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Categoría: Crisis financiera

13 Abril 2009

¿Peligro de inflación global?

¿Peligro de inflación global?

Abril 13th, 2009 • Artículos OfrecidosCategorías

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Filed Under: BancosEEUUEconomíaEuropaFeaturedInflaciónLatinoaméricaMercadosRecesion Tags: By Horacio Pozzo

 

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La política monetaria tanto en las economías desarrolladas como en aquellas en desarrollo, continúa observando su sesgo expansivo ante la débil situación económica que se observa en todos los países (aunque con diferentes grados de deterioro económico).

En varios países (por caso en Inglaterra, en la zona del euro), las tasas de interés ya se encuentran en niveles mínimos históricos y las perspectivas para los próximos meses es que continuarán en niveles mínimos hasta que no se comiencen a observar signos de recuperación económica.  

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Si bien la política monetaria laxa no ha ayudado hasta el momento a la recuperación de las economías (el objetivo primario de los recortes de tasas de interés), sí al menos ha liberado las tensiones existentes en los sistemas financieros evitando la ocurrencia de mayores episodios de crisis.

Quizás puede resultar poco lo logrado por la política monetaria hasta el momento. Para peor, cuando aún no se ha superado la crisis, ya se han comenzado a escuchar advertencias acerca de los peligros que implica la actual política monetaria de gran liquidez en los mercados.

Además de la posibilidad concreta de que la política monetaria actual pueda generar una nueva burbuja financiera (alimentada además con los incentivos negativos en términos de riesgo moral que han producido los numerosos planes de salvatajes), el riesgo inflacionario, está escondido y preparado para atacar.

El ministro de Finanzas de Alemania, Peer Steinbrück, anticipándose a lo que vendrá luego de la recuperación económica global, advirtió sobre los peligros inflacionarios que pueden salir a la luz en el mediano plazo: "Se está bombeando tanto dinero que existe el peligro de una saturación de los mercados de capitales con la consiguiente amenaza de una inflación a nivel mundial".

La crisis generó un gran desafío a mediano plazo: sacar de la manera menos traumática, el inmenso volumen de dinero que se echó en los mercados para asistirlos de liquidez en un contexto de alta tensión.

Ciertamente las tasas de interés de referencia no hubieran alcanzado los niveles actuales, extremadamente bajos, si las economías no estuvieran atravesando tan profunda recesión en un contexto en donde los sistemas financieros de las principales economías se encuentran con grandes dificultades (y pocos incentivos), para generar financiamiento y en donde la generalización del problema ha impactado profundamente en el canal externo (que en muchos casos ha sido de gran utilidad para la recuperación de las economías).

Pero en cuanto las economías comiencen a recorrer el camino de la recuperación, los mercados monetarios se encontrarán con una sobreabundancia de liquidez. Las entidades financieras, se encontrarán nuevamente en condiciones de volver a generar financiamiento y querrán salir a recuperar sus participaciones en los mercados lo cual puede generar sin dudas una alta competencia en los sistemas financieros. La recuperación de las economías potenciará el incentivo de expansión crediticia formando un círculo virtuoso.

Esta situación sin dudas provocará un shock sobre la demanda con un fuerte impulso inflacionario que requerirá de una oportuna acción de los encargados de conducir la política monetaria para evitar que el mismo se concrete.

¿Cómo puede evitarse que el riesgo inflacionario se transforme en una amenaza concreta? La recuperación de las economías puede producirse no de una manera lenta sino que puede acelerarse en cuanto la misma se inicie. Ello requerirá una rápida respuesta de la política monetaria para administrar que los excesos de liquidez no se traduzcan en presiones inflacionarias. La clave pasará por ponerle un freno a la recuperación de la demanda a través de la política monetaria, cuidando que la misma no resulte excesivamente restrictiva como para frenar la recuperación.

Lo que se puede esperar una vez iniciada la recuperación económica es que los bancos centrales, además de anular los mecanismos de inyección de liquidez que han implementado para asistir a las entidades financieras en este contexto de crisis, reviertan el ciclo de tasas descendentes e inicien de inmediato el ciclo de alzas en las tasas de interés con fuertes movimientos en las mismas (aunque no tan bruscos como los observados en los recortes de tasas de interés).

En su momento, en los últimos meses del 2008, Ben Bernanke había dejado en claro que con los primeros signos de recuperación de la economía estadounidense, la Reserva Federal iniciaría una rápida reversión de su ciclo de recortes de tasas para limitar la amenaza inflacionaria. También las autoridades del Banco Central Europeo (BCE), han manifestado su preocupación por el riesgo inflacionario de la actual política monetaria, asegurando estar dispuestos a actuar en cuanto el contexto se modifique.

El escenario de política monetaria que surgirá con el inicio de la recuperación económica global está bastante claro, pero: ¿Cuándo podría iniciarse la reversión en los ciclos descendentes de tasas?

La reversión en la dirección de la política monetaria podrá comenzar con los primeros signos de recuperación económica ya que el cambio en la dirección de la misma, de no ser demasiado brusca, no frenaría la recuperación de las economías.

El contexto más probable es que la recuperación económica se inicie en la economía estadounidense y luego se transmita hacia el resto de las economías. Si bien la opinión generalizada es que la recuperación económica tanto en los EEUU como en el resto de las economías se produciría en 2010, hay quienes afirman que la misma podría adelantarse.

De hecho, algunos datos económicos positivos en la economía estadounidense (en ventas minoristas, en las solicitudes de beneficio por desempleo, en la producción industrial, entre otros indicadores) han aumentado la expectativa de una pronta recuperación que se podría producir hacia finales del tercer trimestre del presente año. Bernanke está confiado que la recuperación de la economía se producirá este año. Según una encuesta de The Wall Street Journal, hecha a 53 economistas prestigiosos, en septiembre del presente año, la economía estadounidense comenzaría su recuperación, lo cual hace pensar que los primeros episodios de alzas en las tasas de interés se producirían antes de final de año.

¿Puede frenar la recuperación económica, la necesidad de los bancos centrales por controlar las presiones inflacionarias?

La probabilidad de que esto ocurra es mínima ya que la recuperación económica cobrará fuerza propia en medio de un círculo virtuoso cobrando cada vez mayor fuerza. Además, las tasas de interés en gran parte de las economías, se encuentran en niveles excesivamente bajos, por lo que existe un buen margen para elevarlas.

