
¿Qué tan útil puede resultar el nuevo plan anticrisis de México?
Buenos Aires, Argentina
9 de enero de 2009
La economía mexicana ha sido una de las economías de la región que más se ha visto afectada por la crisis que golpea a los Estados Unidos.
La recesión que vive la economía de los Estados Unidos producto de la crisis originada por las hipotecas subprime, ha provocado una reducción en las principales fuentes de divisas del país: las remesas y las exportaciones petroleras.
En relación a las remesas que los mexicanos residentes en los EE.UU. enviaban a México, las mismas se estiman en US$ 23.000 millones en 2008, esto es, US$ 2.000 millones menos que en 2007 (un 8% menos).
Por otra parte, los ingresos por exportaciones petroleras también se han visto fuertemente reducidos por la brusca caída del precio internacional del petróleo. Pero no solamente se observa una reducción en los ingresos por exportaciones de petróleo, sino también la crisis ha afectado a las exportaciones de otros bienes y servicios que tienen como destino al mercado estadounidense.
El deterioro en la situación económica de México se vio reflejado en el mercado laboral en donde el nivel de desempleo se comportó al alza. Es así que durante el mes de diciembre de 2008 se perdieron en la economía mexicana 327.136 empleos formales. Siendo el 2008 el peor año de generación de empleo desde el 2001.
Ante la gravedad de la situación por la que atraviesa la economía mexicana, su presidente, Felipe Calderón acaba de lanzar un plan de emergencia económica, que fue el resultado de un acuerdo alcanzado entre el gobierno de México, el sector empresarial y los sindicatos, y que está basado en cinco ejes compuestos por 25 acciones, dentro de lo que se ha denominado el “Acuerdo nacional en favor de la economía familiar y el empleo”.
Los cinco ejes en los que se basa el plan de emergencia económica dado a conocer por Calderón son: el apoyo al empleo, a la economía familiar, a la competitividad, a la infraestructura y la realización de acciones para tener un gasto público transparente, eficiente y más oportuno.
Según la Secretaría de Hacienda de México, el plan equivale a $ 120.000 millones (unos US$ 10.000), lo cual representa más del 1% del PBI mexicano. El gobierno mexicano aclaró que la mayor parte de los recursos que se utilizarán para financiar el programa provendrán de los excedentes petroleros. Así se despeja las dudas que existían acerca de la posible necesidad de endeudamiento para financiar el programa.
No solamente el programa anticrisis ayudará a evitar que la crisis afecte con mayor profundidad al crecimiento y la generación de empleo de la economía mexicana, sino también tendrá un efecto positivo en materia inflacionaria ya que entre sus medidas se encuentra el establecimiento de un tope al precio de las gasolinas y menores presiones al gas al que se pretende reducir su valor.
Si bien el plan apunta principalmente a sostener el nivel de empleo, en el sector industrial, altamente dependiente de las exportaciones a los Estados Unidos, el empleo será impactado inevitablemente.
El plan, si bien fue bien recibido por la OCDE, viene soportando críticas por no considerar sectores claves de la economía mexicana como son los microemprendimientos (según considera José Caudillo Herrera, presidente de la Cámara de Comercio, Servicios y Turismo en Pequeño de la Ciudad de México -Canacope-).
Para el líder nacional del Partido de la Revolución Democrática (PRD), Jesús Ortega, el plan anticrisis se trata de acciones tardías y coyunturales. Para el coordinador del PRD en el Senado, Carlos Navarrete Ruiz si bien las medidas son adecuadas y correctas, resultan insuficientes, ya que las de carácter económico se circunscriben a una aplicación a corto plazo. Esta orientación al corto plazo del plan anticrisis ha hecho aumentar las sospechas desde varios sectores de que el mismo se orienta a un fin electoralista más que a solucionar los problemas reales de la economía mexicana.
El secretario de Hacienda, Agustín Carstens reconoció que el pronóstico de crecimiento del Producto Interno Bruto que tienen como escenario base es de crecimiento nulo aunque considera que con el congelamiento de los precios a gasolinas y la reducción de la luz, la inflación minorista se reducirá en un 1,1%.
Para Carstens será de gran importancia en términos del crecimiento de la economía mexicana lo que pueda hacer el gobierno estadounidense de Barak Obama ya que si el nuevo presidente presenta un programa agresivo y son efectivos en su ejecución, no se descartaría que México tuviera una expansión positiva en el año.
Uno de los empresarios que ha apoyado abiertamente el plan anticrisis anunciado por Calderón ha sido el multimillonario Calos Slim, para quien: “Faltan algunos detalles, pero lo fundamental está planteado”.
Pero Carlos Slim no solamente se ha manifestado de acuerdo con el plan anticrisis del gobierno mexicano sino que anunció que invertirá más de US$ 3.000 millones este año en México en telefonía, desarrollos inmobiliarios e infraestructura, con lo cual ayudará también a la economía del país. Con este plan de inversiones que acaba de anunciar el multimillonario mexicano se estima que sus empresas van a generar 30.000 nuevos empleos, sobre todo en construcción y desarrollos inmobiliarios.
Si bien no parece ser éste un buen momento para invertir en la economía real (y particularmente en la economía mexicana afectada de manera directa por la crisis estadounidense), es una estrategia que puede reposicionar estratégicamente a las compañías de Slim (especialmente en lo referente al sector de telefonía), en relación a sus competidores en México.
Slim aprovechó sus anuncios para pedir que se revise el impuesto empresarial a tasa única (IETU) - para que en vez de dos impuestos haya sólo uno, el de la renta o el IETU- al tiempo que mostró a favor que el Banco de México siga los mismos objetivos de la Reserva Federal de Estados Unidos, que se ocupa tanto de la inflación como del empleo. Es que si el Banco de México tuviera los mismos objetivos que la Fed, su política monetaria resultaría menos restrictiva lo cual ayudaría a estimular la demanda interna.
No es que Slim opine sobre estos temas de una manera desinteresada o con el simple objetivo de ayudar a que la economía mexicana se recupere. Slim reconoce en la recuperación de la demanda interna un elemento clave para la performance de buena parte de sus inversiones en México.
Por lo pronto, en el corto plazo no da la sensación de que el plan anticrisis tuviera la eficacia suficiente para contener el deterioro en el mercado laboral. Ello afectará al consumo de las familias mexicanas lo cual representa una mala noticia para Slim ya que varias de sus empresas dependen del consumo de las familias de México.
Si bien puede resultar valorable los esfuerzos realizados por el gobierno mexicano en el lanzamiento del presente plan anticrisis, no se observa que se discutan cuestiones que hagan a la fortaleza de la economía en el largo plazo, con lo cual, la misma seguirá manteniendo su fragilidad ante los vaivenes externos aumentando la volatilidad del crecimiento y la inestabilidad del empleo.

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