Categoría: Cristina Kirchner
22 Mayo 2009
22 Mayo 2009
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Ayer tuve el gusto de participar de un seminario que organizó Infobae y en el que disertaron economistas destacados de la Argentina como lo son Broda, González Fraga, Melconián y Ferreres. Y como muy pocas veces he visto, me sorprendió la gran coincidencia de opinión existente entre ellos acerca del diagnóstico de situación y perspectivas de la economía argentina.
Probablemente algún lector desprevenido, que no esté demasiado al tanto de la situación económica de la Argentina, piense que si existió tanta coincidencia de opinión sobre las perspectivas de la economía argentina, debiera ser porque en la misma no existe demasiada incertidumbre a futuro. Pero lamentablemente ése no era el motivo, sino todo lo contrario, ninguno de ellos tenía demasiada dudas sobre que Argentina está en serios problemas y deberá enfrentar un panorama muy duro (de hecho, ya lo está enfrentando), que puede llevarla a una nueva crisis y un nuevo default.
Si hay algo que me ha quedado más que claro de esta disertación, es que la visión de los economistas y del mercado sobre la realidad argentina dista muchísimo de la que observa el gobierno argentino. Afortunadamente no había ningún funcionario (por lo menos, no lo noté), en el encuentro porque se hubiera ido muy ofuscado por el terrible diagnóstico de situación que presentaban estos economistas.
También está claro (aunque es cierto que no tenía antes demasiadas dudas), como dice Melconián, que Argentina no puede seguir con su política económica en piloto automático. Rememorando una vieja propaganda política del ex presidente Carlos Saúl Menem, en Argentina es tiempo de arremangarse y de poner manos a la obra para enfrentar los graves problemas que la afectan.
Como las siete plagas que azotaron a Egipto en la época de esclavitud del pueblo de Israel, la fuga de capitales, mayores necesidades de financiamiento por achicamiento del superávit fiscal y la reducción del excedente externo, se unen para poner a prueba al dólar en Argentina.
Una observación muy interesante hecha por Melconian se relaciona con las importaciones, las cuales se desplomaron producto del brusco estancamiento de la economía argentina. En relación a ello, Melconian advertía sobre lo que ocurrirá con las mismas en cuanto la economía comience a recuperarse. Probablemente observemos un rápido crecimiento en el volumen de importaciones que se reflejará en el deterioro de las cuentas externas.
Esta caída brusca en el volumen de importaciones, indica que algo está ocurriendo con la economía argentina. Y fue Broda el encargado de develar ese ‘algo' que le está sucediendo: Argentina ya está en recesión.
Ya les había comentado acerca de mi proyección del dólar en Argentina hacia finales de año en niveles de $4. Consideraba inoportuno pensar en un valor superior por los riesgos inflacionarios que ello conllevaría. Sin embargo, la proyección promedio del dólar hecha por estos economistas, indicaba un tipo de cambio a $ 4,40, con estimaciones extremas de $ 4,80. El problema que trae aparejado considerar un tipo de cambio en niveles tan elevados en relación a los actuales, es que ello implica un riesgo de mayor tasa de inflación, dado que la devaluación cambiaria se trasladaría al menos en parte a precios internos (porque el productor que sigue recibiendo una cierta cantidad de dólares en el exterior, pretenderá aplicar el mismo precio en el mercado local).
Lo anterior implica también que la Argentina necesita recursos que debe generar a través de una disciplina fiscal que a lo largo de toda la gestión de los Kirchner, ha demostrado no tener, y del aporte de los organismos internacionales, ante los mercados financieros cerrados para la Argentina.
Pero como plantean tanto Melconian como Ferreres, la alternativa para la Argentina es el viejo y conocido FMI, que no va a negar su ayuda al país, pero lo hará bajo ciertas condiciones.