Cuando aún no se resuelve la crisis financiera internacional, el fantasma inflacionario se prepara para emerger. ¿Podrán los bancos centrales conducir adecuadamente su política monetaria equilibrando crecimiento e inflación?

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9 Febrero 2009

Con un mayor deterioro de la economía global, finaliza una nueva semana

Con un mayor deterioro de la economía global, finaliza una nueva semana
Buenos Aires, Argentina
7 de enero de 2009
Finaliza una nueva semana complicada para la economía mundial. La situación económica en los países desarrollados se ha deteriorado aún más y con ello, mayor será el impacto negativo esperado para las economías latinoamericanas que padecen una crisis de la cual no tienen grado alguno de responsabilidad.
Si hay algo para destacar sobre los múltiples datos económicos dados a conocer en varios de los principales países desarrollados y en desarrollo, es que las mismas sorprendieron por ser, en líneas generales, sensiblemente más negativas que lo esperado por un mercado ya preparado para un trimestre difícil.
Durante la semana que está finalizando, mientras el Banco Central Europeo (BCE), cumpliendo con la expectativa del mercado, mantuvo su tasa de interés en el 2%, el Banco de Inglaterra dando muestra de la necesidad que existe de hacer todo lo posible por ayudar a la economía decidió recortar su tasa de interés de referencia y ubicarla en el 1,0%, el menor nivel en la historia de más de 300 años de la entidad.
Está claro que al BCE le preocupa la posibilidad de provocar una nueva burbuja en el precio de los activos financieros mediante el mantenimiento de la tasa de interés de referencia en niveles extremadamente bajos. Es por ello que la entidad busca evitar tener que recortar su tasa de interés a menos que la situación resulte ser extremadamente grave. El diagnóstico acerca de cuán grave es la situación de la economía de la eurozona podrá ser realizado a partir del mes de marzo cuando se pueda acumular un poco más de información acerca de la evolución de la economía de la región.
En el caso del Banco de Inglaterra, parece no importarle demasiado las consecuencias que las bajas tasas puedan tener sobre los precios de los activos. La crisis económica y del sistema financiero británico produce acciones desesperadas por evitar que la situación se siga profundizando.
Y mientras el BCE espera recabar más información, en Alemania la producción industrial continúa en picada y con una contracción del 4,6% en el último mes, alcanza la mayor baja desde la reunificación de Alemania producida en 1990. Las perspectivas de la economía alemana muestran una contracción que puede alcanzar el 2% en el presente año.
En España, además de la recesión profunda por la que está atravesando, la crisis triplicó la morosidad en el sector bancario. La cartera irregular en las entidades bancarias ascendía al 3% en el mes noviembre de 2008, pero ya se ha anticipado que para finales de 2009 se espera que la morosidad de la cartera alcance al 6%. En el sistema bancario de la eurozona en general, y de España en particular, se continúan endureciendo los requisitos de aprobación de los créditos lo cual profundiza aún más la depresión de la economía.
Mientras en todo el mundo siguen produciéndose despidos masivos, se acaba de conocer que en los Estados Unidos, se han destruido 598.000 empleos en el mes de enero alcanzando así una tasa de desocupación del 7,6% de la Población Económicamente Activa (PEA), la más alta de los últimos 34 años.
A la recesión que está padeciendo la economía estadounidense, según el presidente de la Reserva Federal de Minneapolis, Gary Stern, no se le puede descartar el riesgo de sufrir deflación en la economía de los Estados Unidos lo que implicaría un problema adicional para la misma.
Canadá también está sufriendo la crisis originada en el país vecino, y ha registrado en el mes de enero su mayor pérdida de empleos de las últimas tres décadas. En dicho mes perdió 129.000 trabajadores y la tasa de desempleo alcanzó al 7,2%. Los analistas habían proyectado una pérdida de 40.000 empleos y una tasa de desempleo de 6,8%.
Y  si a las economías desarrolladas les está yendo peor, las economías latinoamericanas tienen que estar preparadas para sufrir un impacto negativo aún mayor. Así, la crisis financiera internacional ha manejado a su antojo los diferentes problemas que la región debió enfrentar.
Desde el último trimestre de 2008 la inflación ha dejado de ser un problema para la mayoría de las economías latinoamericanas (salvo claro, para algunas excepciones como Argentina y  Venezuela). La misma crisis que en la primera etapa de su estallido había agravado el problema inflacionario en Latinoamérica a través del impacto sobre el precio de los commodities que se dispararon al alza, ha provocado una depresión tan severa que derivó no solamente en el desplome de los precios internacionales de los commodities sino también una depresión en la demanda agregada de las economías de la región, reduciendo a su mínima expresión a los factores que presionaban sobre los niveles de precios.
Ahora la crisis, ha trasformado para la región el problema inflacionario en un problema de estancamiento económico. Y si bien son preocupaciones distintas, tanto el problema del crecimiento como el de inflación en Latinoamérica comparten una raíz y es su origen mayoritariamente externo.
En relación a los países latinoamericanos, esta semana se conoció el dato del pobre crecimiento de la economía chilena que en diciembre alcanzó una expansión interanual del PBI de tan sólo un 0,5%. Desde el mercado ya se anticipa un crecimiento nulo para la economía chilena.
Argentina también ha recibido malas noticias durante esta semana. La recaudación impositiva alcanzó un crecimiento interanual del 11% (cuando venía creciendo por encima del 30% en promedio) al registrar ingresos fiscales por $ 24.109 millones. Lo más preocupante de este dato es que el mismo incluye ingresos por aportes al Sistema de Seguridad Social, a causa de la reestatización del sistema, los cuales se vieron incrementados en un 70% interanual.
Brasil por su parte, ante el deterioro en las perspectivas de crecimiento económico, el gobierno de Lula ha tenido que ampliar el Programa de Aceleración del Crecimiento en US$ 61.000 millones. Desde el mercado, se reducen las expectativas de crecimiento del producto en Brasil para este año, el cual no alcanzaría al 2%.
En Perú, el Banco de Reserva (BRP) redujo su tasa de interés de referencia en un cuarto de punto al ubicarla en el 6,25% ante el deterioro en las perspectivas de crecimiento económico (el BRP redujo la proyección de crecimiento para este año al 5%), y la desaceleración en las presiones inflacionarias. En el mes de enero, la tasa de inflación minorista alcanzó al 0,11% siendo éste el menor nivel en los últimos 14 meses. Perú es de los países de la región que mejor performance está observando en medio de la crisis manteniendo buenas perspectivas de crecimiento y de reducción de los indicadores de pobreza. En relación a esto último, la desaceleración de la dinámica inflacionaria impactará de manera positiva en los indicadores sociales ya que la inflación afectaba en mayor medida a los segmentos de menores ingresos de la población.
La crisis está generando un círculo vicioso del cual las economías no logran encontrar una salida clara. Es que la salida está en la cooperación internacional y la coordinación de políticas económicas, algo para lo que parecen no estar muy dispuestas las principales economías como lo demostrara EEUU con su iniciativa del "Compre Americano". 
Mientras tanto, Latinoamérica sufre también las consecuencias de una crisis gratuita para la región.

