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Categoría: recesión-2

Perú crece, pero no es suficiente

 

Perú crece, pero no es suficiente

Perú crece, pero no es suficiente 7 Julio 2009

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Luego de restaurada la calma en Perú, tras las sangrientas jornadas en el noroeste peruano, el gobierno de Alan García vuelve a mirar hacia delante pensando en continuar en la senda de crecimiento económico. Probablemente los terribles episodios vividos lo hayan obligado a reflexionar acerca de la necesidad de poner mayor atención a la cuestión social, lo que le está generando un desequilibrio en su segundo mandato.

La economía peruana no se encuentra exenta de la crisis financiera internacional y está sintiendo el impacto. Las proyecciones de crecimiento económico si bien se mantienen en el segmento positivo, se han visto reducidas de un modo significativo desde comienzos de año, al tiempo que la debilidad de la demanda interna y la caída de los precios internacionales se reflejan en variaciones negativas en el nivel de precios minoristas. Es necesario remarcar que la crisis no golpea de la misma manera a los segmentos altos de la sociedad y a aquellos más postergados.

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A pesar del deterioro de la situación actual, la economía peruana mantiene su solidez en el mediano y largo plazo. Incluso se puede dar el lujo de observar un crecimiento de su PBI proyectado hacia finales del 2009 en el 3%. Pero este crecimiento, ahora proyectado en un 3% resulta insuficiente para evitar el deterioro de la situación de los segmentos de menores ingresos. Y a pesar de que el gobierno confía en que se incrementará en un 2% el nivel de empleo, no resulta demasiado probable de que se pueda cumplir dado el crecimiento esperado, por lo que los segmentos más bajos de la población probablemente vean deteriorada su situación.

 

Se debe reconocer que el gobierno de Alan García ha tomado la decisión acertada en lo referente al conflicto con los indígenas, ("Alan García no comprende la Teoria de los Juegos"), dejando sin efecto las medidas que dieron origen al conflicto. Si bien la situación de extrema tensión lo ha llevado a tomar dicha determinación contraria a sus objetivos en materia económica, creo que es de resaltar que priorizó la paz social en el país.

 

El conflicto desatado en el noroeste peruano es un llamado de atención que bien puede replicarse en un futuro entre las capas sociales inferiores, las cuales, cuando la economía crecía con fuerza, no recibían gran beneficio de ello, y ahora que está observando una fuerte desaceleración, son los primeros afectados.

 

La desigualdad en la apropiación de los beneficios del crecimiento económico ha sido resaltada por la organización internacional Oxfam (promoción del desarrollo y lucha contra la hambruna), que afirma en un informe elaborado sobre el tema, lo siguiente: "En los últimos ocho años, la economía del Perú creció a tasas aceleradas, pero los salarios se estancaron mientras que las utilidades de las empresas que operan en el país crecieron por encima de las ganancias de las 500 compañías más importantes del mundo".

 

Es cierto que durante la gestión de Alan García se ha logrado una importante reducción de la pobreza, pero la misma es consecuencia principalmente de la mejora en la situación de la economía peruana. El gobierno debe hacer mayores esfuerzos para insertar a la mejora en la situación social dentro de la estrategia económica. El incremento del bienestar de los segmentos inferiores de la población, implica varios beneficios más allá de una mayor igualdad distributiva. Implica una mejora en la demanda de bienes y servicios y una mayor popularidad del gobierno.

 

La mejora en la distribución del ingreso y en la situación de los segmentos inferiores de la población es la materia aún pendiente en la política económica de Alan García, en una economía que se muestra fuerte y que genera confianza a nivel internacional. La mejora social implica un mayor atractivo para los inversores que ven en ella una mayor estabilidad social y una demanda interna más atractiva.

 

Uno de los problemas prioritarios para las capas sociales inferiores es el déficit habitacional. Perú tiene un déficit de 1,5 millón de viviendas. Sobre lo que está haciendo el gobierno, el ministro de Vivienda, Construcción y Saneamiento, Francis Allison, afirmaba en Radio Nacional de Perú: "Pensamos que el déficit de vivienda podría reducirse este año entre 7% y 8%, por lo que nosotros queremos continuar con el desarrollo del país y apoyar el desarrollo del sector". Aquí también existe un interesante desarrollo potencial del sector inmobiliario que puede fortalecerse con la mejora en la situación social.

 

No tengo dudas de que la economía peruana retomará su ritmo de crecimiento económico una vez superada la crisis. La celebración de los diferentes TLCs de este último tiempo, potenciará el crecimiento a través de la demanda externa. Para este nuevo período que se avecina, la economía debe estar lista y despejar todo tipo de posibles cuellos de botella que puedan presentarse.

 

En este sentido, Perú necesita incrementar su capacidad energética para adecuarla a las perspectivas de crecimiento de la economía. Es por este motivo que lanzó la licitación para la construcción de tres plantas de energía hidroeléctricas que atrajo a dos firmas españolas, Inveravante y Engel-Axil quienes desarrollarán de forma conjunta estos tres proyectos hidroeléctricos en Perú, los que generarán el 22% de la energía hidroeléctrica producida en el país y el 13% de la producción de energía total. La inversión estimada de los proyectos rondaría los US$ 850 millones.

 

Más allá de estas inversiones en sí, es interesante ver la opinión que tiene el director gerente de la Inveravante, Saúl Yabar sobre Perú y que ha llevado a la firma a invertir por primera vez en el país: "Tenemos mucha expectativa por trabajar en Perú, uno de los pocos países que crece en el mundo, por su confianza y garantía para las inversiones". La española Engel-Axil lleva tres años desarrollando proyectos hidroeléctricos en Perú, por lo que las nuevas inversiones son una renovación de confianza.

 

La economía peruana está en buena forma y debe estar preparada para retomar su ritmo de crecimiento. Las oportunidades de inversión son múltiples y variadas, pero se pueden incrementar si el gobierno de Alan García aumenta sus esfuerzos por los pobres. Todavía no existe conciencia de los múltiples beneficios que ello puede generarle.

Las enseñanzas del caso GM

Las enseñanzas del caso GM

Las enseñanzas del caso GM 3 Junio 2009

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La caída de General Motors (NYSE:GM) es la consecuencia de haber desoído las múltiples señales que alertaban sobre la necesidad de un cambio profundo en la estructura de negocios de la automotriz. GM pudo sobrevivir en los últimos años, gracias al muy buen contexto económico que disfrutaba la economía estadounidense en particular y mundial en general. Sólo la fuerte fragilidad de la compañía quedó claramente al descubierto con el advenimiento de la crisis.