¿Estará el país dispuesto a pagar el precio que le impone el FMI por asistirlo financieramente? Dicho precio consiste en transparentar las estadísticas del INDEC, lo cual implica mayores desembolsos de dinero en concepto de pagos de servicios de la deuda ajustada por inflación. También implica acordar con aquellos tenedores de bonos en default que no aceptaron en su momento el canje de la deuda, lo cual puede implicar mayores erogaciones en el corto plazo en concepto de pagos de capital y servicios de la deuda. También implica recordar la promesa que se le hizo al Club de París y negociar el repago de la deuda (más dólares para hacer frente a esta obligación). Y por supuesto, algunas condiciones más de las que suele imponer el FMI como lo es una mayor disciplina fiscal.
Sinceramente, creo que mal no le vendría al país un acuerdo con el FMI que le imponga esta serie de condiciones de modo tal de que Argentina comience a recomponer sus relaciones internacionales y la salud de su economía. Pero la situación de fragilidad en la que se encuentra, hace difícil pensar que esté en condiciones de asumir tanto peso. Para que al gobierno argentino le resulte conveniente intentar un acercamiento con el FMI, sin dudas la ayuda ofrecida debería ser importante.
La disyuntiva que enfrenta el gobierno de volver a depender del FMI cada vez encuentra menos margen ya que las fuentes de recursos adicionales de las que se valió el gobierno, se están agotando rápidamente. Es el FMI o el abismo, piensan algunos. Otros, como se planteó dentro de los posibles caminos que el gobierno, piensan que pueden volver a verse aquellas viejas políticas de los años 80s que quizás extiendan la agonía de la economía, pero que sin dudas terminarán llevándola al colapso.
Junto al panorama sombrío que anticipaban, los economistas dejaron en el aire la siguiente pregunta: ¿Terminará Cristina Fernández de Kirchner su mandato? Espero que por el bien de la democracia, sí. Néstor Kirchner decía recientemente: "Cuando voten, recuerden el sonido del helicóptero" (en referencia al final del mandato de De la Rúa). Sinceramente creo que también desde el gobierno, cuando decidan el rumbo que seguirá teniendo la economía argentina, deben tener muy presente ese ruido del helicóptero.
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20 Mayo 2009
20 Mayo 2009
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Se abrió un nuevo capítulo entre el gobierno argentino y el Fondo Monetario Internacional (FMI). Esta vez, las diferencias pasan por la fortaleza del superávit fiscal de Argentina, el cual se encontraría, en las proyecciones del organismo internacional, muy alejado de las proyecciones oficiales.
¿Genera temor el FMI con su advertencia o pretende ayudar al advertir sobre la frágil situación que se estaría generando? Por lo pronto, ayer se difundió el dato del resultado fiscal primario del mes de abril que mostró un superávit de $ 843,4, el cual implica una caída interanual del 69,7% (con ingresos inflados por la inflación y mayores ingresos de la estatización del sistema de seguridad social).
Para el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, todo análisis que implique un comentario negativo sobre la fortaleza macroeconómica de la economía no puede tomarse de otro modo que no sea como un ataque para su gestión. Está evidenciado que la presidente mantiene la línea de su esposo, el ex presidente Néstor Kirchner, en este aspecto.
Las proyecciones que realiza el FMI sobre el superávit fiscal del gobierno argentino son casi ocho veces menores a las realizadas por las autoridades locales, según lo dejaba reflejado Ámbito Financiero en el día de ayer. Para el gobierno argentino, el superávit fiscal será del 3,1% del PBI, según estima en la Ley de Presupuesto 2.009, mientras que para el Fondo Monetario Internacional, apenas alcanzaría el 0,4% del PBI. Claro que esta gran diferencia bien podría estar reduciéndose en las nuevas estimaciones que por estos momentos deben estar haciendo las autoridades argentinas ante el evidente deterioro de la economía.
¿Por qué existe tanta diferencia en las estimaciones? Un elemento clave puede encontrarse en la proyección de crecimiento. El FMI espera que la economía argentina se contraiga un 1,5%, dato muy cuestionado por el gobierno argentino.
