Otra empresa internacional cae en Venezuela
29 Mayo 2009
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"Voy a estatizar todo, menos empresas brasileñas", le prometió Chávez a Lula. Tan distraído es Chávez que esto no lo dijo en privado, ni tuvo la precaución de asegurarse que los micrófonos estén apagados. Lo cierto es que hasta el momento, las empresas brasileñas efectivamente están a salvo de la mano estatizadora de Chávez.
Este proceso de eliminar la propiedad privada extranjera en Venezuela no se detiene. Chávez sigue con su plan de recuperar el control de sectores estratégicos en la economía. Ahora a su ideología se suma la necesidad de hacerse de fuentes de recursos ante las dificultades provenientes del sector petrolero. Y si bien no fue una estatización, esta vez decidió no prorrogar la concesión Gold Reserve de una filial de la minera canadiense Gold Reserve (AMEX:GRZ) en el proyecto de oro Brisas, uno de los mayores depósitos de oro en América Latina.
La concesión había vencido en abril de 2008, pero la compañía canadiense había adquirido los derechos de explotación al comprar en 1992 la Compañía Aurífera Brisas del Cuyuní. Gold Reserve nunca pudo llevar adelante una explotación a gran escala de esta área debido a los múltiples obstáculos que le fue imponiendo el gobierno venezolano que incluyeron la no concesión de todos los permisos administrativos y ambientales requeridos.
La decisión no ha sido tomada al azar. El control de las reservas de oro a Chávez puede permitirle al gobierno venezolano compensar al menos en parte, la caída del precio del petróleo. La necesidad de recursos es cada vez mayor ante los desequilibrios en ascenso que observa la economía de Venezuela.
Según los comunicados difundidos por Gold Reserve, el aluvión Brisas del Cuyuní supone alrededor del 3% de las reservas probables y probadas de Brisas, pero debajo del mismo se encuentra la concesión de roca dura, el principal depósito aurífero del proyecto con reservas estimadas de más de 10 millones de onzas de oro.
Lo que le ocurrió a Gold Reserve Inc ya tenía antecedentes ya que en mayo del 2008 el gobierno de Chávez le negó a la compañía canadiense Crystallex International Corp. (AMEX:KRY). un permiso final para comenzar a excavar en cuatro secciones de la mina Las Cristinas, el mayor yacimiento de oro del país, otorgando en enero de este año la adjudicación de Las Cristinas a una empresa conjunta entre el Estado venezolano y la minera rusa Rusoro Minería Ltd (PINK:RMLFF), con sede en Canadá. La compañía mixta aún no está operando en el yacimiento ya que todavía el mismo se encuentra en disputa legal.
El gobierno de Venezuela necesitaba de un socio con capacidades como para poder explotar los recursos mineros del país y qué mejor que un socio ruso. Así como Rusoro Minería Ltd participará de la explotación de la mina La Cristina, es altamente probable que también lo haga en Brisas. Por lo menos, es lo que afirman las primeras versiones.
La no renovación de la concesión le genera a Gold Reserve un costo demasiado alto. Por este motivo, la compañía ya advirtió que reclamará más de US$ 5.000 millones en que está valuada su inversión en el proyecto. De todos modos, lo más probable es que a pesar de que resulte beneficiada por las acciones legales, difícilmente pueda recuperar buena parte de sus inversiones.
Pero lo peor para Gold Reserve, no termina allí. El descaro del gobierno de Chávez llegó al punto de aclarar que las medidas adoptadas no eximirán a la concesionaria: "del pago de las sumas adeudadas por concepto de ventajas especiales, multas, impuestos e intereses moratorios".
Ahora fue el turno de Gold Reserve. El resto de las empresas extranjeras no brasileñas se preguntan ¿Cuál será la próxima víctima de las locuras estatizadoras de Chávez? La situación es más que compleja para las compañías extranjeras que operan en Venezuela. La única estrategia viable es mantener sus negocios funcionando con el menor nivel de inversiones posibles como para que se mantengan así.
Tampoco las empresas de capitales nacionales hallan incentivos para invertir en este contexto de alta incertidumbre. Si invierten y mantienen en funcionamiento sus negocios es porque tampoco tienen demasiadas alternativas ante las dificultades que encuentran para sacar sus recursos al exterior.
El resultado de este proceso estatizador es un Estado que irá agotando a un ritmo cada vez mayor los recursos no renovables del país y que se mostrará incapacitado como para generar riqueza y para administrar la gran cantidad de empresas bajo su control.
Las primeras consecuencias de esta política de control sobre la economía ya están a la vista. Los precios de los productos básicos siguen volando y la escasez llega a situaciones límites. Un ejemplo de esto lo brinda un ciudadano venezolano, Francisco Quintero que en una tienda del gobierno que vende artículos de primera necesidad subsidiados para los pobres, le decía a "The Miami Herald": "Hoy no hay ni leche, frijoles, pollo, carne, mantequilla ni aceite de cocinar". Edgar Salas, dirigente de un gremio farmacéutico en Caracas, también decía: "Alrededor de una cuarta parte de los productos que se encuentran normalmente en una farmacia ya no están en existencia".
La incapacidad evidente de Chávez para asegurarle a la población el suministro de bienes y servicios básicos hace prever que la situación bordeará el colapso a medida que se agreguen al control estatal, mayor cantidad de bienes y servicios.
El escenario económico de Venezuela es cada vez más oscuro. Como para agregarle una complicación más a la problemática de la economía, el descontento social va en aumento y las protestas se multiplican mientras desde el gobierno se hace todo lo posible por acallar a la prensa.
No hay dudas que Chávez está obstinado con implantar un modelo socialista a pesar de que está condenado al fracaso antes de ver la luz completamente. Vargas Llosa sintetizó recientemente en una frase la obstinación de Chávez: "(Chávez insiste) a pesar de que la historia nos demostró que las dictaduras fueron más ineficientes que las democracias mediocres". Todavía Chávez no culminó su obra y ya comenzamos a imaginarnos su final.
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27 Mayo 2009 
