
¿Podrá Argentina controlar a la inflación en 2009?
Buenos Aires, Argentina
5 de enero de 2009
La problemática inflacionaria, si bien no ha sido un tema que el gobierno argentino haya considerado explícitamente de preocupación, se había transformado desde comienzos del 2006 en una amenaza para la estabilidad económica de la Argentina.
El problema inflacionario se había agravado al punto de incrementar significativamente la conflictividad gremial, amenazando de este modo, la estabilidad de la economía. En el 2008 varios sindicados habían reabierto las negociaciones salariales acordadas a principios de año exigiendo una nueva recomposición salarial ya que los salarios de los trabajadores se habían deteriorado fuertemente por la elevada tasa de inflación. Así se disparaba un foco dinamizador de la inflación que podía derivar en un crecimiento incontrolable de los precios, haciendo revivir épocas pasadas del país.
El agravamiento de la crisis internacional conjuntamente con el conflicto entre el gobierno argentino y el campo, terminaron siendo beneficiosos en el aspecto inflacionario ya que los mismos golpearon duramente tanto sobre la demanda interna como externa reduciendo la influencia de los factores generadores del alza en los precios internos. Para ese momento, según las estimaciones realizadas por las consultoras privadas, la inflación minorista había superado el 30% interanual y parecía no querer detener su dinámica.
El control de la inflación, si bien es tarea de la autoridad monetaria, había excedido la capacidad de acción del Banco Central de la República Argentina (BCRA). Es que a los múltiples objetivos que debe hacer frente el BCRA (mantenimiento de la estabilidad cambiaria, buscar alcanzar una mayor bancarización, manejo de riesgos, liquidez y tasas de interés bajas, entre otros), se le sumaba la complicación surgida de la volatilidad de los canales de transmisión de la política monetaria que hacían difícil de prever los efectos de sus acciones sobre el nivel de precios.
Ahora, ante el cambio favorable en el panorama económico en lo que respecta al tema inflacionario, se plantea el siguiente interrogante: ¿Será esta la oportunidad para que el BCRA comience a tener un mayor control sobre la inflación?
En los últimos días del 2008, el Banco Central de la República Argentina (BCRA), dio a conocer su programa monetario para el 2009. Entre sus proyecciones, la entidad rectora de la política monetaria de Argentina prevé un crecimiento del PBI del 4 % (considerando la influencia benéfica del plan de estímulo fiscal ideado por el gobierno) y una inflación minorista del 7%. En función de la proyección de estos niveles de inflación y crecimiento económico es que el BCRA determinó las nuevas metas de los agregados monetarios.
El BCRA lleva 22 trimestres consecutivos de cumplimiento consecutivo de las metas de agregados monetarios, lo cual demuestra el compromiso de la entidad para con las mismas.
Vale recordar que el 2008 cerraría, según las estimaciones, con una tasa de inflación oficial por debajo del 8%, aunque la inflación minorista estimada por las consultoras privadas se ubica levemente por debajo del 20%.
Más allá del notorio diferencial existente entre la inflación oficial y la estimada por los analistas privados, todo hace prever que para el 2009 dichas estimaciones tenderán a converger, aunque difícilmente la tasa de inflación minorista pueda lograr terminar el año por debajo de los dos dígitos.
El programa monetario del BCRA se elaboró tomando nuevamente como meta intermedia al agregado monetario M2 en pesos (que se compone por circulante en poder del público más depósitos en cuenta corriente y depósitos en caja de ahorro) y como meta secundaria al M2 en pesos privados. Sobre los agregados monetarios, el BCRA determinó para el 2009 un crecimiento promedio para el M2 y el M2 privado
a diciembre del 15,3% y del 16,5% interanual, respectivamente. Los mismos tendrán una banda de variación interanual de 8,7%-17,8% para el M2 y de 9,8%-18,9% para el M2 Privado.
Lo primero que se puede decir acerca de las metas sobre los agregados monetarios es que las mismas son bastante amplias, aunque ello se justifica en el hecho de la alta volatilidad esperada del mercado monetario para el 2009.
Las metas de los agregados monetarios no dicen, dada su amplitud, demasiado acerca del compromiso del BCRA en mantener la estabilidad de precios, pero la decisión de ampliar trimestralmente las proyecciones a 12 meses vista del M2 privado (en 2008 se había instalado estas proyecciones solamente para el M2) implican un mayor compromiso de la autoridad monetaria en el control de dichos agregados monetarios.
¿Se puede pensar entonces que el BCRA tendrá un rol más activo en la lucha contra la inflación?
Lo más probable es que durante el 2009, lo que ocurra con la cuestión inflacionaria dependerá en gran medida del contexto económico. El BCRA no podrá hacer demasiado al respecto, dada la poca incidencia que tiene sobre la misma en vista de la debilidad y volatilidad de los canales de transmisión de la política monetaria y de los múltiples objetivos que tiene que atender que son tan importantes como la estabilidad de precios.
Pero en una visión de mediano plazo, la autoridad monetaria argentina está avanzando hacia un mayor control de la dinámica de precios, mediante la construcción de las condiciones necesarias para alcanzar una mayor efectividad en las acciones de política monetaria. Ello se observa en la continuidad esperada de la recomposición de los canales de transmisión de la política monetaria. La recomposición de la intermediación financiera, si bien en 2008 encontró un freno por la incertidumbre generada en la crisis internacional y los acontecimientos locales, promete continuar en 2009.
Por otra parte, para que el BCRA pueda tener gradualmente una mayor incidencia sobre la dinámica inflacionaria, deberá ir desatendiendo algunos de los objetivos que por estos momentos le requieren dedicarle energías. Uno de ellos es la cuestión cambiaria. La economía argentina deberá reducir su fragilidad ante la variación del tipo de cambio de modo tal que la estabilidad cambiaria no sea una condición necesaria para la estabilidad económica. Un ejemplo de esto es lo que ha ocurrido con el tipo de cambio en Brasil el cual se apreció fuertemente sin generar un impacto de significación en la economía. Para Argentina, el objetivo debería ser menos rígido y aceptar una cierta intervención en el mercado cambiario pero sólo a los efectos de evitar una variación extrema del tipo de cambio.
Ciertamente el BCRA ha alcanzado grandes logros en estos últimos años. El más destacado se refleja en la solidez y recuperación observada en el sistema bancario. Ahora el control de la dinámica inflacionaria debe aparecer como el objetivo a lograr para fortalecer la estabilidad económica del país.
Pero para que el BCRA pueda tomar las riendas del control de la dinámica inflacionaria, dependerá de la colaboración de la política económica del gobierno. Por una parte, se deberá trabajar en la eliminación de las distorsiones de precios relativos derivadas del control del gobierno sobre varios sectores de la economía. Además, la política económica deberá esforzarse por evitar generar incertidumbre y asegurar un escenario de previsibilidad, lo cual contribuirá a estabilizar los canales de transmisión de la política monetaria. También deberá quitarle al BCRA la presión de tener que hacer frente a múltiples objetivos que terminan por entrar en conflicto con el objetivo primario de la autoridad monetaria.
La economía argentina enfrentará un 2009 con una fuerte desaceleración del crecimiento económico (estimaciones privadas esperan que el mismo no supere el 2%). Para que la economía argentina pueda alcanzar una senda de crecimiento de largo plazo, la estabilidad de precios aparece como una condición necesaria. Las circunstancias le permiten a la economía argentina alcanzar una menor tasa de inflación ¿Aprovechará el gobierno esta oportunidad para domar a la bestia inflacionaria o se encaprichará con potenciar el crecimiento de corto plazo?

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