Otro elemento que podría generar una subestimación del superávit fiscal por parte del FMI es la cuestión inflacionaria. ¿A cuánto asciende realmente la inflación en Argentina? Realmente muy pocos pueden responder esta pregunta con precisión. Yo me inclino a decir que se encuentra por encima del 15% pero no muy alejado de dicho nivel. Para el común de la gente, la tasa de inflación está bastante más allá de mi 15% y lo reflejaron en la encuesta sobre expectativas de inflación que releva la Universidad Torcuato Di Tella, en la que estimaron una tasa de inflación promedio esperada del 29,5% para los próximos 12 meses.
En cierta medida, el gobierno argentino mediante sus acciones de política económica reconoce que la situación es bastante compleja. Es por ello que a principios de año, se lanzó un canje de deuda que le permitió a la Argentina reducir las obligaciones para los próximos años y así quitarle presión al programa financiero.
Esta medida que tan buen resultado le ha dado al gobierno, pretende ser replicada otra vez según El Cronista Comercial, y es así que la semana entrante se propondrá un canje voluntario de Boden 2012 que tiene el atractivo de un pago por anticipado el cupón de capital que vence el 3 de agosto -implica una erogación de US$ 2.300 millones (que en realidad no representa una gran mejora) pero canjear los vencimientos que vencen en 2010 y 2012 y que implican US$ 7.000 millones por nuevos bonos de mayor plazo. Seguramente el canje no tendrá mucho de voluntario ya que el 80% de los bonos está en manos de inversores institucionales que recibirán un llamado oficial para invitarlos a participar.
La necesidad de despejar el programa financiero en el corto plazo surge como consecuencia de la imposibilidad de la Argentina de acceder a los mercados internacionales de deuda. Es por ello que ante el agravamiento de los problemas en las fuentes de ingreso, qué mejor situación que reducir las obligaciones.
Si bien entiendo que es una buena alternativa la de demorar el pago de las obligaciones, el problema para la Argentina es que no hay muchos elementos que puedan asegurar una fuerte recomposición del superávit fiscal (algo cada vez menos probable considerando la indisciplina en el gasto por parte del gobierno), ni que el país podrá volver a acceder a los mercados internacionales, por lo que se estaría posponiendo el problema y generando mayores presiones a futuro.
¿Qué debe hacer el gobierno argentino ante este panorama complicado?¿Aumentar impuestos? La alternativa de incrementar la presión tributaria no aparece como demasiado viable. Según un documento elaborado por la Comisión Económica para América latina (Cepal), Argentina es el segundo país en la región por mayor presión tributaria, la cual alcanza al 29% de su PBI (solamente superada por Brasil).
Por otra parte, la experiencia del gobierno de Fernando De la Rúa, cuando el por entonces ministro de Economía José Luis Machinea decidió al asumir sus funciones, incrementar la presión tributaria en el país, terminó por ser un elemento que agravó la situación económica que llevó al país a la crisis terminal de la convertibilidad.
El gobierno enfrenta a cada instante mayores tensiones con una pérdida constante de herramientas para hacerlos frentes. Para colmo de males, más allá de que pueda continuar resistiendo la situación, existe un riesgo concreto y latente de que se pueda detonar algún episodio de crisis desde el ámbito de las provincias.
La situación fiscal en las provincias ha experimentado un deterioro tal que no se descarta el adelantamiento de las transferencias de la coparticipación para que las mismas puedan hacer frente al pago de los aguinaldos. En la edición del sábado pasado, Clarín (periódico perteneciente al grupo económico del mismo nombre que tantos problemas ha mantenido con el gobierno kirchnerista), daba cuenta de los graves problemas para las finanzas provinciales que tendrá el acuerdo salarial aprobado recientemente por el gobierno nacional que implicaba un incremento en los sueldos del 15,5%.
El relevamiento realizado por Clarín a conocidas consultoras privadas, daban cuenta de un potencial incremento en el déficit de la provincia de Buenos Aires que triplicaría en 2009 el observado en 2008. También estarían enfrentando problemas fiscales otras provincias de peso como son Santa Fe y Córdoba.
Nuevamente me pregunto ¿Qué debe hacer el gobierno argentino ante esta situación? Sin dudas no le queda otra alternativa que escuchar la advertencia del FMI y trabajar duramente en disciplinar su política fiscal. ¿Podrá disciplinarse de una vez por todas?