A 75 centavos de dólar, las acciones de GM siguen estando sobrevaluadas. ¿Recuerdan cuando sus acciones habían alcanzado los US$ 93,62 hacia finales de abril del 2000? ¿Cómo logró la compañía destruir su valor en menos de diez años? Seguramente lo ocurrido por GM será un caso de estudio en las carreras de negocios. La debacle de GM representa una de las mayores quiebras industriales en la historia de Estados Unidos.

La inmensidad del gigante que ha caído se hace evidente cuando se observa que su deuda es mayor a toda la deuda pública de Argentina. La compañía tiene pasivos por US$172.810 millones y solamente US$82.290 millones en activos. Y como en contabilidad, Activo menos Pasivo es igual a Patrimonio Neto, este último componente es negativo en el balance de GM y por varios miles de millones de dólares.

  

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 ***¿Dónde está China invirtiendo su dinero ahora? En una alianza estratégica con una empresa sudamericana que les reportará a ambos fuertes ventajas a corto, mediano y largo plazo. ¿Cuál es esa empresa? Ya pronto se lo revelaremos. Esté atento a los próximos avances en LATINFORME DIARIO, donde detallaremos la próxima oferta lanzamiento del reporte en que anunciaremos el nombre de esta empresa y otras que se beneficiarán con el gigante asiático. Pero no son promesas chinas ni argentinas. Esta alianza ya está en marcha y esta empresa ha encontrado justo lo que estaba necesitando para impulsar fuertemente su producción. Hay que invertir ya en esta compañía antes de que la noticia sea ampliamente conocida.***

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¿Demasiado grande para caer? "GM Colapsa en los brazos del gobierno" titulaba el Wall Street Journal. Claro que GM es demasiado grande para caer, y es por eso que Obama había decidido que serán los contribuyentes estadounidenses quienes aportarán más dinero a una empresa que ha estado con ellos durante 100 años produciendo vehículos. GM ya recibió US$ 20.000 millones y recibirá US$ 30.000 millones más. Dicho dinero saldrá del ya casi olvidado, fondo de rescate del sistema financiero creado por un valor de US$ 700.000 millones.

El inmenso pasivo al que debe hacerle frente GM hace que todos los esfuerzos por recuperar a la compañía, parezcan insuficientes. Durante el fin de semana, GM obtuvo el apoyo de los tenedores de un 54% de sus bonos de deuda por US$ 27.000 millones, que a cambio ofrecieron su apoyo a los planes del gobierno de Estados Unidos. A pesar de este canje de deuda y del nuevo aporte del gobierno estadounidense, nadie puede asegurar que GM no necesite de más dólares para poder sobrevivir. Y a mi juicio, es muy probable que requiera de nuevos fondos.

La ineficiencia en GM queda evidenciada en las medidas de reestructuración que se llevarán adelante: eliminación de marcas con poco poder, reducción en el número de concesionarios (un recorte de alrededor de 2.600 distribuidores), que se encontraban en un número excesivo, reducción en el número de personal (con la eliminación de alrededor de 21.000 empleados -la tercera parte del total- y recortes jubilatorios) y la transformación en la producción hacia la especialización en otros segmentos de mercados que incorporen además automóviles con consumo de combustible más eficiente y el uso de energías renovables. Para Obama, GM resurgirá del capítulo 11 "Más fuerte y más competitiva". Ahora bien, ¿Logrará alcanzar una fortaleza y competitividad suficiente como para recuperar su rentabilidad? Desde el 2004 que la compañía no presenta un balance con resultados positivos.

La recuperación de la rentabilidad en los balances de la compañía será una tarea más que ardua y probablemente demande un largo tiempo. Es que existen múltiples factores que atentan contra los beneficios futuros esperados de la compañía.

Varios factores que golpean las perspectivas futuras de GM se vinculan a la demanda esperada. Es un hecho que la crisis implicará un corrimiento hacia adentro de la curva de demanda del consumidor estadounidense. Nuestra familia estadounidense representativa (que bien podrían ser los Simpson), cuando tiempo atrás no soportaba tener el mismo vehículo durante más de cinco años, ahora considerará que el mismo no está en tan mal estado después de todo. Y hasta el factor afectivo puede ser una buena excusa para prolongar por más tiempo su uso.

Sobre la visión de GM como marca, habrá que ver cómo la quiebra impacta en los consumidores, ya que puede implicar que desde ahora en más no sea tan bien vista y pierda puestos entre las preferencias de los estadounidenses.

La demanda de vehículos en EEUU no solamente se contraerá sino también podría observar un cambio en su composición con una mayor participación de los segmentos más económicos. El impacto de la crisis en la riqueza familiar puede ser determinante en este tipo de consumo. Con un efecto menos prolongado en el tiempo, también el mercado automotriz mundial se ubicará bien por debajo de los volúmenes pre crisis.

Otra noticia negativa para la demanda esperada de automóviles de GM, se vincula a la potencial pérdida de mercado que GM experimentará en manos de sus competidores tanto en los EEUU como a nivel mundial. La crisis por la que atraviesa la compañía le ha quitado capacidad de reacción (lo que se suma a que GM se encuentra atrasado en el desarrollo de la nueva generación de vehículos). Ya, automotrices como Toyota, Honda, Nissan y Hyundai han picado en punta en el nuevo contexto del mercado automotriz internacional y avanzarán sobre la participación de mercado de la gigante estadounidense. Fiat se reposicionará estratégicamente a nivel mundial luego de la toma de control de Chrysler, mientras Ford (NYSE:F), la menos afectada de las tres gigantes de Detroit ya planea incrementar su producción en una acción agresiva.

La quiebra de General Motors, en principio parece un hecho alejado de la realidad latinoamericana, pero claramente ello no es así. El anuncio del cierre de 14 plantas por parte de la compañía en distintos estados de los EEUU, generó un principio de intranquilidad en los países de la región, en donde la compañía tiene una parte importante de sus operaciones.

Todos los medios periodísticos latinoamericanos se hacían eco de la quiebra de GM pero centraban su atención en cómo dicho acontecimiento afectaba las inversiones de la gigante en sus respectivos países. Así fueron respirando aliviados en Argentina, Brasil, Chile, Perú y, en especial, México, al recibir la confirmación de que todo sigue igual por dichas tierras.