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6 Febrero 2009

Más que la debilidad económica, a Brasil le preocupa el debilitamiento del real

Más que la debilidad económica, a Brasil le preocupa el debilitamiento del real  

Buenos Aires, Argentina

6 de febrero de 2009 

En este verano, muchos argentinos cambiaron a último momento el destino de sus vacaciones y se han ido a disfrutar de las playas de Brasil. Es que la fuerte devaluación del real brasileño desde principios del mes de setiembre del año pasado modificó significativamente el costo de veranear en Brasil haciéndolo más accesible.  

En estos momentos el dólar en Brasil cotiza en alrededor de R$ 2,3, cuando el primer día del mes de setiembre de 2008 se ubicaba en R$ 1,63. Proyecciones preliminares de la autoridad monetaria consideran que el dólar se puede ubicar en el nivel actual hacia finales de 2009, pero el fuerte deterioro observado en la economía brasileña conjuntamente con el sombrío panorama internacional puede debilitar aún más a la moneda de Brasil. 

La crisis financiera internacional ha provocado una gran salida de capitales de los países sudamericanos afectando el valor de sus monedas. En el caso de Brasil, dicha fuga de capitales aún no se ha detenido y sigue presionando sobre el valor del real, obligando al Banco Central de Brasil a intervenir para sostener su valor. 

Durante el mes de enero, el flujo cambiario de Brasil mostró un rojo de US$ 3.018 millones (en diciembre el mismo había arrojado un saldo negativo de US$ 6.373 millones). 

La huida de capitales de la economía brasileña producto de la estrategia de los inversores de migrar hacia posiciones más seguras, se potencia con el deterioro de los indicadores económicos de Brasil.

 

Las perspectivas de la economía brasileña en el corto plazo no son para nada positivas y ello ha llevado a que el pasado miércoles, el presidente Lula da Silva anunciara la ampliación en US$ 61.260 millones del Programa de Aceleración del Crecimiento con el objeto de sostener el crecimiento económico. Actualmente, el mercado espera que la economía brasileña alcance un crecimiento del 1,8% para este año. 

Hace unos días se conoció que en el mes de diciembre, el indicador de producción industrial en Brasil sufrió la peor caída desde que el mismo se creó en el año 1991 al registrar una contracción del 12,4%. Ello tomó por sorpresa al mercado que esperaba una baja del 6,6%. Con el deterioro en el crecimiento económico la moneda brasileña se debilita en el corto plazo. 

Se podría pensar que el fuerte debilitamiento del real podría mejorar la balanza comercial brasileña pero este no es el caso. En el mes de enero del presente año, la economía brasileña experimentó su primer déficit comercial desde el 2001, producto de la fuerte contracción en sus exportaciones. El rojo comercial ascendió a US$ 518 millones (en diciembre de 2008, la balanza comercial de Brasil había registrado un superávit de US$ 2.301 millones).  

En Argentina existía temor acerca del efecto del debilitamiento cambiario en Brasil sobre el resultado de balanza comercial. Argentina arrastra más de 60 meses de déficit de balanza comercial continuados con Brasil. Pero a pesar del debilitamiento de la moneda brasileña, en el mes de enero, el déficit comercial de Argentina con Brasil cayó significativamente y fue el menor de los últimos cinco años y medio al alcanzar un valor negativo de US$ 88 millones. 

El debilitamiento del real antes que beneficios para la economía de Brasil, puede generar problemas por el frente inflacionario lo cual pondría en una situación incómoda al Banco Central de Brasil sobre la decisión acerca de la dirección de su política de tasas de interés. 

Si bien durante el mes de enero, la tasa de inflación minorista se aceleró, ello respondió a un aumento estacional en el precio de los alimentos y a un ajuste en tarifas del transporte público y no a una aceleración producto del traslado del debilitamiento del real sobre los precios internos. 

Por el momento, las expectativas inflacionarias se mantienen ancladas y desde el mercado brasileño se espera una tasa de inflación para este año del 4,3%. Pero el Banco Central de Brasil no se puede descuidar en este aspecto por lo que no sería de extrañar que tome una actitud más prudente en el manejo de su política de tasas. 

Si algo hay que decir a favor del gobierno de Lula es que el fuerte debilitamiento que está padeciendo el real no es producto de errores en su política económica. De hecho, la política económica llevada adelante por el mandatario brasileño, es bien vista por la población. Prueba de ello es que Lula alcanzó en esta semana un nuevo récord histórico de popularidad, al lograr una aprobación del 84 %. Este nivel de aprobación se hace más destacable si se considera que Lula hace ya varios años que está en el poder, lo que podría esperarse que ello le hubiera generado un cierto desgaste que en su caso no ha sido así. 

Más allá de la existencia de errores o no en la gestión de política económica de Brasil, lo cierto es que al país le está costando detener la fuga de dólares. Desde el mercado existe una gran incertidumbre sobre la dinámica que observará el mercado cambiario en Brasil y el déficit en dicho mercado seguirá presionando al valor del real brasileño. 

Para tranquilidad del mercado, el Banco Central de Brasil renovó recientemente su acuerdo de asistencia financiera con la Reserva Federal de los Estados Unidos. Dicho acuerdo se extendió hasta el mes de octubre del presente año y mediante el mismo, el Banco Central de Brasil dispone de US$ 30.000 millones de la Fed a cambio de una garantía en reales. Este dinero al que puede acceder en cuando lo disponga el Banco Central de Brasil, será usado en caso de necesidad para incrementar los fondos disponibles para proveer de liquidez el mercado cambiario local. 

En todo este contexto, lo positivo es que los fundamentales económicos detrás del valor del real en el mediano y largo plazo son sanos y garantizan la fortaleza de la moneda brasileña. Brasil está pagando el costo de ser una economía emergente y como tal es castigada por los mercados cuando los temores y la incertidumbre se apoderan de los mismos. 

