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Dónde invertir hoy en Brasil

Dónde invertir hoy en Brasil

Dónde invertir hoy en Brasil 9 Junio 2009 Artículos Relacionados

La crisis financiera internacional está viendo las primeras señales de estar llegando a su fin y así lo afirman cada vez más economistas. Es por ello que es tiempo para que aquellos inversores con alta aversión al riesgo dejen de hibernar y salgan a la pesca de oportunidades de inversión que les permitan recuperar el tiempo perdido. Y en mi opinión, las oportunidades más tentadoras surgirán de las economías en desarrollo. 

Brasil es una de estas economías en desarrollo que prometen liderar el crecimiento en la postcrisis. Recientemente escribimos un artículo sobre el desarrollo de los biocombustibles en Brasil, "Se recupera el precio del petróleo y los biocombustibles vuelven a interesar",  pero las oportunidades de negocio en la economía brasileña son aún mucho más amplias y abarcan otros sectores tales como el de commodities, infraestructura, consumo, por nombrar sólo algunos.

 

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Hace unos meses hablábamos de los cambios que se estaban produciendo en el sector bancario brasileño. En dicho contexto se produjo la fusión del Banco Itaú con el Unibanco, del que surgió el actual Itau Unibanco Banco Multiplo SA (BVSP:ITUB3 ; NYSE:ITUB). Los grandes bancos brasileños se encuentran desarrollando una feroz competencia por expandirse y ganar participación de mercado.

Esta estrategia de expansión no se limita al ámbito nacional ya que se enmarca dentro de una estrategia de internacionalización avalada por el gobierno de Lula da Silva. Por lo pronto, la competencia se ha instalado en el mercado bancario local, en donde hay un gran potencial de crecimiento y mucho por hacer.

En este sentido, las entidades del sector se preparan para lo que va a ser la recuperación económica en Brasil y el mundo. Y dentro de las fronteras nacionales, uno de los segmentos claves en el negocio bancario se vincula, lógicamente, al consumo.

Imagino el fuerte debate que existirá en las reuniones de directorio de los principales bancos brasileños: "Tenemos que apostar ya mismo a la recuperación económica y salir agresivamente a prestar", "La competencia tiene una mayor llegada a estos segmentos de la población, pero está descuidando otros que podemos explotar", "Ofrezcamos esta línea de crédito como estrategia de fidelización". Diálogos como éstos seguramente se escucharán en las discusiones.

Y seguramente habrán discutido bastante en Bradesco (SAO:BBDC3; NYSE:BBD), antes de decidir la reciente compra del Banco ibi que se encontraba en manos del minorista de ropa C&A, según informaba el pasado viernes, América Economía. El monto de la operación fue de unos R$ 1.400 millones (US$ 700 millones) y es la mayor operación desde que compró a la correduría independiente Agora por R$ 800 millones en el 2008.

"Bradesco es uno de los mayores emisores de tarjetas de crédito en el país y ya tiene una larga experiencia en acuerdos con minoristas y con esta transacción también pretende desarrollar la relación con clientes en un segmento que está marcado por altas tasas de crecimiento", decía el comunicado del banco.

Además de una decisión estratégica que le permite fortalecer a la entidad su liderazgo en el segmento, es también una respuesta a los movimientos observados en el último tiempo en el sector bancario brasileño que representaron una amenaza para la entidad.

El Banco ibi cuenta con 30,6 millones de clientes con ingresos de R$ 9.900 millones de reales (US$ 5.150 millones), que permitirán a Bradesco duplicar su base de clientes de tarjetas de crédito. Así el banco llega a un gran número de clientes a los cuales ofrecerles además toda la gama de productos de la entidad. El historial de cumplimiento que irá generando la entidad de sus clientes, minimizará los errores de evaluación de la capacidad y voluntad de pago de los potenciales tomadores de otras líneas crediticias.

Los directivos del Bradesco están observando una mejora en el escenario general de los créditos, y en especial en las áreas de préstamos al consumo y a pequeñas y medianas empresas. Ello es lo que confió a Reuters el vicepresidente de la institución, Norberto Barbedo, quien destacó que la expectativa del banco es que la tasa de morosidad alcance su máximo en junio. Esto sería antes de lo previsto, debido a una mejor perspectiva de las tendencias del crédito. La tasa de morosidad de Bradesco, (atrasos de pagos superiores a 90 días), alcanzó un 4,3% en los préstamos totales al finalizar el primer trimestre (3,6% había sido hacia finales de 2008).