¿Riesgos u oportunidades? Toda quiebra genera temor. Pero en la crisis, surgen también las oportunidades y uno de los países que más beneficiados se podrían ver es México.

La economía mexicana tiene amplias ventajas para que la compañía analice la posibilidad de incrementar sus operaciones en dicho país. Esta decisión podría implicar riesgos ya que se estaría aumentando la producción en un país que aún no es lo adecuadamente estable en términos macroeconómicos. Esta inestabilidad hace que no se puedan estimar adecuadamente los retornos de las inversiones en el país. ¿Le caerá bien la crisis de GM a México o deberá conformarse con que todo siga igual?

 

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Cuánto se puede ganar apostando al Euro

Cuánto se puede ganar apostando al Euro

Cuánto se puede ganar apostando al Euro 1 Junio 2009

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Todavía se encuentra lejos de los máximos que supo alcanzar hacia el mes de abril de 2008. Sin embargo, el euro viene recuperando valor en los últimos meses frente al dólar, lo cual hace surgir inevitablemente la pregunta ¿Hasta dónde puede llegar el euro? 

Desde principios de marzo, Paola venía recomendando comprar euros, casi en el piso de la baja de diciembre 2008- inicios marzo de 2009 y lo podemos comprobar en este artículo "A comprar euros antes que Wall Street"

Cuando Paola hizo esta recomendación, el euro cotizaba a US$ 1,2792. El euro cotiza esta mañana en US$ 1,4235. Quienes  hicieron caso a este consejo, en poco más de dos meses y medio, han podido disfrutar de una ganancia de alrededor de un 11,30% con una simple operación de divisas.

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***¿Dónde está China invirtiendo su dinero ahora? En una alianza estratégica con una empresa sudamericana que les reportará a ambos fuertes ventajas a corto, mediano y largo plazo. ¿Cuál es esa empresa? Ya pronto se lo revelaremos. Esté atento a los próximos avances en LATINFORME DIARIO, donde detallaremos la próxima oferta lanzamiento del reporte en que anunciaremos el nombre de esta empresa y otras que se beneficiarán con el gigante asiático. Pero no son promesas chinas ni argentinas. Esta alianza ya está en marcha y esta empresa ha encontrado justo lo que estaba necesitando para impulsar fuertemente su producción. Hay que invertir ya en esta compañía antes de que la noticia sea ampliamente conocida.***

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Si bien estamos viendo un comportamiento tendencial ascendente inicios de marzo, vale decir que el euro se encuentra en un nivel no muy lejano al que observaba hacia principios de año. La cotización de la divisa de la eurozona iniciaba el 2009 a US$ 1,3937. En la jornada del viernes pasado, la moneda europea cerraba a US$ 1,4138.

En este sube y baja en el que se ha conducido el euro frente al dólar desde hace unos meses, interesa descifrar si podrá mantener la tendencia actual para alcanzar sus máximos. Recordemos que en su mejor momento, el euro llegó a cotizar a US$ 1,6036 en el intradiario.

Para poder develar este interrogante, más allá de lo que nos puedan decir las gráficas, uno puede mirar las variables macroeconómicas fundamentales tanto de la economía estadounidense como de la economía de la eurozona. Estas variables, entre las que se pueden mencionar, el balance fiscal y la política monetaria, nos dan una perspectiva de la fortaleza relativa de la economía.

Para aquellos que no están muy entrenados en lo que al análisis fundamental se refiere, les ayudará saber que cuanto más débil se encuentra una economía, más difícil le resulta sostener el valor de su moneda y es por ello que se puede esperar que la misma se debilite en relación al resto de las monedas. Claro que esto no es una ciencia exacta y dicho resultado esperado puede demorar más de la cuenta en producirse por la intervención de otros factores que afectan a las fuerzas de la oferta y la demanda en los mercados de divisas. Un claro ejemplo de ello lo ha observado el dólar estadounidense, cuya economía ha experimentado un gran déficit gemelo (de balanza fiscal y de cuenta corriente), financiado en una alta proporción por China. La fuerte demanda de activos denominados en dólares por parte de la economía china resultó ser el elemento clave en sostener el valor de la moneda norteamericana que de otra manera hubiera perdido con fuerza su valor.

Cuando consideramos estas cuestiones del análisis fundamental, encontramos que tanto en materia de política monetaria como en la cuestión fiscal, la eurozona se muestra más disciplinada que la economía estadounidense.

Mientras la Reserva Federal de los Estados Unidos, tiene mayor flexibilidad en aceptar mantener las tasas bajas por más tiempo hasta que se recupere la economía, a pesar de los múltiples riesgos que ello implica, el Banco Central Europeo, siente un cosquilleo insoportable por volver a retomar la senda de alza de tasas sin importarle demasiado las consecuencias en términos de producto. Se puede decir que el BCE está a la espera de una excusa adecuada para poder volver a subir las tasas.

En materia fiscal, si bien tanto los EEUU como la Eurozona se encuentran atravesando

altos déficits dada la necesidad de atenuar los efectos de la crisis sobre el crecimiento económico, en primer lugar, el déficit de los EEUU es claramente superior al observado en la eurozona (en los EEUU alcanzó al 12% del PBI y para el próximo ejercicio se mantendrá por encima del 8% del PBI). Por otra parte la eurozona tiene por el Tratado de Maastricht, que cumplir con un objetivo fiscal (el déficit fiscal no debe superar al 3% del PBI), que si bien ha sido superado en varios países del bloque en este período de crisis, representa un parámetro disciplinador el cual se debe cumplir de la manera más estrictamente posible.

El déficit comercial de la economía estadounidense si bien ha experimentado una leve reducción producto de la fuerte desaceleración económica, se mantiene en niveles elevados. En 2007 y 2008, el déficit de cuenta corriente estadounidense se ubicó en el 5,3% y 4,7% del Producto Bruto Interno (PBI), respectivamente. La zona del euro si bien ha observado déficits en 2007 y 2008 (0,2% y 0,4%, respectivamente), dicho nivel es claramente inferior que el observado en la economía estadounidense.

Una mejor perspectiva observa ésta última en términos de crecimiento ya que ha crecido con más fuerza que la eurozona durante 2008 (1,1% versus 0,8%) y tiene mejores perspectivas para 2009 y 2010 (-2,2% y 1,6% de crecimiento versus -3,0% y 0,6% para la eurozona, según Latinfocus).