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15 Mayo 2009
15 Mayo 2009
Los industriales argentinos probablemente dediquen demasiado tiempo a observar la evolución del Real brasileño, ya que sus problemas van más allá de la sola evolución de la moneda de Brasil. Sin embargo, la depreciación del Real desde agosto de 2008 hasta el final del año había generado una profunda preocupación, al punto que la presidente argentina Cristina Fernández de Kirchner estuvo evaluando medidas para impedir una potencial invasión de productos brasileños. La realidad cambió bruscamente y hoy la relación nominal entre el peso argentino y el real vuelve a ser favorable para la Argentina.
En el día de ayer, una nota publicada por El Cronista, reflejaba el alivio que sienten los industriales argentinos por la apreciación que está observando el real y la devaluación de los últimos meses de la moneda argentina, lo cual conjuntamente significó una significativa mejora en la relación cambiaria con Brasil.
De todos modos, a pesar del alivio actual y los temores pasados, Argentina en ningún momento sufrió la invasión de productos brasileños. Es que Argentina contó con un arma sumamente efectiva para limitar las importaciones: una fuerte caída de la demanda interna. La desaceleración de la actividad en la economía argentina fue tal que las importaciones argentinas desde Brasil cayeron con fuerza. Un dato en relación a esto: en el mes de abril, las importaciones cayeron un 40,1% en términos interanuales (en marzo la caída había sido del 33,3%).
La relación entre el real y el peso ha observado una gran variación ciertamente desde el tercer cuatrimestre del 2008. El real ha pasado de un máximo de $ 1,955 a principios de agosto a un mínimo de $ 1,326 a principios de diciembre. El peso argentino sufrió así una fuerte apreciación en relación al real a pesar de la devaluación que la moneda argentina observara frente al dólar estadounidense.
El inicio del 2009 encuentra al real recuperando valor frente a la divisa norteamericana, lo cual combinado a la continuidad de la depreciación cambiaria en Argentina, llevaron a la paridad entre el real y el peso al nivel actual de $ 1,798.
Seguramente muchos se preguntarán por qué ha variado tanto el real brasileño. La explicación se encuentra en la política monetaria de metas de inflación que aplica y que impide una excesiva intervención en el mercado de divisas, para concentrarse en el objetivo de contención de la inflación y no enviar señales erróneas a los mercados. La nula intervención del Banco Central de Brasil ha permitido una gran variación en el tipo de cambio nominal provocada por la fuerte entrada y salida de capitales en el país.
La determinación de intervenir en el mercado de divisas, fue tomada por el Banco Central de Brasil, que cuenta con reservas internacionales superiores a US$ 200.000 millones, hace unos meses para intentan contener la amplia variación cambiaria, aunque dicha intervención es limitada.
A pesar de que el real brasileño esté alcanzando niveles menos peligrosos para los industriales argentinos, no es tan cierto que éstos se deban sentir tan aliviados ya que en estos momentos enfrentan grandes dificultades y amenazas que van más allá de lo que ocurra con el real.
En lo inmediato, a los industriales argentinos mucho no les repercute la situación cambiaria ni de Argentina ni de Brasil ya que la crisis ha generado un efecto tal a nivel global que ha limitado la potencia del canal cambiario. Fe de ello lo puede dar la evolución de las exportaciones de las manufacturas argentinas de origen industrial (MOI), que han observado una fuerte caída interanual que según el Centro de Estudios de la Unión Industrial Argentina acumulan al mes de marzo una baja del 21% en términos interanuales.
En una visión de más largo plazo (pensemos por ejemplo en el comienzo del 2010), el tipo de cambio importa para los industriales, pero en realidad no es el tipo de cambio nominal lo que les importa, sino el tipo de cambio real, esto es, corregido por la evolución inflacionaria tanto de Brasil como de Argentina. Fausto Spotorno, de Orlando Ferreres, fue bien claro al advertir que a pesar de la apreciación del real brasileño y la devaluación del peso argentino, casi no se ha modificado la competitividad relativa: "El ajuste del real fue muy fuerte, en un país sin inflación, por lo que Argentina no ha ganado en competitividad con Brasil".
