgieron malas noticias para algunos de los países en particular. Para España el comienzo de la semana no fue para nada positivo. Al fuerte deterioro que se venía produciendo en el sector industrial en el país, ayer se le sumó el dato del sector servicios que también está atravesando por graves problemas. La caída interanual de la actividad en el sector servicios al mes de noviembre alcanzó al 14,6% generándose en dicho sector una caída del nivel de empleo del 3,3% interanual, siendo ambos resultados los más negativos desde que se comenzara a realizar dichas mediciones en el 2003. 

Por si fueran pocos los problemas de la economía española, la calificadora de riesgo internacional, Standard & Poor's (S&P) rebajó la nota para la deuda a largo plazo de España  a "AA+" desde "AAA". 

En Inglaterra, por su parte, en el día de ayer tampoco se vivió una jornada alentadora. El gobierno de Gordon Brown tuvo que salir nuevamente a anunciar un segundo paquete de medidas de rescate para el sistema bancario inglés, con el objeto de proteger a los bancos de los riesgos de los "créditos tóxicos" y reactivar el negocio crediticio. Brown también anunció un nuevo fondo del Banco de Inglaterra por 50.000 millones de libras para comprar títulos de empresas "de calidad" y protegerlas ante la falta de crédito.  

El paquete de rescate del gobierno inglés evitó que el anuncio por parte del Royal Bank of Scotland (RBS) de pérdidas por hasta 28.000 millones de libras en 2008, producido también en la jornada de ayer y la caída interanual del 7,3% en el precio de las viviendas (su valor más bajo desde junio de 2006), repercutieran con mayor dureza en los mercados financieros.  

En la semana pasada también la calificadora S&P recortó la calificación crediticia para la deuda soberana de Grecia debido a la caída de la competitividad económica y al creciente déficit fiscal. Así la calificación de la deuda soberana de Grecia, pasó a "A-/A-2" desde "A-/A-1" siendo ésta, la menor de toda la eurozona. S&P pasó además la perspectiva de la calificación de la deuda soberana de Irlanda de estable a negativa 

Este fuerte deterioro tanto en los datos como en las perspectivas de la economía de Europa, reduce las expectativas inflacionarias y da más margen tanto al Banco de Inglaterra como el Banco Central Europeo para nuevos recortes de tasas, aunque quizás este último no estaría dispuesto a romper un nivel mínimo autoimpuesto (que podría estar en el 1,5%). 

Adicionalmente, el panorama más negativo que se abre para las economías europeas amenaza con debilitar el valor tanto de la libra esterlina como del euro, en términos del dólar (y quizás también en términos del yen, aunque en este caso habrá que observar con atención cómo evoluciona la economía japonesa aquejada por numerosos problemas). 

El deterioro en las perspectivas económicas de Europa, que repercutirá en las economías extraeuropeas, no deja de ser una mala noticia para Latinoamérica que ve cómo el panorama internacional empeora cada vez más, pudiendo generar que los programas de estímulo económico lanzados por los países latinoamericanos no logren sus objetivos preestablecidos.

 

El menor nivel de actividad de la economía europea y mundial implicará un menor nivel de demanda de bienes y servicios latinoamericanos y una mayor competencia desde el exterior para los bienes y servicios transables dentro de los mercados latinoamericanos. 

Las peores perspectivas de crecimiento económico global pueden incrementar el nivel de incertidumbre y volatilidad, situación que afectará a los mercados financieros de Latinoamérica, reduciendo la disposición para generar financiamiento, provocando huída de capitales y aumentando la volatilidad cambiaria. 

Si se lee con atención las proyecciones realizadas por la Comisión Europea para este año, encontraremos que a Latinoamérica la espera un contexto económico más hostil, por lo que deberá reforzar su protección de la competencia externa e impulsar con más fuerza a la demanda interna para evitar un impacto más profundo que el que se prevé sobre el nivel de actividad económica. 

Latinoamérica deberá enfrentar un 2009 desafiante, el cual también estará lleno de oportunidades para la región. Es que si Latinoamérica logra salir sin mayores complicaciones de esta crisis, se reposicionará de buena manera en el contexto económico mundial, mejorando su imagen y habiendo demostrado que verdaderamente posee sólidos fundamentos macroeconómicos. Ello sin dudas, tornará a la región, altamente atractiva para recibir a la inversión extranjera.