Para resumir, la mayor parte de las variables macroeconómicas fundamentales estarían indicando una perspectiva de fortalecimiento relativo del euro frente al dólar. Situación que no es del agrado ni del gobierno de Obama ni de los países que conforman la eurozona, que necesitan del sector externo para recuperar lo más rápidamente posible la senda del crecimiento.

¿Debemos esperar entonces que el euro continúe con su tendencia ascendente para volver a sus niveles máximos del 2008? En principio existe margen para pensar que sí, aunque no necesariamente ello deba producirse en el corto plazo. Este comportamiento ascendente del euro frente al dólar puede demandar varios meses o quizás más que eso.

A pesar de esto, la intención de Obama por contar con un dólar fuerte y la intención de los países de la eurozona de que el euro no experimente una excesiva apreciación, más la fuerza que pueda hacer la economía china en mantener una fuerte demanda de dólares para sostener su valor, pueden evitar que se concreten las perspectivas de fortalecimiento relativo del euro.

Por otra parte, el gobierno estadounidense está desarrollando un plan de reforma fiscal tendiente a reducir su elevado déficit. Además, es prioridad para Obama recomponer la competitividad de la economía, para apuntalar su senda de crecimiento. El éxito de esta política económica puede devolverle la fortaleza perdida al dólar ¿Lo logrará? Por las dudas de que no logre este resultado, y si el euro nos tienta, es bueno recordar la recomendación de Paola y recurrir al ETF CurrencyShares Euro Trust (NYSE:FXE) que sigue la evolución del euro.

 

China y EEUU tienen malas noticias para Latinoamérica

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China y EEUU tienen malas noticias para Latinoamérica 26 Mayo 2009

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¿Importa para Latinoamérica en cuánto tiempo se producirá la recuperación de la economía estadounidense? ¿Importa saber con qué fuerza se desarrollará esa recuperación? ¿Qué implicancias tiene el resultado de la balanza comercial china para la región? Todas estas preguntas resultan de interés pensando en las perspectivas de recuperación de las economías latinoamericanas, aunque la importancia varía en intensidad.

Si bien es probable que la crisis nos siga deparando nuevos disgustos, ciertamente creo que estamos transitando por un período en el cual se debe comenzar a discutir acerca de la recuperación económica de la economía estadounidense en particular, y de la economía mundial en general. Todavía el mundo depende de los humores y la salud de la economía estadounidense. A pesar de su tambaleo durante la génesis del estallido subprime, la economía y el dólar del país americano han demostrado su vigencia como líderes mundiales.

Durante el seminario de Infobae al que asistí, y del que me he llevado un interesante diagnóstico de la situación económica mundial y argentina, destaco, en lo referente al contexto internacional, el análisis que hicieron los disertantes sobre las perspectivas de recuperación económica, su posible forma y el superávit comercial chino.

Que la recuperación de la economía mundial provendrá desde los EEUU no caben dudas, no solamente por la capacidad histórica de su economía sino también por la incapacidad demostrada del resto. El mundo está expectante acerca de lo que pueda ocurrir con la economía estadounidense. Ya nada queda de la ilusión de un decoupling. China decepcionó en su primera oportunidad de ponerse la economía mundial al hombro e intentar al menos, que la economía mundial disfrute de un pequeño veranito. Todo lo contrario, China pensó en sí mismo y ha desatado el debate.

¿Es correcto que economías como la de China, no asuman su protagonismo internacional? El gobierno chino ante el impacto de la crisis sobre su economía, se concentró en su mercado interno mediante una política de estímulo intensa, destinando miles de millones de dólares. Al mismo tiempo, su balanza comercial se vio beneficiada por una fuerte caída en las importaciones, en gran parte explicada por el desplome de los precios de los commodities, mientras que la caída en sus exportaciones fue de menor magnitud. Conclusión: a pesar de la fuerte crisis global, la economía china mantiene un fuerte superávit comercial que, según estima el ING Group, podría alcanzar a US$ 325.000 millones en el presente año.

Mientras los Estados Unidos le siguen reclamando a China que deje apreciar su moneda, el yuan se ha mantenido prácticamente invariante en lo que va del año, y su valor en relación al mes de mayo de 2008 se apreció en menos de un 2%. La política cambiaria es hoy más que nunca, parte del plan anticrisis del gobierno chino.

China tiene motivos razonables para evitar la apreciación del yuan y es que debe lograr que su economía mantenga un piso de crecimiento del 8%, un objetivo para el cual, necesita cuidar su demanda interna y mantener fuerte la externa. Un nivel de crecimiento inferior al 8% pone en peligro al modelo económico chino ya que dificulta su sostenibilidad por el efecto que puede generar sobre la tasa de desocupación. No se puede olvidar que en la economía oriental existe un proceso de urbanización de la población rural que necesita generación de un gran volumen de puestos de trabajo. En caso contrario, podría darse lugar a desbordes sociales no deseados.

El panorama que ofrece la economía china deja en claro que no solamente no está ayudando a reducir el impacto de la crisis, sino que la está profundizando por su menor demanda de productos del resto del mundo.

Dado que China no piensa aportar para la recuperación global, la economía mundial vuelve a depender de lo que pueda hacer EEUU. En este sentido, en el seminario se coincidió que la economía estadounidense podría comenzar a evidenciar signos de recuperación más evidentes a partir del último trimestre del año. Sobre la forma de cómo será dicha recuperación, podemos analizar algunos de los jugadores claves que marcarán dicho camino.

Los bancos estadounidenses todavía continúan en problemas a pesar de lo que indica el test de estrés. El pasado viernes les comentábamos acerca de la caída de una nueva entidad bancaria estadounidense "¿Hay que generalizar las pruebas de estres?". Esta vez fue el turno de Bankunited FSB. Pero lo que interesa en términos de recuperación económica es la capacidad del sistema bancario de generar nuevamente crédito para alimentar la demanda interna y en este sentido aún no se observa un buen escenario.

Por otra parte, es de público conocimiento el impacto que la crisis ha tenido en las familias estadounidenses con la fuerte destrucción de riqueza que les ha generado. Sin dudas afectará el comportamiento de las familias y por ende, tendrá incidencia en la dinámica del consumo en los EEUU, situación que se profundizará por los problemas en el mercado de crédito mencionado anteriormente. Y dado que el consumo familiar es el principal componente del PBI estadounidense, las perspectivas de recuperación no son demasiado prometedoras.