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26 Enero 2009

Una nueva semana termina y el pesimismo global sigue en aumento

 

Una nueva semana termina y el pesimismo global sigue en aumento 

Buenos Aires, Argentina

24 de enero de 2009 

La semana que está por terminar insinuaba traer algo de optimismo a la economía global. Es que en los Estados Unidos terminaba la era Bush y comenzaba el mandato de Barack Obama. 

Pero las malas perspectivas de las principales economías globales se han profundizado y han aumentado el pesimismo en los mercados internacionales. 

Ayer se conoció oficialmente que la economía de Gran Bretaña se encuentra en recesión. Con una caída en el último trimestre del 2008 del 1,5%, la mayor caída del mismo en los últimos 28 años, la economía inglesa acumuló dos trimestres consecutivos de crecimiento negativo.  

Pero lo peor para Inglaterra es la alta probabilidad de que el 2009 sea sensiblemente peor que el 2008 recientemente finalizado. Para colmo, a pesar de los grandes esfuerzos realizados por el gobierno británico para salvar al sistema financiero y de parte del Banco de Inglaterra por recortar las tasas, no han logrado que el mismo reactive el circuito crediticio. 

En el pueblo británico el pesimismo es generalizado. Tanto empresas como consumidores se sienten "abandonados" por las entidades bancarias. El gobernador del Banco de Inglaterra, Mervyn King se solidarizaba con esta sensación al manifestar: "Entiendo plenamente la sensación de injusticia que ustedes y muchas otras empresas a lo largo del país deben sentir por estar tomadas como rehenes por los bancos. La comparto". 

Por otra parte, la economía española sigue profundizando su deterioro y la tasa de desempleo continúa en aumento. La tasa de desempleo en España finalizó el 2008 en el 13,4% de la población económicamente activa. Este es el mayor nivel de los últimos 9 años y las proyecciones anticipan que seguirá en aumento pudiendo superar el 18% para 2010. 

Alemania por su parte, espera una contracción mayor de su Producto Bruto Interno (PBI). Según el FMI, la economía alemana se contraería un 2,5% en 2009. Para tener una idea de la magnitud de tal corrección en el pronóstico, basta con recordar que el FMI había estimado en noviembre de 2008 que para el 2009 la economía alemana sufriría una contracción del 0,8%. 

Los justificativos del FMI para tal corrección en la dinámica del PBI en Alemania son: "El carácter conservador de los consumidores alemanes en las actuales condiciones de incertidumbre amplificarán la desaceleración de las exportaciones y es probable que se posponga la inversión".  

Además, Alemania deberá seguir de cerca la evolución de su sistema bancario no descartándose la necesidad de nuevas inyecciones de capital para evitar situaciones de crisis en el mismo.

Ya a comienzos de semana les comentaba acerca de la situación de la economía japonesa   Los problemas en Japón se multiplican poniendo bajo amenaza al yen . La misma, al ser altamente dependiente de las exportaciones, se encuentra sufriendo con dureza el impacto de la crisis haciendo que el gobierno deba implementar una política fiscal expansiva para atenuar en parte la caída en la actividad económica, lo cual hace posponer el objetivo fiscal para después del 2019. 

Para colmo de males, la evolución del yen preocupa al Banco de Japón ya que su apreciación frente al dólar profundiza los problemas. El dólar cotizaba en la jornada del viernes por debajo de los 90 yenes. La continuidad de la apreciación de la moneda japonesa podría obligar al Banco de Japón a intervenir. Para Kazuyuki Kato, gerente de tesorería de Mizuho Trust & Banking: "Si el dólar cae debajo de 85 yenes, o el mercado cambiario muestra movimientos bruscos, se incrementará la precaución sobre la intervención japonesa". 

En Japón, el alto nivel de deuda pública en relación al PBI (que está en un 150%), la apreciación del yen, el cuestionamiento al actual gobierno y las presiones para elecciones anticipadas, la alta dependencia en materia de comercio exterior de los EE.UU. y China, y la caída en las perspectivas de inversión, aparecen como un cóctel explosivo que hace pensar que la recesión en Japón puede llegar a ser mucho más profunda de lo que hasta el momento se estima. 

Este panorama preocupante que muestran las economías líderes de Europa y Japón se agrava cuando consideramos la situación de los EE.UU., líder mundial y sobre quien estaban puestas las expectativas de liderar la recuperación económica global, y China, la promesa emergente que había hecho considerar la posibilidad de que su fuerza podría atenuar el deterioro económico estadounidense. 

En el último trimestre del 2008, la economía de China alcanzó un decepcionante 6,8% de crecimiento, cerrando el año con un 9% de crecimiento. Según indicaba la Oficina Nacional de Estadísticas en un comunicado: "La crisis financiera internacional se está profundizando y propagando con continuos impactos negativos en la economía doméstica". 

En relación a la economía estadounidense, según un sondeo de Reuters dado a conocer el pasado miércoles, la economía estadounidense continuaría profundizando su caída en el 2009 y recién podría recuperarse en 2010. 

Se cree que durante el cuarto trimestre de 2008, la economía estadounidense se habría contraído un 5,3% en términos anualizados, siendo esta la peor caída desde 1980. Los esfuerzos que realizará el gobierno de Barack Obama para recuperar a la economía de la crisis implicarán un fuerte incremento en el déficit fiscal que superaría los US$ 1,4 billones. Mientras tanto, la caída en la actividad sigue golpeando al mercado laboral haciendo crecer sin pausa la tasa de desempleo. 

Durante esta semana, el panorama de la economía global se ha oscurecido más aún. Para peor, no parece haberse encontrado el piso a esta caída de la economía mundial. Para las economías latinoamericanas, la mejor recomendación es prepararse para resistir e incrementar la disciplina macroeconómica.

Los países latinoamericanos deberán desarticular (o evitar) cualquier situación que pueda poner en riesgo su salud macroeconómica. Hoy por hoy, el caso más preocupante en la región se observa en Venezuela, en donde la continuidad de la política económica de Chávez puede derivar en una crisis con una probabilidad de ocurrencia para este año no menor. 

 

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20 Enero 2009

Más pesimismo en Europa ¿Preocupación para Latinoamérica?

Más pesimismo en Europa ¿Preocupación para Latinoamérica? 

Buenos Aires, Argentina

20 de enero de 2009 

Desde que se desató la crisis del mercado de hipotecas subprime, cada vez que se da a conocer un pronóstico de crecimiento para las economías, más allá de su condición de desarrollada o en desarrollo, el mismo resulta ser más negativo que el anterior. 

