Nota de la Editora: varias economías latinoamericanas han visto sus monedas devaluarse en estos últimos meses. Esto ha impactado en algunas empresas de esos países que han especulado con monedas que venían apreciándose, se cubrieron para ello utilizando futuros, y perdieron. Nos pueden dejar sus comentarios y preguntas sobre éste y otros artículos en nuestra web www.latinforme.com

Las empresas latinoamericanas que sufren con la devaluación de la moneda

Buenos Aires, Argentina

7 de noviembre de 2008

Ya queda menos de dos meses para que este 2008, difícil de olvidar por cierto (aunque lo deseemos), finalice. Y a tan sólo dos meses para el cierre del año, y luego de lo vivido, no puedo dejar de hacer la siguiente reflexión: se hace cada vez más difícil la predicción de lo que puede llegar a ocurrir con la cotización de los commodities y las monedas.

Sin dudas, uno de los aspectos más destacados del presente año, y no de manera positiva, ha sido lo impredecible de la evolución de las cotizaciones, no solamente de los commodities y las monedas, sino también, de la gran mayoría de los activos financieros.

Cuando pensábamos que los precios de los commodities (en especial, del petróleo y los commodities agrícolas), resistirían a la crisis y se mantendrían en niveles elevados, los mismos se desplomaron en los últimos meses y no parecieran encontrar un piso claro. En Argentina por caso, la situación actual para los productores sojeros es peor que cuando el gobierno impuso las retenciones móviles a las exportaciones de soja y la cotización se encontraba en niveles máximos.

Lo mismo que ocurrió con los commodities, sucedió con la cotización de las divisas en general, y con las monedas latinoamericanas en particular, en donde el cambio de situación fue tan brusco como inesperado. Sin ir más lejos, basta con recordar las grandes preocupaciones que generaba en los países latinoamericanos la apreciación de sus monedas frente al dólar que producía un fuerte deterioro en la competitividad de sus empresas. Ello había hecho, por ejemplo, que el Banco Central de Chile decidiera realizar compras diarias de dólares para mantener controlado al tipo de cambio.

La crisis hizo lo suyo y en menos de lo esperado, los tipos de cambio en Latinoamérica se desplomaron de manera muy brusca en varios de los países.

En definitiva, lo ocurrido con los ciertos activos financieros (de commodities, divisas y demás), se puede resumir en estas pocas palabras: aquello que parecía ser tendencia se revirtió cambiando totalmente de dirección.

En lo relativo a los valores de las monedas, esta gran volatilidad produjo en varias empresas costos adicionales a los que la crisis financiera internacional generó con la caída en la demanda. Tal es el caso de varias empresas brasileñas que han realizado contratos a futuro de dólar para asegurarse un valor del tipo de cambio en momentos en que el real se encontraba en su mayor fortaleza frente a la divisa norteamericana.

Una de estas empresas brasileñas que han celebrado contratos de futuros para asegurarse la cotización del dólar ha sido Aracruz Celulosa S.A. (BVSP:ARCZ3; NYSE: ARA). La empresa tuvo que reestructurar el pasivo emergente de la reversión en la cotización del real, para lo cual acordó consolidar la deuda con un grupo de bancos. Ahora la empresa tendrá que hacer frente al pago de dicho pasivo por varios años (puede demandarle entre 5 y 10 años la cancelación de dicha deuda). Al menos evitó el riesgo de entrar en default.

Pero Aracruz Celulosa S.A. no fue la única que sufrió este duro golpe. Otras empresas brasileñas de las que se conoció que sufrieron el revés de la cotización del real son el Grupo Votorantim (BVSP: VCPA3; NYSE:VCP),que debió gastar US$ 967 millones para eliminar su exposición a los derivados de moneda extranjera) y la empresa alimenticia Sadia (BVSP:SDIA3; NYSE: SDA).

Esto que ha ocurrido con varias empresas brasileñas, también se produjo con algunas empresas mexicanas que buscaron protección contra la apreciación del peso y de repente se encontraron con una fuerte depreciación de su moneda.

Así es como la tercera mayor cementera del mundo, Cemex SAB (BVM:CEMEX, NYSE: CX), según publica el site mexicano “El Economista”: “reconoció el jueves que el valor de su posición en derivados pasó a terreno negativo, golpeada por la peor caída del peso desde la llamada Crisis del Tequila de 1995”. También Gruma (BVM:GRUMA; NYSE:GMK), el mayor fabricante mundial de harina de maíz, sufrió el revés del debilitamiento del tipo de cambio.

Pero no todas las empresas pudieron soportar el revés en el tipo de cambio. Es así como Comerci (BVM:COMERCI), la tercera mayor minorista de México, en el día de ayer anunció que incumplió el pago de acreencias y solicitó a una corte protección contra sus acreedores para renegociar su deuda, que se disparó a US$ 2.000 millones generada por pérdidas en derivados.

Pero no solamente estas empresas se encuentran en dificultades con un tipo de cambio más depreciado. Aquellas que poseen en sus pasivos una alta proporción de deuda en dólares también sienten el impacto. La dolarización de los pasivos es algo bastante común en las empresas latinoamericanas, por lo que la fuerte variación del tipo de cambio pone muchas veces en riesgo la salud de las mismas.

Sin dudas que en estos casos mencionados nos encontramos ante un hecho paradójico ya que varias de empresas, con orientación a los mercados externos, se ven afectadas por el debilitamiento del tipo de cambio que les mejora la competitividad frente a varios países.

A favor de estas empresas, hay que decir que sinceramente era impensada semejante reversión en los tipos de cambio y si bien pocos se animaban a sugerir que se podía mantener la tendencia a la apreciación de las monedas mexicana y brasileña, muchos menos preveían que se revirtiera la tendencia. Los mercados han experimentado una corrección excesiva y estas empresas sufrieron el shock.

La crisis deja una nueva enseñanza que consiste en que las empresas deben trabajar más seriamente en el análisis de riesgos, realizando estudios de sensibilidad para poder limitar la sobreexposición a los diferentes tipos de riesgos que la empresa en su actividad enfrenta. Y para los inversores, habrá que tener cuidado y analizar el nivel de exposición de las empresas al riesgo cambiario, observando la composición de sus pasivos y la existencia de contratos de futuros.

Nos encontraremos nuevamente mañana,

Horacio Pozzo