Otra alternativa de recuperación de la economía estadounidense es mirar hacia el sector externo. A pesar del dólar debilitado que se encuentra en un nivel mínimo en cinco meses frente a una canasta de las principales monedas (incluso el euro rompió el techo de los US$ 1,40, nuevamente), el abaratamiento relativo que ello genera en los productos estadounidenses (cuando son trasformados en valor de otras monedas, como por ejemplo, el euro), no aumentan la demanda de los mismos por la debilidad que se observa en las economías de dichos países, por lo que no contribuye de un modo significativo a incrementar las ventas exteriores de productos estadounidenses En otras palabras, a pesar de que EEUU pueda vender sus productos a un menor valor en euros, no tienen los europeos suficiente poder adquisitivo.

¿Y Latinoamérica qué? La débil recuperación de la economía estadounidense será sin dudas un elemento negativo para las posibilidades de crecimiento de aquellas economías de la región más vinculadas con el país del norte (especialmente, México y Colombia). El impacto negativo para la región se producirá a través de la evolución de los precios de los commodities no agrícolas que posiblemente se mantengan débiles, observando solamente una suave recuperación.

Lo que ocurre con China también le importa a Latinoamérica porque limita la recuperación tanto de la economía estadounidense como de la economía mundial, limitando el efecto positivo que la recuperación económica global puede producir en la región a través de los canales reales.

Las perspectivas de una recuperación económica global que será muy débil, hará que el crecimiento de las economías latinoamericanas dependa en una mayor medida de la fortaleza de su demanda interna. Aquellas economías que cuenten con mejores condiciones internas podrán recuperarse con mayor rapidez y fuerza. Un elemento clave en dicho sentido puede ser el volumen de inversión real generado tanto con capitales nacionales como a través de Inversión Extranjera Directa (IED).
En este sentido, observaremos una clara diferenciación entre los países que aplicaron políticas sanas y cuentan con interesantes oportunidades de inversión, de aquellos que no. Ya la suerte no será de mucha ayuda como lo ha sido hasta hace poco para algunos países latinoamericanos.

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China y EEUU tienen malas noticias para Latinoamérica

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Si bien es probable que la crisis nos siga deparando nuevos disgustos, ciertamente creo que estamos transitando por un período en el cual se debe comenzar a discutir acerca de la recuperación económica de la economía estadounidense en particular, y de la economía mundial en general. Todavía el mundo depende de los humores y la salud de la economía estadounidense. A pesar de su tambaleo durante la génesis del estallido subprime, la economía y el dólar del país americano han demostrado su vigencia como líderes mundiales.

Durante el seminario de Infobae al que asistí, y del que me he llevado un interesante diagnóstico de la situación económica mundial y argentina, destaco, en lo referente al contexto internacional, el análisis que hicieron los disertantes sobre las perspectivas de recuperación económica, su posible forma y el superávit comercial chino.

Que la recuperación de la economía mundial provendrá desde los EEUU no caben dudas, no solamente por la capacidad histórica de su economía sino también por la incapacidad demostrada del resto. El mundo está expectante acerca de lo que pueda ocurrir con la economía estadounidense. Ya nada queda de la ilusión de un decoupling. China decepcionó en su primera oportunidad de ponerse la economía mundial al hombro e intentar al menos, que la economía mundial disfrute de un pequeño veranito. Todo lo contrario, China pensó en sí mismo y ha desatado el debate.

¿Es correcto que economías como la de China, no asuman su protagonismo internacional? El gobierno chino ante el impacto de la crisis sobre su economía, se concentró en su mercado interno mediante una política de estímulo intensa, destinando miles de millones de dólares. Al mismo tiempo, su balanza comercial se vio beneficiada por una fuerte caída en las importaciones, en gran parte explicada por el desplome de los precios de los commodities, mientras que la caída en sus exportaciones fue de menor magnitud. Conclusión: a pesar de la fuerte crisis global, la economía china mantiene un fuerte superávit comercial que, según estima el ING Group, podría alcanzar a US$ 325.000 millones en el presente año.

Mientras los Estados Unidos le siguen reclamando a China que deje apreciar su moneda, el yuan se ha mantenido prácticamente invariante en lo que va del año, y su valor en relación al mes de mayo de 2008 se apreció en menos de un 2%. La política cambiaria es hoy más que nunca, parte del plan anticrisis del gobierno chino.

China tiene motivos razonables para evitar la apreciación del yuan y es que debe lograr que su economía mantenga un piso de crecimiento del 8%, un objetivo para el cual, necesita cuidar su demanda interna y mantener fuerte la externa. Un nivel de crecimiento inferior al 8% pone en peligro al modelo económico chino ya que dificulta su sostenibilidad por el efecto que puede generar sobre la tasa de desocupación. No se puede olvidar que en la economía oriental existe un proceso de urbanización de la población rural que necesita generación de un gran volumen de puestos de trabajo. En caso contrario, podría darse lugar a desbordes sociales no deseados.

El panorama que ofrece la economía china deja en claro que no solamente no está ayudando a reducir el impacto de la crisis, sino que la está profundizando por su menor demanda de productos del resto del mundo.

Dado que China no piensa aportar para la recuperación global, la economía mundial vuelve a depender de lo que pueda hacer EEUU. En este sentido, en el seminario se coincidió que la economía estadounidense podría comenzar a evidenciar signos de recuperación más evidentes a partir del último trimestre del año. Sobre la forma de cómo será dicha recuperación, podemos analizar algunos de los jugadores claves que marcarán dicho camino.

Los bancos estadounidenses todavía continúan en problemas a pesar de lo que indica el test de estrés. El pasado viernes les comentábamos acerca de la caída de una nueva entidad bancaria estadounidense "¿Hay que generalizar las pruebas de estres?". Esta vez fue el turno de Bankunited FSB. Pero lo que interesa en términos de recuperación económica es la capacidad del sistema bancario de generar nuevamente crédito para alimentar la demanda interna y en este sentido aún no se observa un buen escenario.

Por otra parte, es de público conocimiento el impacto que la crisis ha tenido en las familias estadounidenses con la fuerte destrucción de riqueza que les ha generado. Sin dudas afectará el comportamiento de las familias y por ende, tendrá incidencia en la dinámica del consumo en los EEUU, situación que se profundizará por los problemas en el mercado de crédito mencionado anteriormente. Y dado que el consumo familiar es el principal componente del PBI estadounidense, las perspectivas de recuperación no son demasiado prometedoras.

