Chávez sigue en campaña mientras los ingresos petroleros peligran

Chávez sigue en campaña mientras los ingresos petroleros peligran
Buenos Aires, Argentina
3 de febrero de 2009
Ayer 2 de febrero, en Venezuela resultó ser un día no laborable, decisión tomada por Hugo Chávez para lo que ha llamado "celebrar los diez años de revolución", en conmemoración de sus diez años en el poder.
Chávez, no conforme con los diez años que lleva ya como presidente de Venezuela, se apresta el próximo 15 de febrero buscar una votación favorable por parte del pueblo venezolano que el permita realizar la enmienda de la constitución para poder ser reelecto indefinidamente.
Y mientas el gobierno venezolano con Chávez a la cabeza se entretiene haciendo campaña en búsqueda del sí a la enmienda constitucional, los ingresos petroleros corren peligro ante el incremento de las deudas a las empresas prestadoras de servicios al sector petrolero.
Una nota escrita para Reuters por Brian Ellsworth decía al respecto: "Venezuela enfrenta un creciente riesgo de que su producción de crudo caiga en los próximos meses debido a que las compañías de servicios petroleros muestran signos de que podrían interrumpir sus actividades clave por una enorme acumulación de cuentas impagas".
Según se afirma en la misma nota, la estatal venezolana PDVSA, afectada por la brusca caída en el precio del petróleo, tiene grandes problemas para hacer frente al pago de deudas por más de US$ 8.000 millones que mantiene con empresas prestadoras de servicios (transporte, exploración, entre otros).
Ya se han producido suspensiones en la prestación de servicios por parte de algunas empresas y se espera que continúen produciéndose nuevas suspensiones. De este modo, la posibilidad de reducción en la producción de petróleo es concreta y produciría un nuevo foco de conflicto en una economía venezolana altamente dependiente de los ingresos petroleros.
Pero la amenaza sobre la producción de petróleo no es el único problema que está en aumento en Venezuela. También se están agravando los problemas de desabastecimiento, principalmente de aquellos bienes de primera necesidad.
El problema del desabastecimiento alimenticio en Venezuela es, según el presidente del Instituto para la Defensa de las Personas en el Acceso a los Bienes y Servicios de Venezuela, Eduardo Samán, parte de un plan para sabotear un próximo referendo sobre una enmienda constitucional el cual es: "promovido por sectores de la contrarrevolución que están jugando a crear descontento con el desabastecimiento".
Este argumento que expone Samán como el motivo del actual desabastecimiento es también sostenido por el propio Chávez quien lanzó una advertencia a las empresas alimenticias diciendo: "Mejor no lo hagan porque se van a arrepentir, es una recomendación, porque se pueden quedar sin el chivo y sin el mecate".
Vale recordar que en 2007 Venezuela sufrió desabastecimientos de diversos productos básicos tales como la leche, verduras, pollo y que contribuyó a generar la primera derrota electoral en el mes de diciembre de dicho año.
Tan llamativo como lo es el problema del desabastecimiento en Venezuela, lo son también los sobreprecios que se pagan por la importación de ciertos productos, como es el caso de la leche en polvo. En el site "Urgente24", se publicaba en el día de ayer una nota sobre las exportaciones de leche en polvo de Argentina. Lo destacado de la nota es la información acerca de lo que brindaba acerca del precio que los diferentes países pagan por importar leche en polvo desde Argentina.
Mientras el valor promedio de la leche en polvo exportada por tonelada desde Argentina ascendía a US$ 1.984, Venezuela le pagaba a una de las empresas argentinas exportadoras (específicamente, a Sancor) US$ 3.220 por tonelada de leche en polvo, mientras que Brasil pagaba por tonelada US$ 1.624 en promedio a las empresas argentinas, Verónica, Molfino y Williner por su leche en polvo.
Ante el menor ingreso de dólares, seguramente en Venezuela habrá que aumentar la eficiencia en la importación de bienes de primera necesidad. Esta carencia de dólares no solamente obligará a una mayor eficiencia en las importaciones sino también ha frenado, al menos por este año, los deseos de estatizar nuevas empresas. Incluso se ha puesto en duda la estatización del Banco de Venezuela, actualmente en manos del Santander. No es que Chávez desee detener el proceso estatizador, sino que no tiene muchas alternativas.
Frente al surgimiento de nuevas tensiones en la economía venezolana, al menos pareciera ser que el impacto de la crisis y los problemas internos en la misma, aliviarían el problema inflacionario que sufre Venezuela tal como está ocurriendo en Argentina.
Al menos ello es lo que se pronostica desde el Banco Central de Venezuela cuya proyección de inflación para este año se ubica en el orden del 15%.
Si bien el escenario de reducción de la dinámica inflacionaria en Venezuela ante la desaceleración económica es un escenario probable, no se puede obviar un posible escenario de estancamiento económico con una fuerte tasa inflación en los niveles que se han estado observando ante una posible retracción en la oferta agregada.
Desde el Banco Central de Venezuela (BCV), se ha manifestado una gran preocupación en torno al crecimiento económico por encima de la cuestión inflacionaria. Así es que se aprobaron recientemente los lineamientos de política monetaria en donde afirmó que el BCV adecuará los niveles de liquidez en la banca para mantener en el correcto funcionamiento de los sistemas de pago, al tiempo que estimulará el crédito y aplicará medidas para el sostenimiento de la actividad económica en el país. Esta búsqueda por sostener la actividad económica puede representar un riesgo en materia inflacionaria.
En resumidas cuentas, la situación de Venezuela está preocupa por el deterioro progresivo de la actividad económica, los menores ingresos petroleros y el riesgo de una reducción en su producción, con desabastecimiento de productos básicos y con un gobierno venezolano hoy por hoy preocupado por la enmienda constitucional y desatendiendo las urgencias económicas. En este contexto, muchos se preguntan: ¿Cuánto tiempo más podrá sostenerse esta situación?