El problema es que a pesar de la devaluación cambiaria observada en Argentina, la inflación que padece el país termina por eliminar cualquier mejora en la competitividad cambiaria. Claro que eso no se puede ver a través de los números del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) que acaba de publicar la inflación minorista de abril y que da cuenta de una variación interanual de solamente el 5,7%. Cualquier estimación privada supera ampliamente la realizada por el INDEC. Así por ejemplo, para Economía y Regiones, la inflación de los últimos doce meses en Argentina asciende al 14,4%.
Por esta pérdida de competitividad permanente producto de la alta inflación, los industriales argentinos pretenden como compensación una mayor depreciación nominal. Según expresó Miguel Angel Broda a Infobae, sería apropiado que el BCRA continúe con la gradual devaluación del tipo de cambio: "de forma tal de llegar a diciembre de 2009 con un valor $ 4,3 - $4,5. Sin embargo, lo más probable es que el Central intente mantener la paridad real en sus niveles actuales, lo que arrojaría un tipo de cambio nominal frente al dólar de alrededor de $ 4 a fines de diciembre de 2009″.
Creo sinceramente que a pesar de los deseos de los empresarios y la recomendación de Broda, llevar el tipo de cambio a $ 4,5 es altamente riesgoso. Por otra parte, que el debate de la política industrial en Argentina pase en buena medida por el nivel del tipo de cambio es un fiel reflejo de la falta de un proyecto claro a largo plazo para fortalecer a la industria argentina. Los industriales argentinos deben comprender que de nada sirve exigir un determinado nivel cambiario, sino que es más valioso pedir estabilidad y previsibilidad en la economía para poder pensar en un proyecto de desarrollo industrial de largo plazo.
¿Deben temerle los industriales argentinos a los brasileños? Probablemente en cuanto se recomponga la situación económica global, si. Pero este temor está apoyado en los problemas de competitividad internos de la economía argentina, explicado por problemas de inversión, productividad e inestabilidad en el contexto institucional y económico interno. La cuestión cambiaria importa pero no debe ser el centro del debate.
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9 Abril 2009
Abril 9th, 2009 • Artículos Ofrecidos • Categorías
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Filed Under: Argentina • Dólar • Featured • Latinoamérica Tags: Alta • Argentina • BCRA • Centavos • Cristina Fernández de Kirchner • De Lorenzo • descalce • divisas • Dólar • dolarización • El Campo • En Argentina • goteo de depositos • La Moneda • liquidacion de exportaciones • Motivos • plazo fijo • Sin Embargo • sistema bancario • Temores By Horacio Pozzo

El que apuesta al dólar pierde, decía el por entonces, ministro de Economía argentino, Lorenzo Sigaut en 1981. Lo cierto fue en ese momento que aquel que apostaba al dólar era el que ganaba y se beneficiaba de la fuerte depreciación cambiaria que se produjo a posteriori.
Hoy en Argentina se está viviendo en un contexto de incertidumbre con alta inflación en donde los argentinos no saben cómo proteger sus ahorros y se vuelcan nuevamente de manera masiva hacia la divisa norteamericana. La experiencia pasada les indica que el dólar es el mejor refugio en tiempos de incertidumbre.
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Desde principios de año, la cotización del dólar observaba una tendencia alcista acumulando en el año un alza de 23 centavos en el año. Sin embargo, en las últimas jornadas se la frenado e incluso revertido la tendencia ascendente que observaba el dólar, lo cual genera los siguientes interrogantes ¿Por qué se ha producido este cambio de comportamiento? ¿Se ha terminado la tendencia ascendente del dólar
En el día de ayer, la cotización del dólar estadounidense en Argentina experimentó una suba de un centavo al cerrar en $ 3,71 en la punta vendedora minorista. Sin embargo, en el mes de abril, la cotización del dólar acumula una baja del 1,1%.