Otra alternativa de recuperación de la economía estadounidense es mirar hacia el sector externo. A pesar del dólar debilitado que se encuentra en un nivel mínimo en cinco meses frente a una canasta de las principales monedas (incluso el euro rompió el techo de los US$ 1,40, nuevamente), el abaratamiento relativo que ello genera en los productos estadounidenses (cuando son trasformados en valor de otras monedas, como por ejemplo, el euro), no aumentan la demanda de los mismos por la debilidad que se observa en las economías de dichos países, por lo que no contribuye de un modo significativo a incrementar las ventas exteriores de productos estadounidenses En otras palabras, a pesar de que EEUU pueda vender sus productos a un menor valor en euros, no tienen los europeos suficiente poder adquisitivo.

¿Y Latinoamérica qué? La débil recuperación de la economía estadounidense será sin dudas un elemento negativo para las posibilidades de crecimiento de aquellas economías de la región más vinculadas con el país del norte (especialmente, México y Colombia). El impacto negativo para la región se producirá a través de la evolución de los precios de los commodities no agrícolas que posiblemente se mantengan débiles, observando solamente una suave recuperación.

Lo que ocurre con China también le importa a Latinoamérica porque limita la recuperación tanto de la economía estadounidense como de la economía mundial, limitando el efecto positivo que la recuperación económica global puede producir en la región a través de los canales reales.

Las perspectivas de una recuperación económica global que será muy débil, hará que el crecimiento de las economías latinoamericanas dependa en una mayor medida de la fortaleza de su demanda interna. Aquellas economías que cuenten con mejores condiciones internas podrán recuperarse con mayor rapidez y fuerza. Un elemento clave en dicho sentido puede ser el volumen de inversión real generado tanto con capitales nacionales como a través de Inversión Extranjera Directa (IED).
En este sentido, observaremos una clara diferenciación entre los países que aplicaron políticas sanas y cuentan con interesantes oportunidades de inversión, de aquellos que no. Ya la suerte no será de mucha ayuda como lo ha sido hasta hace poco para algunos países latinoamericanos.

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Argentina: ¿Nueva crisis y nuevo default?

Argentina: ¿Nueva crisis y nuevo default?

Argentina: ¿Nueva crisis y nuevo default? 22 Mayo 2009

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Ayer tuve el gusto de participar de un seminario que organizó Infobae y en el que disertaron economistas destacados de la Argentina como lo son Broda, González Fraga, Melconián y Ferreres. Y como muy pocas veces he visto, me sorprendió la gran coincidencia de opinión existente entre ellos acerca del diagnóstico de situación y perspectivas de la economía argentina.

Probablemente algún lector desprevenido, que no esté demasiado al tanto de la situación económica de la Argentina, piense que si existió tanta coincidencia de opinión sobre las perspectivas de la economía argentina, debiera ser porque en la misma no existe demasiada incertidumbre a futuro. Pero lamentablemente ése no era el motivo, sino todo lo contrario, ninguno de ellos tenía demasiada dudas sobre que Argentina está en serios problemas y deberá enfrentar un panorama muy duro (de hecho, ya lo está enfrentando), que puede llevarla a una nueva crisis y un nuevo default.

Si hay algo que me ha quedado más que claro de esta disertación, es que la visión de los economistas y del mercado sobre la realidad argentina dista muchísimo de la que observa el gobierno argentino. Afortunadamente no había ningún funcionario (por lo menos, no lo noté), en el encuentro porque se hubiera ido muy ofuscado por el terrible diagnóstico de situación que presentaban estos economistas.

También está claro (aunque es cierto que no tenía antes demasiadas dudas), como dice Melconián, que Argentina no puede seguir con su política económica en piloto automático. Rememorando una vieja propaganda política del ex presidente Carlos Saúl Menem, en Argentina es tiempo de arremangarse y de poner manos a la obra para enfrentar los graves problemas que la afectan.

Como las siete plagas que azotaron a Egipto en la época de esclavitud del pueblo de Israel, la fuga de capitales, mayores necesidades de financiamiento por achicamiento del superávit fiscal y la reducción del excedente externo, se unen para poner a prueba al dólar en Argentina.

Una observación muy interesante hecha por Melconian se relaciona con las importaciones, las cuales se desplomaron producto del brusco estancamiento de la economía argentina. En relación a ello, Melconian advertía sobre lo que ocurrirá con las mismas en cuanto la economía comience a recuperarse. Probablemente observemos un rápido crecimiento en el volumen de importaciones que se reflejará en el deterioro de las cuentas externas.

Esta caída brusca en el volumen de importaciones, indica que algo está ocurriendo con la economía argentina. Y fue Broda el encargado de develar ese ‘algo' que le está sucediendo: Argentina ya está en recesión.
Ya les había comentado acerca de mi proyección del dólar en Argentina hacia finales de año en niveles de $4. Consideraba inoportuno pensar en un valor superior por los riesgos inflacionarios que ello conllevaría. Sin embargo, la proyección promedio del dólar hecha por estos economistas, indicaba un tipo de cambio a $ 4,40, con estimaciones extremas de $ 4,80. El problema que trae aparejado considerar un tipo de cambio en niveles tan elevados en relación a los actuales, es que ello implica un riesgo de mayor tasa de inflación, dado que la devaluación cambiaria se trasladaría al menos en parte a precios internos (porque el productor que sigue recibiendo una cierta cantidad de dólares en el exterior, pretenderá aplicar el mismo precio en el mercado local).

Lo anterior implica también que la Argentina necesita recursos que debe generar a través de una disciplina fiscal que a lo largo de toda la gestión de los Kirchner, ha demostrado no tener, y del aporte de los organismos internacionales, ante los mercados financieros cerrados para la Argentina.

Pero como plantean tanto Melconian como Ferreres, la alternativa para la Argentina es el viejo y conocido FMI, que no va a negar su ayuda al país, pero lo hará bajo ciertas condiciones.

¿Estará el país dispuesto a pagar el precio que le impone el FMI por asistirlo financieramente? Dicho precio consiste en transparentar las estadísticas del INDEC, lo cual implica mayores desembolsos de dinero en concepto de pagos de servicios de la deuda ajustada por inflación. También implica acordar con aquellos tenedores de bonos en default que no aceptaron en su momento el canje de la deuda, lo cual puede implicar mayores erogaciones en el corto plazo en concepto de pagos de capital y servicios de la deuda. También implica recordar la promesa que se le hizo al Club de París y negociar el repago de la deuda (más dólares para hacer frente a esta obligación). Y por supuesto, algunas condiciones más de las que suele imponer el FMI como lo es una mayor disciplina fiscal.

