¿Puede el yuan transformarse en una divisa fuerte a nivel mundial?
Buenos Aires, Argentina
6 de enero de 2009
Si bien parece haber pasado demasiado tiempo, fue a principios del 2008 que surgió un fuerte debate en torno al dólar norteamericano y a su capacidad para mantenerse como divisa líder mundial a pesar de los embates que venía sufriendo la moneda producto de la crisis financiera internacional originada en los Estados Unidos y de los déficits gemelos que padece la economía y que debilitan su fortaleza macroeconómica.
A medida que la moneda norteamericana se depreciaba, el debate se intensificaba y los países comenzaban a analizar con mayor seriedad su estrategia de composición de las reservas internacionales y su decisión de mantener ligadas el valor de las monedas locales a la divisa estadounidense, dado que la vinculación a la misma estaba produciendo inestabilidad en sus economías (un ejemplo de ello, lo representaban las economías del golfo cuyas monedas se encontraban atadas al dólar, lo cual se había transformado en uno de los factores principales de los altos niveles de inflación que debieron padecer).
Así es que, en medio de este contexto de incertidumbre y volatilidad, el dólar llegó por ejemplo a su piso histórico frente al euro por el que se llegó a intercambiar a US$ 1,60. Pero las mayores turbulencias y temores, y los problemas que iban surgiendo en el resto de las economías desarrolladas, le dieron la posibilidad de recuperación (al menos parcial), al dólar que cerró un 2008 más que difícil por los problemas derivados de la crisis subprime.
Para los que recuerdan el debate de los primeros meses del año pasado, mientras que la posibilidad de que el euro surja como nueva divisa líder mundial era consideraba muy baja, la mayor parte de los especialistas se animaban a aventurar el surgimiento de una canasta de divisas que reemplazara al dólar como la divisa líder.
Así se enumeraban dentro de dicha canasta al mismo dólar, al euro, el yen, el franco suizo y la libra esterlina.
Y a pesar de que la economía china continuaba sorprendiendo con su ritmo de crecimiento en medio de la crisis y de que se perfilaba como (quizás), la nueva potencia mundial, casi ningún analista hablaba sobre la posibilidad de que la moneda china se encamine a ocupar el lugar que actualmente ostenta la moneda norteamericana.
En su relación con el dólar, el yuan ha venido fortaleciéndose continuamente aunque no al ritmo que debiera si se tiene en cuenta la evolución de sus fundamentos macroeconómicos, ya que el gobierno chino no ve con agrado una apreciación de su tipo de cambio tal que pueda reducir significativamente la competitividad de la economía china.
De hecho, el la dinámica del tipo de cambio nominal, la relación entre el dólar y el yuan pasó de 8,07 yuanes por dólar en el inicio de 2006 a 6,81 yuanes a mediados de 2008, el cual resultó ser el piso que no le ha sido permitido a la moneda china perforar. Actualmente, la relación cambiaria es de 6,82 yuanes por dólar estadounidense.
Esta política del gobierno chino de mantener la relación cambiaria en los niveles actuales ayuda al país oriental a mantener su superávit de balanza comercial y puede generarle un beneficio adicional a la economía china.
Es que durante mediados del mes de diciembre del 2008, las autoridades chinas aprobaron un proyecto piloto para el comercio con países vecinos. Este proyecto de comercio permite que ciertas zonas económicas chinas puedan en el futuro hacer operaciones comerciales en yuanes con los países de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN).

Este proyecto que aparece en estos momentos en su etapa experimental sin dudas contribuirá a fortalecer la aceptación del yuan en Asia. Pero además, del éxito de su aceptación dependerá que, en una visión de largo plazo, la moneda china pueda transformarse en una divisa internacional.
En el contexto de este proyecto es que al gobierno chino le interesa mantener la estabilidad de su tipo de cambio frente al dólar y no dejar que el mismo se aprecie de modo tal de producir inestabilidad en el tipo de cambio para el resto de sus socios comerciales con los que comenzará a operar en yuanes.
Esta estrategia de inserción internacional de la moneda china hace surgir el interrogante acerca de si será esta moneda oriental quien destrone al dólar de su liderazgo mundial.
Por lo pronto, es impensable en el corto plazo, y también lo es en el mediano plazo. La economía china aún no ha logrado el poder suficiente que se requiere como condición necesaria para pensar en la posibilidad de imponer a su moneda como la divisa líder a nivel mundial.
A lo que podrá aspirar el yuan, en el largo plazo, es en primer lugar, a destronar a la moneda japonesa de su liderazgo regional y una vez logrado ello, sí pensar en la posibilidad de disputarle el poder al dólar. La economía china se muestra con potencial para lograr dicha meta.
Pero más allá de este tipo de especulaciones, lo que uno puede percibir a través de la dinámica de las regiones es que se está dando lugar a la conformación de bloques económicos con un mayor nivel de consistencia. Es que luego del reinado del dólar el escenario más probable es aquel en el que no haya una moneda que pueda prevalecer sobre el resto, sino más bien, lo más probable es que se de lugar a una canasta de monedas conformadas por las principales divisas.