En mi opinión, Bradesco está haciendo una lectura inteligente del contexto económico de Brasil. Así es que además de apuntar al segmento de consumo, está otorgando líneas de financiamiento a proveedores de grandes empresas. Ya lo ha hecho con proveedores de la minera Vale y está en conversaciones con otros 17 conglomerados industriales del país para financiar a sus proveedores. La estrategia es inteligente y el negocio no reviste mayores riesgos ya que las grandes empresas brindan un horizonte de previsibilidad en la demanda de sus proveedores actuando de este modo como garantes de su fortaleza financiera. Además, el contexto de recuperación que se avecina, garantiza un panorama favorable para las potenciales prestatarias.

El sector bancario brasileño es uno de los que de mejor manera ha logrado enfrentar el contexto adverso que le presentó la crisis. De hecho, ADN dio cuenta que, según la información surgida de Economática, los tres mayores bancos brasileños fueron los que mayor rentabilidad obtuvieron en América, durante el primer trimestre del año: "El Banco de Brasil tuvo una rentabilidad equivalente al 5,48% de su patrimonio, el Bradesco alcanzó una rentabilidad del 4,95% de su patrimonio y el Itaú-Unibanco, mayor banco en volumen de activos de Latinoamérica, registró una rentabilidad del 4,54%".

¿Por qué es recomendable apostar por el sector bancario brasileño? Si en momentos de crisis y cuando la economía brasileña se contrae, el sector bancario brasileño observa rentabilidad, entonces en la cercanía de la recuperación económica, las principales entidades bancarias brasileñas son una tentación para los inversores. Y en este contexto, resulta más que aconsejable tener en la cartera de inversiones acciones del Bradesco.

Presente complicado y futuro prometedor en Brasil

Presente complicado y futuro prometedor en Brasil

Presente complicado y futuro prometedor en Brasil 24 Abril 2009

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Para el FMI, la caída de los precios de las materias primas, los problemas financieros internacionales y la caída del comercio, han sido los factores principales que golpearon duramente a la economía brasileña y son los responsables de que el organismo internacional espere que la misma se contraiga un 1,3% durante el presente año. Hace menos de un año hablábamos del buen momento y perspectivas de la economía brasileña. Entonces ante esta realidad vale la siguiente pregunta: ¿Qué ha sido de aquella economía que apuntaba a lograr un rol protagónico a nivel mundial?

La economía brasileña siente el impacto de la crisis desde varios frentes. La industria brasileña la está sufriendo de sobremanera. En el primer bimestre del año, la producción industrial observó una contracción interanual del 17,2%, la mayor caída en 18 años.

 

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La caída en la producción industrial se refleja claramente en el mercado laboral. La tasa de desempleo en Brasil asciende, al mes de febrero, al 8,5% de la Población Económicamente Activa (PEA). La misma experimentó un fuerte incremento ya que hacia diciembre de 2008 se ubicaba en el 6,8%.

A pesar de que las buenas condiciones de largo plazo se mantienen en la economía brasileña, también la Inversión Extranjera Directa (IED), observó una fuerte caída durante el primer trimestre del año. En dicho trimestre, la IED observó una contracción del 39,2% en términos interanuales. En el mes de marzo, se observó el mayor deterioro en el volumen de IED, ya que en dicho mes la misma alcanzó los US$ 1.444 millones en marzo, frente a 3.083 millones en marzo del 2008 (una caída del 53%).

También las cuentas públicas se han deteriorado fuertemente en el comienzo del año. La caída en el superávit fiscal primario durante el primer bimestre del año fue abrupta y alcanzó al 66,3%, lo cual amenaza el objetivo del gobierno brasileño de alcanzar un superávit fiscal primario del 3,8% del PBI para el presente año (en el primer bimestre del año, el mismo asciende al 2% del PBI).

Pero no todo ha sido negativo en este período de crisis. Si algo positivo tiene que sacar Brasil de la crisis, es que la misma le ha permitido recomponer el nivel del tipo de cambio y de tasas de interés. Es que el tipo de cambio, producto del fuerte ingreso de capitales y de una nula intervención por parte del Banco Central de Brasil en el mercado de divisas, se había sobrevaluado fuerte.

Por otra parte, las presiones inflacionarias producto del alza en los precios internacionales de los commodities, contra los que la economía brasileña no tenía respuesta (aunque comenzó a ensayarla a través de políticas de impulso de la oferta para limitar el efecto de los precios externos), provocó que el Banco Central de Brasil deba mantener elevada su tasa de interés de referencia. Dicho nivel se observa excesivo pero resultan la única forma de incidir sobre el producto y los precios en la economía.