¿Por qué se ha frenado en los últimos días la tendencia ascendente del dólar en Argentina? La baja en la cotización responde a un exceso de oferta provocada por los exportadores (principalmente, del sector agropecuario), que liquidaron sus tenencias. Dichas liquidaciones se realizaron tras un acuerdo implícito del gobierno con el campo en donde el primero eliminó la reducción fiscal temporal que favorecía a la soja importada para su procesamiento y exportación. También han habido liquidaciones de dólares por otros motivos aunque en una magnitud menor.
La recomposición de la liquidación de divisas restituyó el poder a la oferta de dólares aliviando los temores del gobierno sobre la sostenibilidad cambiaria que ponía en riesgo las reservas del BCRA, pero generando ahora un nuevo riesgo en lo inmediato que representa una apreciación cambiaria no deseada.
Si sube el dólar, el gobierno se preocupa. Si baja el dólar, también. Entonces ¿Qué quiere el gobierno, un dólar alto o bajo? Sin dudas, como les comentaba en un artículo reciente, el gobierno quiere un dólar a $ 4 para finales de año. Con dicho nivel podrá mantener el tipo de cambio real de final de 2008. La mejora competitiva, de existir, será mínima.
El gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, que está en plena campaña buscando el voto popular que le ratifique el poder el próximo 28 de junio, tiene que escuchar el voto popular del ahorrista argentino que está haciendo sentir su incomodidad con la actual situación de la economía y la política económica que se está llevando a cabo.
El ahorrista argentino manifiesta su temor sobre la situación de la economía argentina modificando la composición de su "cartera de inversión", huyendo hacia el dólar.
Producto en buena medida de este comportamiento del pequeño ahorrista, es que el sistema financiero argentino, lentamente, pero sin pausa, se está dolarizando. Los plazos fijos en dólares crecieron 30% en los últimos doce meses (y un 15,9% solamente en los primeros tres meses del año). Los depósitos a plazo fijo se ubican actualmente en US$ 5.500 millones y el 86% de los mismos son depósitos minoristas (de menos de US$ 1 millón).
La dolarización de los depósitos del sector privado es evidente. Al 3 de febrero, los depósitos privados en pesos del sector bancario acumulaban un alza en el año del 0,4% versus el incremento del 15,9% de los depósitos en dólares ya comentado (incremento que asciende al 22,3% cuando se los valúa en moneda local). A principios de año, los depósitos en dólares representaban el 16,6% de los depósitos privados totales. Actualmente representan el 19,5%.
Este aumento de los depósitos en dólares si bien está incrementando el descalce de moneda en el sistema, el mismo es bajo en términos porcentuales (los depósitos totales en dólares del sector privado ascienden a US$ 9.141 millones, mientras que los préstamos en dólares privados ascienden a US$ 5.997 millones). Si bien actualmente no existe preocupación al respecto, es un tema para seguir de cerca.
Más allá del aumento del apetito por la demanda de dólares, por lo pronto hasta las elecciones legislativas, todo hace pensar que la cotización de la divisa norteamericana se mantendrá estable. Uno puede imaginar que un rango de tolerancia que puede imponer el BCRA sería de $ 3,65 a $ 3,75. El acuerdo cambiario con China y lo logrado en la reunión del G20, le han dado un mayor poder de fuego al BCRA para controlar a la moneda norteamericana.
Probablemente el exceso de dólares haga por estos días que el BCRA tome una postura vendedora que le sirva para controlar (y detener en caso que sea necesario), la caída del dólar aprovechando además esta situación para recuperar reservas.
Este exceso de dólares en el mercado cambiario no se mantendrá por mucho tiempo haciendo que el BCRA deba volver a contener el alza de la divisa estadounidense. Si bien el objetivo, por lo menos hasta las elecciones, es mantener al tipo de cambio con una cierta estabilidad, luego se permitirá la autoridad monetaria, dejar deslizar la cotización hacia los $ 4, aunque de una manera suave y controlada.