Ayer la Comisión Europea (CE) relevó sus pronósticos de crecimiento tanto para la Eurozona como para la Unión Europea, y esta vez no ha sido la excepción. Llamó la atención el fuerte pesimismo en las expectativas de crecimiento de la CE que pronosticó para este 2009 una contracción en el producto de la eurozona del orden del 1,9%, en tanto que para la Unión Europea la perspectiva no es mucho mejor ya que la Comisión espera una caída del producto en el orden del 1,8%. 

Si bien la CE tiene la expectativa de que se pueda recuperar la senda de crecimiento positivo para 2010, el mismo no superaría el 0,5%. 

Según la CE, las perspectivas en el mercado laboral también desalentadoras ya que la comisión espera que en 2009 la UE observe una tasa de desempleo del 8,7% y del 9,3% para la eurozona.  

En materia fiscal lo más probable es que, debido a la implementación de los planes de estímulo económico por parte de los gobiernos europeos, los mismos no logren cumplir con el Pacto de Estabilidad y Crecimiento que fija un límite de déficit público del 3% del PIB. 

Este pesimismo en las expectativas de crecimiento económico en Europa se suma a otras malas noticias surgidas en los países del viejo continente formándose un círculo vicioso que ya se está haciendo costumbre por lo repetitivo. 

Ayer no solamente surgieron malas noticias para Europa en su conjunto. También surgieron malas noticias para algunos de los países en particular. Para España el comienzo de la semana no fue para nada positivo. Al fuerte deterioro que se venía produciendo en el sector industrial en el país, ayer se le sumó el dato del sector servicios que también está atravesando por graves problemas. La caída interanual de la actividad en el sector servicios al mes de noviembre alcanzó al 14,6% generándose en dicho sector una caída del nivel de empleo del 3,3% interanual, siendo ambos resultados los más negativos desde que se comenzara a realizar dichas mediciones en el 2003. 

Por si fueran pocos los problemas de la economía española, la calificadora de riesgo internacional, Standard & Poor's (S&P) rebajó la nota para la deuda a largo plazo de España  a "AA+" desde "AAA". 

En Inglaterra, por su parte, en el día de ayer tampoco se vivió una jornada alentadora. El gobierno de Gordon Brown tuvo que salir nuevamente a anunciar un segundo paquete de medidas de rescate para el sistema bancario inglés, con el objeto de proteger a los bancos de los riesgos de los "créditos tóxicos" y reactivar el negocio crediticio. Brown también anunció un nuevo fondo del Banco de Inglaterra por 50.000 millones de libras para comprar títulos de empresas "de calidad" y protegerlas ante la falta de crédito.  

El paquete de rescate del gobierno inglés evitó que el anuncio por parte del Royal Bank of Scotland (RBS) de pérdidas por hasta 28.000 millones de libras en 2008, producido también en la jornada de ayer y la caída interanual del 7,3% en el precio de las viviendas (su valor más bajo desde junio de 2006), repercutieran con mayor dureza en los mercados financieros.  

En la semana pasada también la calificadora S&P recortó la calificación crediticia para la deuda soberana de Grecia debido a la caída de la competitividad económica y al creciente déficit fiscal. Así la calificación de la deuda soberana de Grecia, pasó a "A-/A-2" desde "A-/A-1" siendo ésta, la menor de toda la eurozona. S&P pasó además la perspectiva de la calificación de la deuda soberana de Irlanda de estable a negativa 

Este fuerte deterioro tanto en los datos como en las perspectivas de la economía de Europa, reduce las expectativas inflacionarias y da más margen tanto al Banco de Inglaterra como el Banco Central Europeo para nuevos recortes de tasas, aunque quizás este último no estaría dispuesto a romper un nivel mínimo autoimpuesto (que podría estar en el 1,5%). 

Adicionalmente, el panorama más negativo que se abre para las economías europeas amenaza con debilitar el valor tanto de la libra esterlina como del euro, en términos del dólar (y quizás también en términos del yen, aunque en este caso habrá que observar con atención cómo evoluciona la economía japonesa aquejada por numerosos problemas). 

El deterioro en las perspectivas económicas de Europa, que repercutirá en las economías extraeuropeas, no deja de ser una mala noticia para Latinoamérica que ve cómo el panorama internacional empeora cada vez más, pudiendo generar que los programas de estímulo económico lanzados por los países latinoamericanos no logren sus objetivos preestablecidos.

 

El menor nivel de actividad de la economía europea y mundial implicará un menor nivel de demanda de bienes y servicios latinoamericanos y una mayor competencia desde el exterior para los bienes y servicios transables dentro de los mercados latinoamericanos. 

Las peores perspectivas de crecimiento económico global pueden incrementar el nivel de incertidumbre y volatilidad, situación que afectará a los mercados financieros de Latinoamérica, reduciendo la disposición para generar financiamiento, provocando huída de capitales y aumentando la volatilidad cambiaria. 

Si se lee con atención las proyecciones realizadas por la Comisión Europea para este año, encontraremos que a Latinoamérica la espera un contexto económico más hostil, por lo que deberá reforzar su protección de la competencia externa e impulsar con más fuerza a la demanda interna para evitar un impacto más profundo que el que se prevé sobre el nivel de actividad económica. 

Latinoamérica deberá enfrentar un 2009 desafiante, el cual también estará lleno de oportunidades para la región. Es que si Latinoamérica logra salir sin mayores complicaciones de esta crisis, se reposicionará de buena manera en el contexto económico mundial, mejorando su imagen y habiendo demostrado que verdaderamente posee sólidos fundamentos macroeconómicos. Ello sin dudas, tornará a la región, altamente atractiva para recibir a la inversión extranjera. 

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14 Enero 2009

¿Cuánto le cuesta a la Argentina ocultar la realidad?

¿Cuánto le cuesta a la Argentina ocultar la realidad?

Buenos Aires, Argentina

14 de enero de 2009

Con la difusión del dato de inflación minorista del mes de diciembre de 2008, el cual para el Indec ascendió al 0,3% (los analistas privados estiman que la variación real de precios de diciembre de 2008 sería superior al 1%), el gobierno argentino blanqueaba una variación en los precios minoristas de solamente un 7,2% durante todo el 2008.

A esta altura de las circunstancias no creo necesario que tenga que comentarles que este dato de inflación dista ampliamente del verdadero nivel de variación que han registrado los precios minoristas durante 2008 en Argentina.

