Los efectos de la baja del precio del crudo en las economías exportadoras de petróleo en Latinoamérica… economías populistas que basan su caudal político y económico-social en el commodity, pero cuando el commodity baja… ¿cuáles son los efectos provocados en esos países y qué debieran hacer para evitarlo? Ayer hablamos de Venezuela, hoy es el turno de Ecuador.
Ayer hablábamos de la difícil situación por la que atraviesa la economía venezolana en El dólar es la principal amenaza para Chávez , una economía que por graves errores de política económica de su gobierno, se hizo altamente dependiente de sus exportaciones de petróleo, al tiempo que sufre los efectos sobre su sistema productivo de la distorsión producida en sus precios relativos (internos y en el tipo de cambio).
Hoy será el turno de Ecuador, un país amigo de Venezuela y que tampoco la está pasando de la mejor manera, dada su alta dependencia de las exportaciones de petróleo. Para Ecuador, las exportaciones de petróleo representan el 40% del total de las mismas.
El desplome del precio del petróleo ha llevado gran preocupación no solamente al gobierno ecuatoriano sino también a los inversores que han aumentado la percepción de vulnerabilidad de la economía ecuatoriana.
Es que la fuerte caída en la cotización del crudo ha deteriorado significativamente las cuentas fiscales ecuatorianas. Ecuador, recibe actualmente menos de US$ 50 por su crudo, mientras que su presupuesto está estructurado en torno a un precio del barril de US$ 80 dólares, de acuerdo con el análisis realizado por la consultora IdeaGlobal.
Para colmo de males para Ecuador, el país decidió reingresar a la OPEP en el mes de octubre del año pasado tras 15 años de una participación casi desapercibida, lo cual lo obliga a aceptar la reducción en su producción tal cual fue acordada en la última reunión de la organización.
Según el site “El Comercio” el consultor petrolero Héctor Paz y Miño decía sobre la reducción de la producción de petróleo dispuesta por la OPEP: “Estar sujetos a las cuotas de la OPEP no nos beneficia porque el país tiene dos problemas: bajos precios y una baja producción. En ese escenario preocupa que debamos bajar aún más la producción”.
Más allá de la preocupación manifestada por Paz y Miño, el ministro ecuatoriano de Coordinación de la Política Económica, Pedro Páez, se mostró tranquilo ante la situación y en declaraciones recogidas por el site venezolano “2001” decía: “Hemos hecho varios escenarios y creemos que dentro de lo previsible de la evolución de la crisis internacional, estamos con los colchones suficientes que evitarían llegar a mayores. Además, hay varios mecanismos que permitirán afrontar con más serenidad las fluctuaciones del mercado”
Pero el desplome del precio del petróleo no ha sido la única mala noticia recibida por la economía ecuatoriana en los últimos meses. Es que la fuerte devaluación producida en varias de las monedas latinoamericanas representa un golpe a su balanza comercial la cual se verá afectada por la pérdida de competitividad. Es que el 36,6% de las exportaciones ecuatorianas tienen como destino a los países latinoamericanos, mientras que el 46,5% de las importaciones ecuatorianas provienen de los países de Latinoamérica.
La fragilidad de la economía ecuatoriana se ve reflejada en el salto que pegó el riesgo país, el cual se encuentra por encima de los 2.950 puntos y es el nivel de riesgo país más alto de la región. Vale recordar que en enero de 2007, cuando Rafael Correa asumía como presidente de Ecuador, el riesgo país ascendía a 827 puntos básicos.
Es por este nivel del riesgo país que, según los datos emitidos por el Banco Central de Ecuador, el valor de mercado de la deuda de los bonos Global se encuentra en un tercio de su valor nominal.
Esta fuerte alza, si bien responde en parte a una preferencia de los inversores por activos más seguros, se explica en una mayor proporción a las políticas y declaraciones de Rafael Correa, quien manifestó que si le falta dinero no pagará la deuda: “En caso de que haya una crisis muy grave y caigan mucho los precios del petróleo, primero, le insisto, revisaremos el pago de deuda externa” decía en una entrevista radial en la ciudad de Cuenca. Obviamente que el mercado no podía quedarse tranquilo ante tal manifestación de sinceridad.
La situación de la economía ecuatoriana es sin dudas, bastante compleja. Para colmo de males, tiene que lidiar con un alto nivel de inflación que se ubica actualmente en el 9,97%, que si bien no parece demasiado, si se la compara con la tasa inflación observada en Venezuela y la real en Argentina, la dolarización de la economía ecuatoriana implica un fuerte deterioro de su competitividad con semejante ritmo de crecimiento en los precios.
Pero el problema de la economía ecuatoriana no se reduce a los actuales problemas coyunturales vinculados particularmente al precio del petróleo, sino que van más allá y se relacionan con las limitaciones de su economía y su estrecha estructura productiva, entre otros aspectos tan importantes como éste. Ecuador debería alejarse un poco de las malas influencias de Chávez y comenzar a trabajar para eliminar las rigideces de su economía y así fortalecerla para que no tenga que padecer antes shocks adversos como el que está viviendo actualmente.
Y paradójicamente, aunque tanto Correa como Chávez se muestren alegres con el colapso de las economías desarrolladas provocado por esta crisis, imagino que al mismo tiempo estarán esperando su pronta recuperación para así lograr recomposición del valor del barril de petróleo, al menos para evitar una situación de crisis y poder pensar seriamente en un cambio de su política económica.
Nos encontraremos nuevamente mañana,
Horacio Pozzo

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