Sin dudas, estos datos macroeconómicos de Brasil son preocupantes. Sin embargo, los mismos pueden resultar engañosos y hacernos pensar que las perspectivas de mediano y largo plazo de la economía brasileña se han deteriorado. Pero ello no es así ya que las políticas que viene llevando adelante el gobierno de Lula da Silva refuerzan los fundamentos macroeconómicos consistentes con el crecimiento económico de largo plazo.

No nos tenemos que olvidar de las políticas de desarrollo económico que viene llevando adelante el gobierno de Lula y que contempla entre ellas al Plan de Aceleración del Crecimiento (PAC), cuyos efectos se comenzarán a ver en los próximos meses.

Por otra parte, a pesar de sus proyecciones pesimistas para el presente año, el Fondo Monetario Internacional (IMF) sostiene que observa señales de mejoría en la economía brasileña. Charles Collyns, el número dos del departamento de análisis del FMI, manifestaba al respecto: "Vemos algunas señales de mejoría en el primer trimestre, en parte debido a que las autoridades brasileñas están usando la política macroeconómica". Collyns resalta la complementariedad que está observando la política monetaria brasileña para estimular el crecimiento económico. Y en un contexto económico en donde las presiones inflacionarias se mantienen contenidas (el FMI espera que Brasil observe una inflación minorista del 4,8% en el presente año y del 4% en 2010, ambos niveles dentro de la meta inflacionaria), se espera que el Banco Central de Brasil siga recortando su tasa de interés la que puede romper el piso del 9% hacia finales de año para apuntalar a la economía.

El FMI confía en la fortaleza de la economía brasileña y espera que la misma alcance una pronta recuperación. De hecho, para 2010 espera que Brasil observe una expansión del 2,2% a pesar de que las principales economías continuarían luchando contra la recesión u observarían un débil crecimiento.

En mis últimos artículos les hablaba acerca del rol clave que jugarán las expectativas en la suerte de las economías. En el caso de Brasil no es la excepción, y la confianza que existe acerca de la fortaleza de los fundamentos macroeconómicos es determinante para sostener las buenas perspectivas de la economía y augurar una pronta recuperación del crecimiento.

No nos tenemos que olvidar que la economía brasileña cuenta con un mercado interno de 190 millones de personas. El mercado interno de Brasil es muy importante y puede ser clave para el crecimiento de la economía. Ello dependerá en buena medida del efecto de las políticas de estímulo económico llevadas adelante por el gobierno brasileño.   

En Brasil existen varios sectores con un alto atractivo para los inversores. En mis artículos he analizado en algunos de los sectores, empresas con un interesante potencial, tales como empresas del sector bancario y empresas del sector cárnico. Sin dudas, la economía Brasil presentará numerosas oportunidades a aprovechar apenas las condiciones de la economía global se modifiquen y es por ello que no nos tendría que extrañar que una vez superada la crisis global, el país experimente un fuerte flujo de capitales para IED. Es por ello que en próximos artículos analizaré aquellos sectores que poseen un interesante potencial de crecimiento para que sean aprovechados por los inversores.

Más que la debilidad económica, a Brasil le preocupa el debilitamiento del real

Más que la debilidad económica, a Brasil le preocupa el debilitamiento del real  

Buenos Aires, Argentina

6 de febrero de 2009 

En este verano, muchos argentinos cambiaron a último momento el destino de sus vacaciones y se han ido a disfrutar de las playas de Brasil. Es que la fuerte devaluación del real brasileño desde principios del mes de setiembre del año pasado modificó significativamente el costo de veranear en Brasil haciéndolo más accesible.  

En estos momentos el dólar en Brasil cotiza en alrededor de R$ 2,3, cuando el primer día del mes de setiembre de 2008 se ubicaba en R$ 1,63. Proyecciones preliminares de la autoridad monetaria consideran que el dólar se puede ubicar en el nivel actual hacia finales de 2009, pero el fuerte deterioro observado en la economía brasileña conjuntamente con el sombrío panorama internacional puede debilitar aún más a la moneda de Brasil. 

La crisis financiera internacional ha provocado una gran salida de capitales de los países sudamericanos afectando el valor de sus monedas. En el caso de Brasil, dicha fuga de capitales aún no se ha detenido y sigue presionando sobre el valor del real, obligando al Banco Central de Brasil a intervenir para sostener su valor. 