Para las consultoras privadas, el verdadero dato habría que ubicarlo bien por encima del 20%. O sea, para la mayoría de los economistas, la inflación oficial no alcanzaría ni la tercera parte de la verdadera inflación que tuvieron que padecer los argentinos. Desde mi punto de vista, este valor de la inflación minorista se encuentra en torno al 20% pero no muy lejano a dicho valor.

Si el gobierno argentino mantiene su postura de subestimar la verdadera tasa de inflación, es porque debe estar convencido de que ello le genera beneficios. En cierta medida parecería que sí ya que le permite mostrar mejores indicadores de la economía argentina no sólo en lo que a precios se refiere sino en relación a indicadores sociales, los cuales en la realidad se deterioran día a día. Además el gobierno se ahorra unos cuantos miles de millones de pesos con declarar solamente la tercera parte de la verdadera tasa de inflación.

En una nota publicada ayer por el site argentino “El Cronista”, se estimaba que con la subdeclaración en la variación de precios, Argentina se ahorraba alrededor de $ 20.000 millones (alrededor de US$ 5.800 millones), en el pago de los servicios de la deuda pública dado el hecho de que alrededor del 40% de la misma se encuentra ajustada por inflación.

Pero a pesar de este aparente “ahorro”, las cuentas de este ocultamiento de la verdadera inflación arrojan un resultado ampliamente negativo para el país, no solamente por sus consecuencias inmediatas, sino también por las consecuencias que traerá para el país en el mediano y largo plazo.

Es que el precio que los argentinos tienen que pagar por esta negación de la realidad se paga con un menor nivel de inversión tanto local como extranjera, en el cierre del acceso al financiamiento externo cuando el país más lo necesita, en la aplicación de políticas erróneas por el desconocimiento del verdadero estado de situación de la economía, en incertidumbre que genera en la población se vuelque de manera masiva a la compra de dólares, entre otros tantos costos.

La subestimación de la verdadera inflación da una noción irreal de los indicadores sociales haciendo creer que los niveles de pobreza e indigencia en la Argentina son mucho menores de lo que realmente son. Así, la pobreza crece sin que existan acciones en concreto para contrarrestar esta tendencia.

La mayor inflación ha afectado uno de los pilares del actual modelo económico como lo es el superávit externo. Pero el ocultamiento de la verdadera inflación impone una complicación más a los sectores productores de bienes transables ya que no permite estimar el verdadero tipo de cambio real lo cual no hace posible tener una noción clara del deterioro de la competitividad del sector transable ante la variación del tipo de cambio real.

La crisis financiera internacional ha jugado a favor y en contra de un gobierno argentino, decidido a no reconocer la realidad. En este contexto: ¿Qué se puede esperar para 2009?

Para fortuna del gobierno, la tasa de inflación minorista (en su dato real), se desacelerará no como consecuencia de las acciones del gobierno sino por el cambio brusco de las condiciones del contexto económico que por un lado ha restado presiones inflacionarias externas ante la caída de los precios internacionales de los commodities, y por el contexto interno, el estancamiento en el crecimiento económico producto de la desaceleración de la demanda interna.

Para este 2009 se puede esperar que Argentina tenga una tasa de inflación inferior al 15%. Este resultado dependerá también de las presiones sindicales en las próximas negociaciones salariales ya que su inflexibilidad podría generar un resultado inflacionario superior que terminaría por agravar el contexto recesivo en el que deberá desenvolverse la economía.

Por supuesto, no habrá que esperar que desde el gobierno se decida blanquear la situación inflacionaria, aunque ésta sería una buena oportunidad para hacerlo, al menos en parte. Tampoco pareciera que desde el gobierno se tome la decisión de enfrentar el problema inflacionario con el objetivo de reducir su dinámica.

La decisión de ajustar las tarifas en los servicios públicos, si bien surgió por la necesidad del gobierno de tener más caja en un año electoral (reduciendo los subsidios), ayuda a reducir las distorsiones que en materia de precios existen en la economía argentina.

En materia de crecimiento económico, la posibilidad de que Argentina experimente una tasa de crecimiento nulo de su Producto Bruto Interno (PBI), no es menor y en ello se debe reconocer también el impacto negativo de la poca transparencia en los datos de la economía que permiten que los problemas continúen acumulándose generando un contexto de alta inestabilidad macroeconómica no apto para propiciar el consumo y la inversión por parte del sector privado.

Si Argentina hubiera hecho bien los deberes en los años anteriores, teniendo incluso que resignar algún punto de crecimiento económico para en vez de crecer como sea, crecer de manera sólida, podría haber alcanzado en 2009 una tasa de crecimiento del 4% sin mayores dificultades. Hoy por hoy, muchos se conformarían con que la economía tenga un crecimiento nulo.

Un tema para seguir con atención en 2009 será lo que pueda llegar a ocurrir con el tipo de cambio. Es que de mantenerse la volatilidad e incertidumbre económica, ello puede sostener la demanda de dólares ante una oferta en retroceso lo cual exigirá un mayor esfuerzo por parte del Banco Central de la República Argentina (BCRA), por sostener la cotización del dólar con una relativa estabilidad.

Creo que tampoco se puede desestimar un panorama en donde el dólar supere los $ 4,00 de cotización. Ello se apoya en la necesidad por recomponer el resultado externo en un panorama en donde el deterioro económico hace que el traslado de la depreciación cambiaria a precios internos sea bajo.

El panorama para 2009 en Argentina aparece como de alta volatilidad e incertidumbre. Si bien la crisis financiera internacional tiene incidencia en la situación de la economía, la mayor parte de las explicaciones acerca del actual contexto económico del país se tienen que buscar en los problemas internos y en la falta de transparencia.

Argentina sigue perdiendo mucho más de lo que cree estar ganando con el ocultamiento de la verdadera situación en la que se encuentra su economía y el tiempo se acorta como para poder revertir esta situación.

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5 Enero 2009

¿Podrá Argentina controlar a la inflación en 2009?