Sinceramente, creo que mal no le vendría al país un acuerdo con el FMI que le imponga esta serie de condiciones de modo tal de que Argentina comience a recomponer sus relaciones internacionales y la salud de su economía. Pero la situación de fragilidad en la que se encuentra, hace difícil pensar que esté en condiciones de asumir tanto peso. Para que al gobierno argentino le resulte conveniente intentar un acercamiento con el FMI, sin dudas la ayuda ofrecida debería ser importante.

La disyuntiva que enfrenta el gobierno de volver a depender del FMI cada vez encuentra menos margen ya que las fuentes de recursos adicionales de las que se valió el gobierno, se están agotando rápidamente. Es el FMI o el abismo, piensan algunos. Otros, como se planteó dentro de los posibles caminos que el gobierno, piensan que pueden volver a verse aquellas viejas políticas de los años 80s que quizás extiendan la agonía de la economía, pero que sin dudas terminarán llevándola al colapso.

Junto al panorama sombrío que anticipaban, los economistas dejaron en el aire la siguiente pregunta: ¿Terminará Cristina Fernández de Kirchner su mandato? Espero que por el bien de la democracia, sí. Néstor Kirchner decía recientemente: "Cuando voten, recuerden el sonido del helicóptero" (en referencia al final del mandato de De la Rúa). Sinceramente creo que también desde el gobierno, cuando decidan el rumbo que seguirá teniendo la economía argentina, deben tener muy presente ese ruido del helicóptero.

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La apreciación del Real brasilero, ¿beneficia a la industria argentina?

La apreciación del Real brasilero, ¿beneficia a la industria argentina?

La apreciación del Real brasilero, ¿beneficia a la industria argentina? 15 Mayo 2009

 

Los industriales argentinos probablemente dediquen demasiado tiempo a observar la evolución del Real brasileño, ya que sus problemas van más allá de la sola evolución de la moneda de Brasil. Sin embargo, la depreciación del Real desde agosto de 2008 hasta el final del año había generado una profunda preocupación, al punto que la presidente argentina Cristina Fernández de Kirchner estuvo evaluando medidas para impedir una potencial invasión de productos brasileños. La realidad cambió bruscamente y hoy la relación nominal entre el peso argentino y el real vuelve a ser favorable para la Argentina.

En el día de ayer, una nota publicada por El Cronista, reflejaba el alivio que sienten los industriales argentinos por la apreciación que está observando el real y la devaluación de los últimos meses de la moneda argentina, lo cual conjuntamente significó una significativa mejora en la relación cambiaria con Brasil.

De todos modos, a pesar del alivio actual y los temores pasados, Argentina en ningún momento sufrió la invasión de productos brasileños. Es que Argentina contó con un arma sumamente efectiva para limitar las importaciones: una fuerte caída de la demanda interna. La desaceleración de la actividad en la economía argentina fue tal que las importaciones argentinas desde Brasil cayeron con fuerza. Un dato en relación a esto: en el mes de abril, las importaciones cayeron un 40,1% en términos interanuales (en marzo la caída había sido del 33,3%).

La relación entre el real y el peso ha observado una gran variación ciertamente desde el tercer cuatrimestre del 2008. El real ha pasado de un máximo de $ 1,955 a principios de agosto a un mínimo de $ 1,326 a principios de diciembre. El peso argentino sufrió así una fuerte apreciación en relación al real a pesar de la devaluación que la moneda argentina observara frente al dólar estadounidense.

El inicio del 2009 encuentra al real recuperando valor frente a la divisa norteamericana, lo cual combinado a la continuidad de la depreciación cambiaria en Argentina, llevaron a la paridad entre el real y el peso al nivel actual de $ 1,798.

Seguramente muchos se preguntarán por qué ha variado tanto el real brasileño. La explicación se encuentra en la política monetaria de metas de inflación que aplica y que impide una excesiva intervención en el mercado de divisas, para concentrarse en el objetivo de contención de la inflación y no enviar señales erróneas a los mercados. La nula intervención del Banco Central de Brasil ha permitido una gran variación en el tipo de cambio nominal provocada por la fuerte entrada y salida de capitales en el país.

La determinación de intervenir en el mercado de divisas, fue tomada por el Banco Central de Brasil,  que cuenta con reservas internacionales superiores a US$ 200.000 millones, hace unos meses para intentan contener la amplia variación cambiaria, aunque dicha intervención es limitada.

A pesar de que el real brasileño esté alcanzando niveles menos peligrosos para los industriales argentinos, no es tan cierto que éstos se deban sentir tan aliviados ya que en estos momentos enfrentan grandes dificultades y amenazas que van más allá de lo que ocurra con el real.

En lo inmediato, a los industriales argentinos mucho no les repercute la situación cambiaria ni de Argentina ni de Brasil ya que la crisis ha generado un efecto tal a nivel global que ha limitado la potencia del canal cambiario. Fe de ello lo puede dar la evolución de las exportaciones de las manufacturas argentinas de origen industrial (MOI), que han observado una fuerte caída interanual que según el Centro de Estudios de la Unión Industrial Argentina acumulan al mes de marzo una baja del 21% en términos interanuales.

En una visión de más largo plazo (pensemos por ejemplo en el comienzo del 2010), el tipo de cambio importa para los industriales, pero en realidad no es el tipo de cambio nominal lo que les importa, sino el tipo de cambio real, esto es, corregido por la evolución inflacionaria tanto de Brasil como de Argentina. Fausto Spotorno, de Orlando Ferreres, fue bien claro al advertir que a pesar de la apreciación del real brasileño y la devaluación del peso argentino, casi no se ha modificado la competitividad relativa: "El ajuste del real fue muy fuerte, en un país sin inflación, por lo que Argentina no ha ganado en competitividad con Brasil".

El problema es que a pesar de la devaluación cambiaria observada en Argentina, la inflación que padece el país termina por eliminar cualquier mejora en la competitividad cambiaria. Claro que eso no se puede ver a través de los números del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) que acaba de publicar la inflación minorista de abril y que da cuenta de una variación interanual de solamente el 5,7%. Cualquier estimación privada supera ampliamente la realizada por el INDEC. Así por ejemplo, para Economía y Regiones, la inflación de los últimos doce meses en Argentina asciende al 14,4%.

