Nota de la Editora : no queda país que no se haya visto o verá afectado por este armagedon financiero mundial. México, obviamente era número puesto para acompañar a Estados Unidos. Interesante lo que está ocurriendo con su moneda. Nos pueden dejar sus comentarios en www.latinforme.com

15 de octubre de 2008
Luego de unas semanas turbulentas en los mercados financieros internacionales, en el comienzo de esta semana se respira optimismo y un poco de tranquilidad. Como les comentaba en el artículo de ayer Y un día los mercados cambiaron de humor los anuncios de los gobiernos para sostener a sus sistemas financieros dieron resultado y los mercados cambiaron de humor.
Para complementar el aluvión de anuncios producidos durante el pasado lunes, en el día de ayer, EE.UU., confirmó la nacionalización parcial de bancos consistente en la compra de acciones de dichas entidades, para lo que piensa destinar US$ 250.000 millones de los US$ 700.000 millones del programa de rescate aprobado por el Congreso de los EE.UU., lo cual terminó de disipar los temores del mercado sobre el sistema financiero estadounidense.
La calma en los mercados internacionales y el freno a la debacle del sistema financiero norteamericano, han representado sin dudas un gran alivio para México. Es que la economía mexicana, la cual ya siente el impacto de la desaceleración (o mejor dicho, recesión) económica estadounidense, estaba siendo afectada además, desde otros frentes que amenazaban con generar un efecto desestabilizador.
Hasta hace unas semanas atrás, la crisis estadounidense se sentía en México a través de la reducción en la demanda estadounidense de productos mexicanos y la reducción de remesas que los mexicanos residentes en los EE.UU., envían al país. Pero en las últimas semanas, el canal financiero comenzó también a sentir el impacto de la crisis en el sistema financiero estadounidense.
El mismo Guillermo Ortiz, gobernador del Banco de México, reconocía en un reportaje el impacto de la crisis sobre el canal financiero diciendo: “Tres semanas atrás no sentíamos ningún contagio a través de los canales financieros, pero el contagio financiero se siente ya”.
Las turbulencias en los mercados habían derivado en un fuerte debilitamiento de la moneda mexicana en relación al dólar, llegando a cotizar en $ 14 por unidad del billete verde. En dicho contexto, el Banco Central de México salió a sostener la cotización de su moneda, para lo cual tuvo que pagar un costo para nada despreciable. Es que en la semana pasada, las reservas internacionales que posee el Banco de México, registraron una caída de US$ 8.995 millones al ubicarse el pasado 10 de octubre en US$ 75.121 millones.
Esta intervención en el mercado cambiario realizada entre el Gobierno y el Banco Central fue la primera desde finales de la década de 1990 y se realizó mediante subastas extraordinarias de dólares para frenar la caída más drástica del peso en más de 10 años.
La fuerte devaluación del peso mexicano, generaba una gran preocupación entre las autoridades del Gobierno y del Banco de México por los efectos nocivos que podía generar en términos inflacionarios y sobre las expectativas de los mercados. Es que, en relación a esto último, si el dólar seguía con su tendencia alcista desenfrenada frente al peso mexicano, hubiera provocado el temor de los individuos y ello podría haber derivado en una corrida cambiaria.
Con el retorno de la calma en los mercados, la cotización del dólar en México se ha comenzado a estabilizar levemente por encima de los $ 12. Si bien esto genera una gran tranquilidad, no se puede olvidar que los problemas derivados de la crisis estadounidense seguirán instalados sobre la economía mexicana.
Es que mientras la economía de los EE.UU. se mantenga deprimida, la economía de México, permanecerá afectada a través de los canales reales.
Es en este sentido que en la semana pasada, el presidente de México, Felipe Calderón lanzó el “Programa para Impulsar el Crecimiento y el Empleo”, un plan anticrisis consistente en ampliar el gasto público en infraestructura para estimular el crecimiento, agilizar la ejecución del gasto, construir una nueva refinería en el país, lanzar un programa extraordinario de apoyo a las Pymes y crear un programa de regulación arancelaria para hacer más competitivo el aparato productivo nacional.
Por otra parte, se puede pensar que la reducción de las presiones inflacionarias en la economía de México, mejore las perspectivas para que el Banco de México comience a evaluar el inicio del ciclo descendente de tasas que ayudaría a la mejora de la demanda interna.
Probablemente y más allá del plan implementado por el gobierno de Calderón, la economía mexicana seguirá impactada por la desaceleración en la economía estadounidense, pero al menos, el freno de las turbulencias en los mercados financieros internacionales puso a salvo a la economía mexicana de consecuencias más graves.
México puede sacar muchas enseñanzas de la crisis actual. El país debe trabajar en limitar sus fragilidades y evitar la sobreexposición que tiene en su estrecha relación con la economía estadounidense.
Nos encontraremos nuevamente mañana,
Horacio Pozzo