¿Podrá Argentina controlar a la inflación en 2009?
Buenos Aires, Argentina
5 de enero de 2009
La problemática inflacionaria, si bien no ha sido un tema que el gobierno argentino haya considerado explícitamente de preocupación, se había transformado desde comienzos del 2006 en una amenaza para la estabilidad económica de la Argentina.
El problema inflacionario se había agravado al punto de incrementar significativamente la conflictividad gremial, amenazando de este modo, la estabilidad de la economía. En el 2008 varios sindicados habían reabierto las negociaciones salariales acordadas a principios de año exigiendo una nueva recomposición salarial ya que los salarios de los trabajadores se habían deteriorado fuertemente por la elevada tasa de inflación. Así se disparaba un foco dinamizador de la inflación que podía derivar en un crecimiento incontrolable de los precios, haciendo revivir épocas pasadas del país.
El agravamiento de la crisis internacional conjuntamente con el conflicto entre el gobierno argentino y el campo, terminaron siendo beneficiosos en el aspecto inflacionario ya que los mismos golpearon duramente tanto sobre la demanda interna como externa reduciendo la influencia de los factores generadores del alza en los precios internos. Para ese momento, según las estimaciones realizadas por las consultoras privadas, la inflación minorista había superado el 30% interanual y parecía no querer detener su dinámica.
El control de la inflación, si bien es tarea de la autoridad monetaria, había excedido la capacidad de acción del Banco Central de la República Argentina (BCRA). Es que a los múltiples objetivos que debe hacer frente el BCRA (mantenimiento de la estabilidad cambiaria, buscar alcanzar una mayor bancarización, manejo de riesgos, liquidez y tasas de interés bajas, entre otros), se le sumaba la complicación surgida de la volatilidad de los canales de transmisión de la política monetaria que hacían difícil de prever los efectos de sus acciones sobre el nivel de precios.
Ahora, ante el cambio favorable en el panorama económico en lo que respecta al tema inflacionario, se plantea el siguiente interrogante: ¿Será esta la oportunidad para que el BCRA comience a tener un mayor control sobre la inflación?
En los últimos días del 2008, el Banco Central de la República Argentina (BCRA), dio a conocer su programa monetario para el 2009. Entre sus proyecciones, la entidad rectora de la política monetaria de Argentina prevé un crecimiento del PBI del 4 % (considerando la influencia benéfica del plan de estímulo fiscal ideado por el gobierno) y una inflación minorista del 7%. En función de la proyección de estos niveles de inflación y crecimiento económico es que el BCRA determinó las nuevas metas de los agregados monetarios.
El BCRA lleva 22 trimestres consecutivos de cumplimiento consecutivo de las metas de agregados monetarios, lo cual demuestra el compromiso de la entidad para con las mismas.
Vale recordar que el 2008 cerraría, según las estimaciones, con una tasa de inflación oficial por debajo del 8%, aunque la inflación minorista estimada por las consultoras privadas se ubica levemente por debajo del 20%.
Más allá del notorio diferencial existente entre la inflación oficial y la estimada por los analistas privados, todo hace prever que para el 2009 dichas estimaciones tenderán a converger, aunque difícilmente la tasa de inflación minorista pueda lograr terminar el año por debajo de los dos dígitos.
El programa monetario del BCRA se elaboró tomando nuevamente como meta intermedia al agregado monetario M2 en pesos (que se compone por circulante en poder del público más depósitos en cuenta corriente y depósitos en caja de ahorro) y como meta secundaria al M2 en pesos privados. Sobre los agregados monetarios, el BCRA determinó para el 2009 un crecimiento promedio para el M2 y el M2 privado
a diciembre del 15,3% y del 16,5% interanual, respectivamente. Los mismos tendrán una banda de variación interanual de 8,7%-17,8% para el M2 y de 9,8%-18,9% para el M2 Privado.
Lo primero que se puede decir acerca de las metas sobre los agregados monetarios es que las mismas son bastante amplias, aunque ello se justifica en el hecho de la alta volatilidad esperada del mercado monetario para el 2009.
Las metas de los agregados monetarios no dicen, dada su amplitud, demasiado acerca del compromiso del BCRA en mantener la estabilidad de precios, pero la decisión de ampliar trimestralmente las proyecciones a 12 meses vista del M2 privado (en 2008 se había instalado estas proyecciones solamente para el M2) implican un mayor compromiso de la autoridad monetaria en el control de dichos agregados monetarios.
¿Se puede pensar entonces que el BCRA tendrá un rol más activo en la lucha contra la inflación?
Lo más probable es que durante el 2009, lo que ocurra con la cuestión inflacionaria dependerá en gran medida del contexto económico. El BCRA no podrá hacer demasiado al respecto, dada la poca incidencia que tiene sobre la misma en vista de la debilidad y volatilidad de los canales de transmisión de la política monetaria y de los múltiples objetivos que tiene que atender que son tan importantes como la estabilidad de precios.
Pero en una visión de mediano plazo, la autoridad monetaria argentina está avanzando hacia un mayor control de la dinámica de precios, mediante la construcción de las condiciones necesarias para alcanzar una mayor efectividad en las acciones de política monetaria. Ello se observa en la continuidad esperada de la recomposición de los canales de transmisión de la política monetaria. La recomposición de la intermediación financiera, si bien en 2008 encontró un freno por la incertidumbre generada en la crisis internacional y los acontecimientos locales, promete continuar en 2009.

Por otra parte, para que el BCRA pueda tener gradualmente una mayor incidencia sobre la dinámica inflacionaria, deberá ir desatendiendo algunos de los objetivos que por estos momentos le requieren dedicarle energías. Uno de ellos es la cuestión cambiaria. La economía argentina deberá reducir su fragilidad ante la variación del tipo de cambio de modo tal que la estabilidad cambiaria no sea una condición necesaria para la estabilidad económica. Un ejemplo de esto es lo que ha ocurrido con el tipo de cambio en Brasil el cual se apreció fuertemente sin generar un impacto de significación en la economía. Para Argentina, el objetivo debería ser menos rígido y aceptar una cierta intervención en el mercado cambiario pero sólo a los efectos de evitar una variación extrema del tipo de cambio.
Ciertamente el BCRA ha alcanzado grandes logros en estos últimos años. El más destacado se refleja en la solidez y recuperación observada en el sistema bancario. Ahora el control de la dinámica inflacionaria debe aparecer como el objetivo a lograr para fortalecer la estabilidad económica del país.
Pero para que el BCRA pueda tomar las riendas del control de la dinámica inflacionaria, dependerá de la colaboración de la política económica del gobierno. Por una parte, se deberá trabajar en la eliminación de las distorsiones de precios relativos derivadas del control del gobierno sobre varios sectores de la economía. Además, la política económica deberá esforzarse por evitar generar incertidumbre y asegurar un escenario de previsibilidad, lo cual contribuirá a estabilizar los canales de transmisión de la política monetaria. También deberá quitarle al BCRA la presión de tener que hacer frente a múltiples objetivos que terminan por entrar en conflicto con el objetivo primario de la autoridad monetaria.
La economía argentina enfrentará un 2009 con una fuerte desaceleración del crecimiento económico (estimaciones privadas esperan que el mismo no supere el 2%). Para que la economía argentina pueda alcanzar una senda de crecimiento de largo plazo, la estabilidad de precios aparece como una condición necesaria. Las circunstancias le permiten a la economía argentina alcanzar una menor tasa de inflación ¿Aprovechará el gobierno esta oportunidad para domar a la bestia inflacionaria o se encaprichará con potenciar el crecimiento de corto plazo?