Por esta pérdida de competitividad permanente producto de la alta inflación, los industriales argentinos pretenden como compensación una mayor depreciación nominal. Según expresó Miguel Angel Broda a Infobae, sería apropiado que el BCRA continúe con la gradual devaluación del tipo de cambio: "de forma tal de llegar a diciembre de 2009 con un valor $ 4,3 - $4,5. Sin embargo, lo más probable es que el Central intente mantener la paridad real en sus niveles actuales, lo que arrojaría un tipo de cambio nominal frente al dólar de alrededor de $ 4 a fines de diciembre de 2009″.

Creo sinceramente que a pesar de los deseos de los empresarios y la recomendación de Broda, llevar el tipo de cambio a $ 4,5 es altamente riesgoso. Por otra parte, que el debate de la política industrial en Argentina pase en buena medida por el nivel del tipo de cambio es un fiel reflejo de la falta de un proyecto claro a largo plazo para fortalecer a la industria argentina. Los industriales argentinos deben comprender que de nada sirve exigir un determinado nivel cambiario, sino que es más valioso pedir estabilidad y previsibilidad en la economía para poder pensar en un proyecto de desarrollo industrial de largo plazo.

¿Deben temerle los industriales argentinos a los brasileños? Probablemente en cuanto se recomponga la situación económica global, si. Pero este temor está apoyado en los problemas de competitividad internos de la economía argentina, explicado por problemas de inversión, productividad e inestabilidad en el contexto institucional y económico interno. La cuestión cambiaria importa pero no debe ser el centro del debate.

 

 

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Obama ayuda a la clase media y ¿ésta ayudará a la economía?

Obama ayuda a la clase media y ¿ésta ayudará a la economía?

Obama ayuda a la clase media y ¿ésta ayudará a la economía? 13 Mayo 2009

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Si hay algo que le debo reconocer a Barack Obama es que está cumpliendo con las promesas preelectorales. Sin dudas es algo de lo que no estamos muy acostumbrados por estas tierras.

En Argentina incluso, estamos esperando que se concreten promesas que realizó el gobierno durante su mandato. ¿Extraño no? Si, pero es la realidad que los argentinos debemos vivir, por eso nos causa sorpresa cuando vemos en otros países que los políticos cumplen con sus promesas.

Realmente no sé si estos recortes impositivos tienen un doble objetivo (un objetivo oculto) o simplemente buscan únicamente aliviarle el peso a la clase media, pero lo cierto es que Obama tomó la determinación y recortó impuestos a las familias y a las pequeñas y medianas empresas, al tiempo que volvió a imponer gravámenes a las grandes compañías.

Ciertamente comparable con Robin Hood es la determinación de Obama de quitarle a las grandes empresas y a las familias ricas, para darle a las pequeñas compañías y a las familias de clase media y clase baja.

La familia tipo estadounidense, podrá ahorrar con estas medidas alrededor de US$ 800 por año. Ciertamente no es una cifra de gran significación, pero al menos les servirá para cerrar algunos baches financieros que se les puedan presentar.

Según reconoció el propio gobierno, estas medidas impositivas no serán gratuitas para las finanzas públicas estadounidenses. El costo fiscal de las reducciones alcanzaría así los US$ 736.000 millones a lo largo de los próximos diez años.

En principio puede parecer una suma más que abultada en un momento en donde las cuentas del fisco estadounidense se encuentran más en rojo que de costumbre. Pero la realidad indica que estas reducciones impositivas muy probablemente se transformen en un mayor consumo y por consecuencia en un mayor nivel de actividad.

La cuestión de las cuentas públicas es un tema no menor, ya que para el año fiscal que cierra el próximo 30 de setiembre, el déficit fiscal estadounidense ascenderá a US$ 1,84 billones (ni más ni menos que el 12,9% del PBI estadounidense), mientras que para el año fiscal 2010 se espera un déficit fiscal de US$ 1,25 billones. Ciertamente la situación de desbalance fiscal es insostenible y de no realizarse las correcciones del caso lo más rápido posible, estaremos ante la próxima causa de crisis en la economía estadounidense en un par de años.

Tratando de descifrar el porqué de la decisión de Obama más allá de los fines redistributivos, creo que probablemente el presidente estadounidense piense que de este modo se podrá apuntalar la recuperación de la economía. En este sentido, la palabra clave es el consumo.

Diría un keynesiano, esta política impositiva redistributiva le estaría poniendo en la mano más dinero a los individuos con una mayor proporción marginal a consumir, es decir que ellos por cada dólar que reciben, ahorran una porción menor que lo que ahorran por ejemplo, las familias ricas de los EEUU.

Las que no deben estar del todo conformes con estas medidas, son las familias de mayores ingresos. Es que el Tesoro estadounidense anunció ayer que buscará restablecer la tasa impositiva máxima de 39,6% a los contribuyentes más ricos, que había sido suprimida en el 2001 por la administración de Bush.

El único consuelo que se me ocurre ensayar para estas familias es que con esta medida el gobierno de Obama estará recomponiendo en parte, la situación fiscal. Les recordaría que Obama está comprometido con la recuperación de un cierto equilibrio fiscal para una economía que hace años que padece un fuerte desorden en dicho aspecto. Como comenté antes, que EEUU pueda reducir su déficit fiscal de un modo significativo es clave en términos de la fortaleza de la economía. Si el déficit no se reduce, inevitablemente la economía de los EEUU sufrirá una nueva crisis y ello no es bueno para los segmentos más pudientes de la población. Es por ello que se puede considerar este incremento en los impuestos como una especie de aporte a la estabilidad económica.

Sin dudas, estas reducciones fiscales, si bien no creo que ayuden a acelerar el inicio de la recuperación económica, sí le darán una mayor fuerza a la misma. La mayor capacidad de consumo de los segmentos inferiores de la población se traducirá en buena medida, en una mayor demanda interna que apuntalará el ritmo de crecimiento económico.

Por otra parte, si buscamos analizar cómo impactan estas modificaciones impositivas en términos de oportunidades de inversión, seguramente encontraremos que los sectores orientados al consumo masivo de los segmentos de la población medio y bajo, serán los más beneficiados por estas medidas. Probablemente las grandes tiendas minoristas, a pesar de que tengan que hacer frente al pago de mayores impuestos, estarán celebrando estos anuncios que se traducirán en un mayor volumen de ventas esperado.

Con estas modificaciones impositivas, sumadas a las restantes medidas de reforma fiscal que se están elaborando, Obama está generando una importante transformación en la economía estadounidense, en la cual habrá ganadores y perdedores. El desafío para los inversores será anticiparse a los hechos y detectar aquellos negocios que florecerán con la nueva política económica.

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