Para varios economistas, el tipo de cambio actual no parece simple de ser sostenido por mucho tiempo. Eduardo Fracchia, director del área académica de Economía del IAE Business School, decía en una entrevista otorgada al site "iProfesional": "Me parece que el nivel a $3,7 no lo van a poder mantener más, a pesar de que el Banco Central tiene muchas reservas y lo podría hacer. Me da la impresión de que se va a ir a una devaluación un poco más pronunciada que no tiene nada que ver con los ajustes de tipo de cambio que hubo en otras circunstancias".
El destacado economista Miguel Ángel Broda (uno de los pocos economistas que no teme alejarse del promedio en sus pronósticos económicos), tan arriesgado como siempre en sus pronósticos anticipa: "Tras las elecciones es probable un ajuste devaluatorio". Como les comentara en párrafos anteriores, no tengo dudas de que el proceso devaluatorio se producirá luego de las elecciones, aunque ello implicará un riesgo de que se generen comportamientos especulativos desde la demanda que presionen hacia la aceleración del proceso de devaluación cambiaria. Sin dudas ello representará una situación de riesgo contra la que deberá luchar el BCRA.
El gobierno argentino quiere por voluntad propia llevar al dólar a $ 4. No será una tarea sencilla lograrlo de la mejor manera que es evitando generar efectos secundarios no deseados (mayor presión inflacionaria, incertidumbre de contexto, especulación, goteo de depósitos en el sector bancario, entre otros efectos no deseados).
¿El que apuesta al dólar en Argentina pierde? No, claro que no. Si no se produce por exceso de demanda, será por necesidad del gobierno de ajustarlo, pero el dólar en Argentina se seguirá fortaleciendo.
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28 Noviembre 2008
Argentina: ¿Programa de estímulo económico o acción desesperada?
Buenos Aires, Argentina
28 de noviembre de 2008
La conjunción de la crisis internacional con las turbulencias internas parecen que han sido demasiado para la economía argentina que ha sufrido una fuerte desaceleración en el último tiempo y que amenaza con profundizarse incluso, hasta llegar a la recesión económica.
Nadie puede negar que la economía argentina se ha enfriado bruscamente. El propio jefe de Gabinete, Sergio Massa, había reconocido a medias que la economía argentina se había desacelerado. Digo, a medias ya que solamente reconoció una desaceleración en octubre, aunque inmediatamente aclaró que en noviembre se observa una reversión en la tendencia, a lo que agregó las expectativas existentes por parte del gobierno de que para el 2009 el crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI), alcance al 4%.
Esta confianza del jefe de Gabinete, no resulta ser demasiado consistente en la última artillería de medidas lanzadas por el gobierno nacional. La magnitud de la misma, puede ser un reflejo de la magnitud de los problemas que enfrenta la economía argentina.
Es que el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner al observar una contracción seria en el producto actual y el proyectado para los próximos meses, ha pensado y se las ha ingeniado para generar “caja” para llevar adelante una política fiscal expansiva, al mismo tiempo que busca mejorar la situación fiscal que inevitablemente marchaba a deteriorarse aún más.
Alguien más memorioso que yo, Daniel Fernández Canedo, escribía en el diario Clarín lo siguiente: “Lejos quedaron los tiempos en los que la Presidenta decía que la Argentina no necesitaba un plan B porque estaba a salvo de la crisis financiera internacional”. Con este tipo de declaraciones que en tan poco tiempo se transforman en acciones contrarias, es que el gobierno demuestra no tener la suficiente seriedad del caso y de este modo continúa perdiendo credibilidad. Un amigo mío siempre me dice. “Cuando alguien del gobierno te diga ¡buen día!, empezá a preocuparte”.
Y creo que algo de razón tiene mi amigo ya que cada vez que el gobierno tiene que salir a llevar calma al mercado, es porque algo grave sucede o está por suceder.
Para la Argentina, el 2009 no será un año sencillo. Sufrirán las cuentas fiscales por la caída en la dinámica de recaudación, dado el freno en la actividad económica y considerando la rigidez observada que tiene el gasto público hacia la baja, lo que llevará al gobierno a una situación comprometida: fuerte desaceleración económica combinada con un sensible deterioro fiscal.