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19 Diciembre 2008

La Fed y una decisión arriesgada no solamente para los EE.UU.

La Fed y una decisión arriesgada no solamente para los EE.UU.

Buenos Aires, Argentina
19 de diciembre de 2008

El pasado miércoles, la Reserva Federal de los Estados Unidos (Fed) había sorprendido al mercado y anunciaba un drástico recorte de su tasa de interés de referencia llevándola a una banda de entre el 0% y el 0,25%. Este nivel de la tasa de interés de referencia es el nivel más bajo que registra la misma en su historia.
Esta decisión no es menor ya que tiene implicancias no solamente para la economía estadounidense, sino también para la economía mundial en general, y para las economías latinoamericanas en particular.
La decisión de recortar de esta manera las tasas de interés de referencia, más allá de la reducción en sí del costo del fondeo para las entidades bancarias a las que se les asegura un acceso al financiamiento en mejores condiciones, es en sí mismo una señal de que la Fed está decidida a actuar con toda su energía para recuperar a la economía a través de la recuperación del sistema financiero.
Pero también, este recorte de tasas es una clara señal de la situación en la que se encuentra la economía estadounidense. La misma enfrenta un continuo deterioro y requiere sí o sí de una pronta recuperación del consumo de las familias. Y para ello, es vital recuperar la capacidad del sistema financiero de generar financiamiento.
Con el actual nivel de tasas de interés, la Fed se queda sin un instrumento de política monetaria el cual ha utilizado al máximo en poco más de un año buscando descomprimir la situación del sistema financiero estadounidense. De ahora en más, lo que le queda a la Fed es trabajar en otro tipo de mecanismos para facilitar la provisión de liquidez al sistema financiero.
La poca eficacia observada durante todo el ciclo de recorte de tasas muestra que esta política no logra solucionar el verdadero problema del sistema financiero estadounidense.
La decisión de la Fed tuvo un impacto casi inmediato en la cotización del dólar que se ha visto debilitado frente a las principales divisas. En relación al euro, la divisa de la eurozona se ha fortalecido en la semana en alrededor de un 10% respecto a la moneda americana. El dólar también se ha visto debilitado frente a las monedas latinoamericanas.
Pero la incidencia sobre los tipos de cambios nominales no es ni será el único efecto que este recorte de tasas decidido por la Fed tendrá sobre las economías latinoamericanas.
¿Qué implicancias puede tener esta decisión de la Fed para Latinoamérica?
Como ocurre generalmente con este tipo de decisiones, se pueden dividir los efectos entre los que son de impacto inmediato de aquellos que pueden producirse en un lapso mayor.
Como se mencionó anteriormente, lo que se observa en el corto plazo es un impacto sobre los tipos de cambio haciendo que las monedas latinoamericanas se aprecien en relación al dólar. Pero la mejora en el valor de las monedas no ha sido el único efecto. También ha implicado un aumento en el valor de los activos financieros latinoamericanos, en especial de los títulos públicos.
La razón del incremento en el valor de los títulos públicos latinoamericanos radica en que los inversores ante la tasa mínima que se pagan por los bonos del Tesoro norteamericano se están dirigiendo a inversiones con un mayor nivel de retorno. Esto se posibilita por la relativa estabilidad temporal de los mercados.
Según la opinión de Enrique Alvarez, jefe de estrategia de deuda latinoamericana de IDEAglobal en Nueva York: “Lo que la Fed está haciendo es forzando a los inversores a buscar rendimientos en otras partes, lo que los obliga a agitar el espectro del rendimiento y el del riesgo”.
Es en función de lo anterior que para Latinoamérica el recorte de tasas por parte de la Fed podría representar además un ingreso de capitales que hasta hace poco tiempo era impensado para 2009. De todos modos esta probabilidad de ocurrencia no se puede decir que sea considerable ya que el resurgimiento de las turbulencias y los temores en los mercados pueden acabar con el atractivo generado por el diferencial de retornos.
La debilidad del dólar puede generar más de un problema para las economías latinoamericanas. Más allá de que la apreciación relativa del tipo de cambio para Latinoamérica pueda incidir negativamente en el comercio con los EE.UU., un dólar débil puede alentar al alza a los precios de los commodities produciendo presiones inflacionarias para las economías latinoamericanas.
Así la política monetaria de los bancos centrales de Latinoamérica se encontraría bajo tensión al tener que decidir entre enfrentar las presiones inflacionarias o contribuir a la recuperación de la economía.
Por otra parte, en caso de resultar exitosa la política monetaria en lograr la recuperación del sistema financiero estadounidense y con éste, a la economía, ello implicará inmediatamente un beneficio para Latinoamérica en general y para las economías más vinculadas con los EE.UU. en particular, tanto de manera directa (a través de lo que implicaría que la economía estadounidense se recupere) como de manera indirecta (vía efecto sobre los mercados financieros y el resto de las economías desarrolladas).
En materia de precios, por el momento a la economía estadounidense la invade la amenaza deflacionaria, pero el nivel de tasas de interés de referencia, históricamente bajo, puede dar lugar a fuertes presiones inflacionarias una vez que la economía deje atrás el contexto recesivo y comience su recuperación. Ello podría dar lugar a un proceso de bruscas alzas en las tasas de interés que pueden generar movimientos desestabilizadores para las economías latinoamericanas que deberán estar preparadas para este tipo de situaciones.
Como se puede observar, la decisión de llevar la tasa de interés de referencia a niveles neutros por parte de la Fed tiene implicancias no menores para las economías latinoamericanas, al incrementar la inestabilidad del contexto económico.
Se abre de este modo un amplio abanico de resultados posibles para las perspectivas económicas de la región en función de los factores que resulten predominantes. Es por ello que queda en el aire la siguiente pregunta que sólo el transcurrir de los meses podrá responder ¿Habrá sido beneficioso para Latinoamérica el nuevo recorte de tasas en los EE.UU. o representará una nueva serie de problemas?

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