Durante el mes de enero, el flujo cambiario de Brasil mostró un rojo de US$ 3.018 millones (en diciembre el mismo había arrojado un saldo negativo de US$ 6.373 millones). 

La huida de capitales de la economía brasileña producto de la estrategia de los inversores de migrar hacia posiciones más seguras, se potencia con el deterioro de los indicadores económicos de Brasil.

 

Las perspectivas de la economía brasileña en el corto plazo no son para nada positivas y ello ha llevado a que el pasado miércoles, el presidente Lula da Silva anunciara la ampliación en US$ 61.260 millones del Programa de Aceleración del Crecimiento con el objeto de sostener el crecimiento económico. Actualmente, el mercado espera que la economía brasileña alcance un crecimiento del 1,8% para este año. 

Hace unos días se conoció que en el mes de diciembre, el indicador de producción industrial en Brasil sufrió la peor caída desde que el mismo se creó en el año 1991 al registrar una contracción del 12,4%. Ello tomó por sorpresa al mercado que esperaba una baja del 6,6%. Con el deterioro en el crecimiento económico la moneda brasileña se debilita en el corto plazo. 

Se podría pensar que el fuerte debilitamiento del real podría mejorar la balanza comercial brasileña pero este no es el caso. En el mes de enero del presente año, la economía brasileña experimentó su primer déficit comercial desde el 2001, producto de la fuerte contracción en sus exportaciones. El rojo comercial ascendió a US$ 518 millones (en diciembre de 2008, la balanza comercial de Brasil había registrado un superávit de US$ 2.301 millones).  

En Argentina existía temor acerca del efecto del debilitamiento cambiario en Brasil sobre el resultado de balanza comercial. Argentina arrastra más de 60 meses de déficit de balanza comercial continuados con Brasil. Pero a pesar del debilitamiento de la moneda brasileña, en el mes de enero, el déficit comercial de Argentina con Brasil cayó significativamente y fue el menor de los últimos cinco años y medio al alcanzar un valor negativo de US$ 88 millones. 

El debilitamiento del real antes que beneficios para la economía de Brasil, puede generar problemas por el frente inflacionario lo cual pondría en una situación incómoda al Banco Central de Brasil sobre la decisión acerca de la dirección de su política de tasas de interés. 

Si bien durante el mes de enero, la tasa de inflación minorista se aceleró, ello respondió a un aumento estacional en el precio de los alimentos y a un ajuste en tarifas del transporte público y no a una aceleración producto del traslado del debilitamiento del real sobre los precios internos. 

Por el momento, las expectativas inflacionarias se mantienen ancladas y desde el mercado brasileño se espera una tasa de inflación para este año del 4,3%. Pero el Banco Central de Brasil no se puede descuidar en este aspecto por lo que no sería de extrañar que tome una actitud más prudente en el manejo de su política de tasas. 

Si algo hay que decir a favor del gobierno de Lula es que el fuerte debilitamiento que está padeciendo el real no es producto de errores en su política económica. De hecho, la política económica llevada adelante por el mandatario brasileño, es bien vista por la población. Prueba de ello es que Lula alcanzó en esta semana un nuevo récord histórico de popularidad, al lograr una aprobación del 84 %. Este nivel de aprobación se hace más destacable si se considera que Lula hace ya varios años que está en el poder, lo que podría esperarse que ello le hubiera generado un cierto desgaste que en su caso no ha sido así. 

Más allá de la existencia de errores o no en la gestión de política económica de Brasil, lo cierto es que al país le está costando detener la fuga de dólares. Desde el mercado existe una gran incertidumbre sobre la dinámica que observará el mercado cambiario en Brasil y el déficit en dicho mercado seguirá presionando al valor del real brasileño. 

Para tranquilidad del mercado, el Banco Central de Brasil renovó recientemente su acuerdo de asistencia financiera con la Reserva Federal de los Estados Unidos. Dicho acuerdo se extendió hasta el mes de octubre del presente año y mediante el mismo, el Banco Central de Brasil dispone de US$ 30.000 millones de la Fed a cambio de una garantía en reales. Este dinero al que puede acceder en cuando lo disponga el Banco Central de Brasil, será usado en caso de necesidad para incrementar los fondos disponibles para proveer de liquidez el mercado cambiario local. 

En todo este contexto, lo positivo es que los fundamentales económicos detrás del valor del real en el mediano y largo plazo son sanos y garantizan la fortaleza de la moneda brasileña. Brasil está pagando el costo de ser una economía emergente y como tal es castigada por los mercados cuando los temores y la incertidumbre se apoderan de los mismos.