En este contexto, el gobierno argentino lanzó una batería de medidas que contemplan incentivos para la repatriación de capitales en el exterior, una amplia moratoria impositiva que abarca a particulares y a todo tipo de empresa y de deuda, un programa de inversiones en infraestructura por $ 71.000 millones (alrededor de US$ 21.500 millones), además de la creación de un Ministerio de la Producción.
La repatriación de capitales si bien tiene como uno de sus objetivos generar demanda de títulos públicos nacionales, principalmente se orienta a generar inversiones en el sector productivo de la economía.
En relación a la moratoria impositiva, la misma tiene grandes beneficios para quien se acoja a ella como la posibilidad de abonar la deuda en un plazo de hasta 10 años, y a la cual se pueden adherir incluso los quebrados y querellados penalmente, aun con sentencia firme.
Para ingresar a este régimen de regularización impositiva habrá que pagar inicialmente 6% de la deuda, por única vez. Con esta estructura queda en evidencia la urgencia del gobierno por recaudar para el 2009.
Adicionalmente, entre las medidas también se considera el blanqueamiento de trabajadores por parte de las empresas, con múltiples beneficios (sin acciones punitivas y con reducción en las contribuciones patronales) como una manera de preservarles la fuente laboral. Sobre la cuestión varios analistas han cuestionado, creo yo acertadamente, la eficacia de esta iniciativa cuando aún está latente la posibilidad de que se instaure una triple indemnización en caso de despidos de trabajadores.
Entiendo que la propuesta, a la que quizás no se la debe llamar plan (no da la sensación de estar demasiado planeado), no termina solucionando ninguno de los problemas que enfrenta hoy la economía argentina. La propuesta apunta a la solución del momento, a superar esta etapa de dificultades económicas, pero más allá de eso no se observa una idea clara.
En declaraciones reproducidas por “Infobae”, Daniel Artana, economista jefe de FIEL era claro en sus conceptos al respecto: “En cada decisión que toma el Gobierno revela desesperación y eso no ayuda.
Y esta falta de claridad es justamente un requisito indispensable para lograr lo que pretende el gobierno: generar tranquilidad en el sector privado y confianza para reactivar el consumo y la inversión.
Artana decía sobre la falta de confianza: “La gente no está invirtiendo en la Argentina porque hay una crisis de confianza que hace que la gente prefiera mantener su dinero afuera del país".
La creación del Ministerio de la Producción es otro de los aspectos cuestionados de la propuesta. Creo yo que si bien un Ministerio de la Producción puede resultar de utilidad para lograr un mayor acercamiento con la realidad empresaria y poder brindarle el apoyo que el sector requiera, en la Argentina de hoy, el mismo carece de un apoyo coherente para lograr su eficacia. Es que no resulta muy lógico que se fomente por ejemplo, el desarrollo de determinados sectores industriales, si al mismo tiempo no existe una infraestructura adecuada para que pueda producir, si el tipo de cambio real se torna volátil, si a los problemas de la desaceleración económica se le deben agregar costos adicionales impuestos por el gobierno, esto entre muchos otros aspectos que hacen de la economía argentina, es un ambiente poco amigable para la inversión.
Más allá de los cuestionamientos que puedan tener esta serie de propuestas: ¿Tendrán eficacia en lograr su objetivo?
El escenario más probable es que las medidas, dependiendo de la manera en que sean implementadas, alcancen solamente para atenuar en parte la desaceleración de la economía que en este contexto, a pesar de estas iniciativas de estímulo, difícilmente pueda alcanzar al 4% de crecimiento para el 2009.
El gobierno en la búsqueda de medidas que solucionen el problema por el que atraviesa la Argentina se está olvidando de lo esencial que es trabajar por el retorno de la confianza y la previsibilidad en la economía local.
Hay algo que debe reflexionar el gobierno y que el economista Carlos Melconian, en declaraciones reproducidas por “Infobae”, decía de manera contundente: “La desaceleración que vive el país que está admitida oficialmente no es por el mundo, es por lo local”. El gobierno debe ser consciente que gran parte de los problemas que debe enfrentar los autogenera, y así quizás entienda la importancia de una política económica consistente y orientada en el largo plazo.
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